As de Cartón

Carlos Gardel nutrió el habla de los porteños con el tango “As de Cartón”. La letra alude a un “falso guapo” al que un veterano le “arrancó la careta” y contó que su prontuario no pasaba de robar gallinas.
“A rematar la suerte cayó al boliche/La mujer del famoso as de cartón/Y diciéndole ‘fiera, rajá pa’ adentro,/¡Barreme bien la pieza! Cuidá el buyón'”, es decir el puchero.
Gardel termina con un recitado, en el que el narrador de hazañas imaginarias refunfuña:
“Ya no habemos más guapos, viejo…/¡Qué le vachaché!/¡Todo acabó!”

El blooper de los 103 segundos.
Lo recordé cuando el presidente Maurizio Macrì trató de enmendar en 25 minutos con teleprompter, fonoaudióloga y coaching actoral el blooper que había protagonizado días antes en 103 segundos, al anunciar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que ni siquiera había comenzado a negociarse. Ese acto quasi galtieriano de irresponsabilidad presidencial fue compartido con su hombre de máxima confianza, Marcos Peña Braun, y recuerda su afirmación de que había acordado con Theresa May reanudar las negociaciones por las islas Malvinas.
¿Lo hace porque no puede controlar sus deseos, o no entiende lo que le dicen? That is the question.
En las redes circuló un video titulado “Macrì ensaya los gestos de preocupación de su último discurso” pero no contiene lo que anuncia. Parece un montaje, con retazos del que difundió la Casa Rosada. En realidad, Macrì no necesita ayuda editorial. Lo único que hubiera agregado de haber sido cierto, habría sido la imposibilidad de descansar en su equipo más íntimo. Pues no, en esos pocos fieles aún puede confiar, a diferencia de lo que le ocurrió en 2009, cuando se filtró un video en el que chacoteaba sobre la ilegalidad del financiamiento electoral de su asociado Francisco de Narváez.
Previsto para anticiparse a la apertura de los mercados, el mensaje comenzó a emitirse una hora más tarde, porque el resultado de la grabación no fue satisfactorio, lo cual desbarató el enlace planeado con la conferencia de prensa del ministro Nicolás Dujovne. Desde el gobierno explicaron que Macrì detuvo una de las grabaciones para repetir el suspiro, porque no le pareció convincente.
No es una novedad que la comunicación oficial responde a un guión estricto, en el que ni siquiera se cuida la verosimilitud, bien al estilo de la publicidad comercial, en la que todas son sonrisas, ya se trate de pastas, bebidas o detergente. Un video muestra cómo se fraguó un falso desplazamiento en colectivo del presidente. En otros, se ensaya un viaje presidencial en subte y una visita al mercado central. Videos caseros muestran a una asistente presidencial indicando a las conductoras del subte que deben bajar junto con Macrì, y un puestero del Mercado Central explica que el día de la grabación dieron asueto al personal y lo reemplazaron por actores. Macrì y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal saludan a plazas desiertas, con policías que custodian las vallas para que nadie intente acercarse. Pese a ello, el vocero de Vidal, Mariano Mohadeb, asegura muy serio que el secreto de Vidal “es mostrarse tal cual es. No hay una Vidal para los medios”.
Una señora sale en la calle al encuentro de Vidal, quien sonriente le advierte que no esperó a que le tocara el timbre. La gobernadora llama a una vecina para conversar sobre delitos y, entre una toma y otra del diálogo espontáneo la taza que tiene sobre el escritorio cambia de forma y color. Esto dio lugar a un sketch humorístico realizado por la extraordinaria imitadora Luana Pascual. Es cierto, todo eso se sabe desde el principio, pero ahora el artificio es percibido con facilidad, quevachaché. Lo nuevo es que ya nadie les cree y hasta los chicos cantan el hit del verano en el ómnibus escolar.

Si estos son los amigos…
Hasta Macrì en sus mensajes dice que falta confianza en su gobierno, fenómeno en el que no se atribuye otra responsabilidad que un exceso de optimismo, muy al estilo de su primo Angelo, que se arrepintió ante el juez Bonadío de haber sido víctima de una extorsión. Pero el fin de semana pasado, cuando llegaron a pagarse 42 pesos por cada dólar reventaron todas las costuras. Para tener una idea, estos son algunos de los títulos de los medios amistosos con el gobierno: Tiempo de descuento, Olivos en llamas, Olivos arde: los cambios que vienen y respuestas que hacen dudar a Macri, Marcos Peña, el todopoderoso que vivió una semana en jaque, Macri en su laberinto, El desafío de no ser De la Rúa ni Duhalde, Forzado por el mercado, Macrì imprime un fuerte giro: sale el shock fiscal, sin desearlo y desordenado, Gobierno sabe que necesita más de un perdón del FMI, Un inflexible y enojado FMI, Descalabro en Olivos, la UCR huele sangre y Peña, “licuado”, Un fin de semana difícil: comercios sin precios o con fuertes aumentos, La política no está a la altura de la grave crisis, El dólar y las tasas altas profundizan la recesión y complican el 2019, Todos quieren acordar, pero no saben sobre qué ni con quién, La magnitud de la caída inquieta a los empresarios, ¿En qué momento se jodió Cambiemos?, Cómo se llegó a esta crisis, El campo mastica bronca, Sería raro que no nos peguemos una piña, La última bala de plata, El tiro del final, La imagen negativa de Macri y Vidal pega otro salto fuerte, Melconian no consiguió que le entreguen el Central y por ahora no asume, BlackRock y Templeton perdieron más de USD 1.100 millones y agitan el castigo a Macri, La crisis es de confianza y se imponen cambios para sobrevivir, Se profundiza la recesión, El Estado debe intervenir ya para frenar la inflación, Las organizaciones sociales reclaman medidas urgentes para frenar las protestas, La situación de la ciencia y de la educación superior es crítica.
Hay fotografías de ese fin de semana no menos elocuentes: Macrì caminando perdido en medio de una reunión, hablando con funcionarios de tercera línea, que transmiten idea de caos y desazón. La imagen de El Cronista Comercial, de Macrì sumergido en las aguas que crecen no requiere comentario. Del 12 al 18% de inflación anunciado al comenzar el año al 42% en este y el 25% en 2019, según el memorándum del ministro Dujovne que hizo trascender el presidente del Banco Central Luis Caputo; del crecimiento del 3,5% pronosticado, al desplome del -2,4% que ya admite el gobierno para este año y el arrastre negativo para 2019 que no puede negar, se mide la distancia entre aquel y este Macrì, que ha perdido el respeto de sus propios partidarios y beneficiados. Sólo faltaban la foto de Caputo tendido en la playa de Ipanema en plena corrida (que publicó Perfil el domingo pasado, pero que tal vez no se habría conseguido sin la durísima pugna interna en lo que queda del gobierno de Cambiemos), y el sombrío vaticinio de la calificadora de riesgos Moody’s, que prevé una caída del 3% este año y la continuidad de la recesión hasta entrado 2020.

El pecado poco original.
En la lista de culpables para estos males, raya alto el gobierno anterior. En su columna “El pecado original del gobierno de Macri” (https://www.lanacion.com.ar/2169299-el-pecado-original-del-gobierno-macri), el publicista Luis Majul afirma que “si el gobierno hubiera explicado desde un principio el peso de la herencia recibida, habría salido fortalecido sin poner en riesgo su credibilidad en cada crisis”. Según este empresario de medios y gastronomía, Macrì recién dijo la verdad a los mil días de gobierno. Esta idea, desarrollada con múltiples ejemplos a lo largo de la columna es otra falsedad. Desde el principio, Macrì y los principales funcionarios de su gobierno apuntaron hacia atrás como causa de todos los males.
En el acto de traspaso de la Policía Federal a la Ciudad, el 5 de enero de 2016, dijo que “lamentablemente venimos de una década donde la inacción, la incapacidad y la complicidad, permitió que el narcotráfico avance como nunca antes”. Al mes siguiente, en la Bolsa de Comercio, sostuvo que “son ya casi cinco años que la Argentina no crecía, un país que volvió a dañar severamente su moneda, con 700 por ciento de inflación acumulada, que se aisló del mundo (…). La ausencia del Estado trajo consigo el crecimiento del narcotráfico”. Días después, en la jura del titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, añadió que “este proceso de inflaciones altas ha afectado nuestra capacidad de crecimiento; y esto se generó porque un gobierno administró mal”.
Y no sólo Macrì. Para Javier González Fraga, “venimos de 12 años en donde las cosas se hicieron mal. Se alentó el sobreconsumo, se atrasaron las tarifas y el tipo de cambio (…). Le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior”.

Desde el primer día.
En la apertura de las sesiones legislativas de 2016, Macrì no habló de otra cosa: “El Estado ha mentido sistemáticamente, confundiendo a todos y borrando la línea entre la realidad y la fantasía. Así, la credibilidad y la confianza fueron destruidas”. “Encontramos un Estado desordenado y mal gestionado, con instrumentos de navegación rotos, se ocultó información, faltan documentos, no hay estadísticas, cuesta encontrar un papel. “Del 2006 al 2015, los argentinos pagamos al Estado nacional casi 694.000 millones de dólares en impuestos más que en la década del 90”. “Más recursos no implicaron una transformación de nuestras escuelas, hospitales o una mejora en la seguridad; ni siquiera reducir los problemas estructurales de pobreza e indigencia. “La falta de planeamiento y de un pensamiento responsable y de largo plazo, sumado a la corrupción, la desidia y la incompetencia, hizo que hoy nos encontremos con un Estado con poca o nula capacidad”. “El modelo de inclusión social y crecimiento, del que tanto habló el gobierno anterior, nos llevó a la pobreza y a la exclusión”. “La Argentina es uno de los países con mayor inflación del mundo, con un promedio anual arriba del 20 por ciento y una inflación acumulada aproximadamente del 700 por ciento en los últimos 10 años”. “A pesar de contar con tantos recursos, el Estado gastó más de lo que podía, emitió de manera irresponsable y generó inflación”.
“Recibimos un Banco Central en crisis”. “Nos encontramos con una delicada situación fiscal, una de las peores de las últimas décadas por la irresponsabilidad e incompetencia de la anterior gestión”. “Nos encontramos con un país lleno de deudas. En estos años de vacas gordas no ahorramos, sino que nos comimos nuestro capital”. “El no acceso al crédito le costó a la Argentina 100.000 millones de dólares y más de 2 millones de puestos de trabajo que no se crearon”. “Durante los últimos 4 años, no creció el empleo en la Argentina, tanto por la inflación como por las trabas que ponía el Estado a las personas y a las empresas: cepo cambiario, restricciones para importar, para exportar, retenciones. El Estado fue obstáculo en vez de ser estímulo y sostén”. “Nos mintieron camuflando el desempleo con empleo público”. “Encontramos un Estado plagado de clientelismo, de despilfarro y corrupción; al servicio de la militancia política”. “Mucho de esto se explica por la corrupción”. “Tenemos un muy preocupante panorama en materia de violencia, crimen, tráfico de drogas y de personas, producto de estas malas políticas”. “La educación pública tiene severos problemas de calidad y hoy no garantiza la igualdad de oportunidades”. “Muchas de las nuevas universidades han sido espacios de militancia política más que de excelencia académica”. “La salud pública también tiene enormes desigualdades y problemas estructurales, empezando por el PAMI, en el que hemos encontrado despilfarro y corrupción como en las peores épocas, siguiendo el uso de los recursos para la militancia política”. “Donde más decadencia hemos encontrado es en nuestra infraestructura, lo más indignante es que no faltaron recursos. Se hicieron muchas licitaciones y se gastó muchísimo dinero”. “Se perdió un stock de reservas equivalente a casi 2 años de producción de petróleo y a más de 9 años de producción de gas, lo que significa una pérdida de 115.000 millones de dólares. Y como si eso fuera poco, la importación se hizo sin control, sin transparencia y con corrupción”. “La conexión física tiene enormes problemas por rutas en mal estado, trenes que funcionan mal o no funcionan, puertos atrasados en tecnología, una hidrovía sub-aprovechada y poca conectividad aerocomercial. Los costos de obras se cotizaron a casi el doble del promedio de obras equivalentes en Latinoamérica”. “La inversión se distribuyó según conveniencias políticas y no de acuerdo a un plan vial federal”. “La inflación existe porque el gobierno anterior la promovió, ya que creía que era una herramienta válida de la política económica”.
El 13 de marzo de 2017, entrevistado por el afectuoso Majul, dijo que “soy el presidente que puso la verdad sobre la mesa y dijo cuántos eran los pobres en la Argentina. Y hay que tener en cuenta que venimos de una tendencia, entre 2011 y 2016, de aumento sistemático de la pobreza”.
El 16 de junio de 2017 le dijo a un vendedor que no llega a fin de mes que las tarifas de los servicios públicos aumentaron porque el gobierno anterior “se robó todo”.
Era falso entonces, lo es ahora y no es verdad que recién lo digan ahora.

Sin querer queriendo.
Una falsa polémica comienza a instalarse: ¿les ocurrió por incompetencia o el plan consistía en realizar el ajuste con un golpe de inflación, inducido por la corrida cambiaria? Es como el cuento de las tortugas del vendedor callejero: ¿son de plástico o están vivas? Son de plástico y están vivas, según el relato de García Márquez. Sin duda, la inflación licua gastos y salarios, la recesión modera reclamos y de ese modo se opera una transferencia de ingresos y de poder sin que en apariencia eso dependa de decisiones gubernativas. Pero el mismo resultado podrían haber producido la inversión y el crecimiento y en ese caso el gobierno podría haber llegado al año electoral con alguna chance y la segunda Alianza correr mejor suerte que la primera.
La resistencia social al programa de gobierno, la lucha a brazo partido por cada puesto de trabajo, contra cada despido, por una negociación paritaria que defienda el valor adquisitivo del salario, dificultaron la marcha del carro oficial y lo empantanaron a partir de diciembre pasado, cuando se votó la reforma previsional en detrimento de jubilaciones, pensiones y asignaciones. El endeudamiento en dólares para financiar gastos corrientes en pesos, la bola de las Lebac para retirar esos pesos de circulación y la de las Letes para desarmar lo que todos llaman la bomba de las Lebac lleva a incluir en el análisis un tercer componente, que es el negocio que integrantes del poder y sus allegados realizaron con cada una de esas operaciones ruinosas para el Estado.

Esta semana tuve una constancia inesperada de la calidad de esa resistencia, y de la perversidad de las políticas que la generan, durante un viaje a Salta para presentar con Diego Sztulwark el libro Vida de Perro.
Los despidos en la delegación Salta de la Subsecretaría de Agricultura Familiar comenzaron en diciembre de 2016 y con ellos los paros de protesta. En abril de este año fueron despedidos 17 técnicos con más de 25 años de antigüedad, como parte de los 330 trabajadores separados en todo el país por el ministerio a cargo del ex presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere. En los primeros días de este mes se filtró una lista de otros 540 despedidos de ese sector, que ganó fuerza y visibilidad tras el conflicto de 2008 por la resolución 125. Los trabajadores que realizan un acampe en el predio del INTA en las afueras de la capital salteña, interpretan la ofensiva actual como una revancha clasista. Una de las organizaciones que apoya a los trabajadores despedidos es la Cooperativa Coyuyo, de comunicadores sociales, periodistas y realizadores audiovisuales, que se propone favorecer la democratización y el fortalecimiento de la comunicación, su desarrollo en organizaciones sin fines de lucro y movimientos sociales y la capacitación de actores sociales para que puedan comunicarse en forma masiva sin depender de intermediarios.
Una de sus integrantes, y a su vez despedida de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, Ana Müller, explica que el sector productivo de la agricultura familiar comprende entre 8.000 y 10.000 familias en la provincia de Salta, que producen en pequeñas superficies, con mano de obra familiar y limitado acceso a la tierra, a servicios de salud, educación y comunicación. Los pequeños productores representan el 73% del total de Explotaciones Agropecuarias y ocupan un 12% de la superficie en producción. La pequeña producción aporta el 64% del empleo rural permanente en Salta, el 20% del empleo rural transitorio por contratación y el 11% del valor bruto de la producción, frutihortícola, de pimiento para pimentón, legumbres, tubérculos andinos, ganadería caprina, de camélidos y vacuna extensiva.
Los trabajadores de la Subsecretaría brindaban asistencia técnica permanente en 18 departamentos, con 16 equipos técnicos territoriales y un equipo técnico central con 13 áreas temáticas. Esos trabajadores son profesionales de las ciencias agrarias (ingenieros agrónomos/zootecnistas/en recursos naturales, médicos veterinarios, técnicos agrónomos), profesionales de las ciencias sociales e idóneos pertenecientes a comunidades originarias. Se abordaban aspectos técnico productivos y socio organizativos: formulación y ejecución de proyectos para la provisión de agua potable y de riego e infraestructura productiva; valor agregado y comercialización; herramientas y equipamiento para actividades agrícolas, ganaderas y comerciales; incorporación y adaptación de nuevas tecnologías; equidad de género; cuidado del medio ambiente y uso de energías alternativas; fortalecimiento de las organizaciones; interculturalidad; comunicación; tenencia de la tierra.
En Salta se trabajó hasta las olas de despidos con alrededor de 4.500 familias, buscando fortalecer el arraigo rural, para evitar que cientos de familias rurales migren a las ciudades a engrosar los cordones de pobreza urbana y se apuesta al fortalecimiento de un sector estratégico para la dinamización de las economías regionales a través de la producción y venta local de alimentos sanos para la población. Se lograron procesos de crecimiento e impactos productivos, económicos y sociales sostenibles en el tiempo y lazos de confianza con grupos y organizaciones de agricultores familiares, basados en el respeto mutuo y en la transparencia de la ejecución de fondos.
El vaciamiento deliberado del actual gobierno precarizó el empleo en la delegación Salta, con contratos de duración anual, el deterioro de los vehículos, la limitación de las acciones en el terreno y la imposibilidad de ejecutar con financiamiento propio los proyectos destinados a los productores. De los 150 agentes de la Secretaría de Agricultura Familiar despedidos en abril, 18 fueron de Salta, lo cual implicó un tercio de su personal y limitó o anuló la presencia institucional en 8 departamentos de la provincia. Otros 11 fueron despedidos en agosto, con lo cual quedaron sin técnicos los equipos territoriales de Tartagal, Aguaray, Rivadavia, Valle Calchaquí Sur, Valle Templado Sur, Valle Calchaquí Norte e Iruya. Así quedaron sin financiamiento ni asistencia técnica cerca de 3.000 familias.
Además, el Ministerio de Agroindustria decidió terminar con el Monotributo Social Agropecuario, que permitía a los agricultores familiares en situación de vulnerabilidad acceder a una obra social, jubilarse y realizar sus ventas en blanco al emitir facturas de curso legal. Aproximadamente un 40% de los monotributistas sociales agropecuarios inscriptos originalmente en la provincia de Salta no pudieron ser reempadronados dada la complejidad del trámite y el escaso lapso asignado. La peor perversión es que así quedaron interrumpidos tratamientos por enfermedades oncológicas, mientras la AFIP los considera deudores e intenta cobros compulsivos de sumas exorbitantes para ellos.
Ana Müller (que no tiene relación alguna con la columnista del El Cohete a la Luna) agrega que los trabajadores y despedidos siguen en pie de lucha continúa y diaria: asamblea permanente, permanencia pacífica en todas las delegaciones del país, cortes de rutas, acciones de difusión, volanteadas, fondos de lucha, bonos contribución, festivales marchas, y semaforazos. También se han sumado para apoyar en el conflicto de las universidades y se brindan clases públicas y articulaciones intersectoriales. Cuando los visitamos, en una soleada tarde de invierno estaban reunidos en círculo a la sombra de varios árboles y se fueron turnando para contar su parte. Luna y Clarisa, de dos años y de cuatro meses, aportaban al cuadro bucólico. Su padre, Darío Humano, es uno de los delegados. Salteño pero criado en Río Turbio, es el único moreno bien oscuro entre tantos gringos de cara colorada. Cuando les preguntamos por los alineamientos sindicales y políticos fueron identificando sus respectivas pertenencias. La mayoría de los afiliados a ATE adhieren a la línea del dirigente de Capital y secretario adjunto de la CTA, Daniel Catalano. Pero no emiten una palabra crítica hacia el secretario nacional, Cachorro Godoy. “Tenemos diferencias, pero peleamos juntos contra el gobierno del ajuste”. Una delegada de la lista marrón trostkysta asiente. Macrì lo hizo.