viernes, 20 septiembre 2019
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Asesinatos de líderes sociales en Colombia

TODOS APUNTAN CONTRA MADURO Y NADIE HABLA DE IVAN DUQUE

Mientras EE.UU. y sus socios regionales como Argentina, Brasil, Chile y Perú no paran de atacar al gobierno de Venezuela, nadie habla de las masacres de Colombia.
CAMILO R. MARIN*
Casi cinco centenares de líderes sociales, a lo largo y ancho de Colombia, han sido asesinados en los últimos tres años, pero miles más que luchan por la autonomía de sus territorios y los derechos de campesinos e indígenas, siguen en peligro ante la desidia o desinterés del gobierno del ultraconservador Iván Duque. ¿Cambiará algo ahora que la Fiscalía reconoció sistematicidad de estos crímenes?
En una carta del fiscal general de Colombia Néstor Humberto Martínez, a la fiscal de la Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI), Fatou Bensouda, se asegura que las investigaciones por los asesinatos de 265 líderes sociales avanzan y se han identificado los autores materiales de 151 asesinatos. ¿Y los autores intelectuales? La Defensoría del Pueblo, por su parte, afirma que son 498 asesinatos de líderes sociales entre enero de 2016 y el 27 de marzo último. Los líderes caen por sostener su lucha y detrás de cada asesinato está involucrada una organización criminal, pero el gobierno no ha avanzado en marcar a los autores intelectuales.

Episodios atroces.
Casi en cualquier punto del mapa de Colombia han ocurrido atroces episodios de violencia en los que perdió la vida un líder social. En tanto desde el 28 de marzo decenas de colombianos que residen en Europa marchan a la sede de la Corte Penal Internacional en La Haya para exigir que se investiguen las ejecuciones extrajudiciales y el asesinato de líderes sociales que quedan impunes pues «las investigaciones no avanzan».
Un informe de la Comisión Colombiana de Juristas, el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional, la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) y varias organizaciones sociales ilustra cómo el asesinato de líderes sociales en Colombia es el resultado de «una violencia metódica y no aleatoria», desde la firma del Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016.
Los asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos van en aumento. Esa tendencia se ha hecho evidente por las denuncias de múltiples organizaciones de derechos humanos y de entidades como la Defensoría del Pueblo. El estudio, titulado «¿Cuáles son los patrones? Asesinatos de líderes sociales en el post acuerdo», no se limitó a dar una cifra consolidada de homicidios, sino a analizar los casos para «evidenciar elementos en común, condiciones compartidas que definen posibles patrones identificables en los crímenes, así como la correlación entre los crímenes con otras variables».
Son varios los datos que proporciona el estudio. Sobre quiénes cometen los crímenes, señala que en 118 casos no se ha identificado a los autores, 44 fueron cometidos por paramilitares, 35 por grupos armados sin identificar, 19 por disidencias de las Farc, 15 por un civil que ha sido capturado, pero no se ha identificado si pertenece a alguna organización, 11 por el Ejército, 8 por el ELN, 4 por seguridad privada, 3 por la Policía Nacional y 2 por el EPL.
Además, muestra que la mayoría de los casos analizados eran líderes de juntas de acción comunal (61), seguidos por líderes cívico-comunales (52), líderes indígenas (31), líderes campesinos (28), líderes afro (24), líderes de movimientos políticos (18), activistas de víctimas (12), líderes sindicales (9), activistas ambientales (7), reclamantes de tierras (6), abogados defensores de derechos humanos (5), miembros de la comunidad LGBT (4) y líderes juveniles (3).

Crímenes selectivos.
Los líderes sociales, víctimas de ataques, son caracterizados como personas que «llevaban a cabo ejercicios de poder contra-hegemónico en el ámbito local que afectan intereses de grupos ilegales, pero también de grupos económicos, empresas o personas que son consideradas por el Estado y la sociedad como inscritos en la legalidad». El informe agrega que un factor de riesgo es si el trabajo del líder es local o regional, pues cuando su visibilidad es nacional tiene mayor protección.
El informe señala, igualmente, que la violencia contra los líderes sociales no es un fenómeno accidental ni fortuito, sino que su naturaleza es «repetitiva, invariable y continua; es una violencia perpetrada de manera reiterada, metódica y no aleatoria». E insiste en que «son selectivos y no indiscriminados», pues, antes del atentado, se identifica a la víctima a la que se dirige el ataque.
El estudio también muestra que las autoridades llevan su parte: «En ocasiones los crímenes son antecedidos o seguidos de señalamientos, discursos estigmatizantes o de negación ya sea del fenómeno, de la existencia de los victimarios o de la condición de defensor de derechos humanos de la víctima. Estos discursos son elaborados por parte de autoridades locales, regionales y nacionales».
«El Estado tiende a negar su propia participación. Hay un negacionismo no solo frente al fenómeno de la muerte de los líderes sociales, sino también frente a la participación de actores institucionales en estos asesinatos. Además, es un Estado que no controla su territorio, con instituciones muy ineficientes y sin un norte para la integración socioterritorial», afirma el estudio.

Duque mira a Venezuela.
Mientras los ojos del país se enfocan inevitablemente en 400 líderes asesinados en los últimos tres años, también debe mirar prioritariamente a los miles que debe proteger. De acuerdo con cifras de la Unidad Nacional de Protección, 4.487 líderes sociales y defensores de derechos humanos cuentan con un esquema que contempla celulares, chalecos blindados, hombres de protección, vehículos blindados y convencionales, dice Semana. De poco ha servido todo esto, hasta ahora
Para las organizaciones sociales es urgente que el Estado, al cual le ha costado mucho admitir la sistematicidad de estos crímenes, elabore una política pública de protección de líderes, pero que se construya con la participación de las comunidades para que sea realmente útil. Pero Iván Duque sigue mirando hacia otro lado: cree que amenazando una confrontación con Venezuela, los colombianos van a olvidar esta guerra de aniquilamiento sistemático. (Nodal).

*Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico. (CLAE).