Asombro de algunos y lamentos de muchos

Señor Director:
Se ha podido leer que una encuesta realizada en General Acha, revela movimientos en la opinión que merecen personas que ocupan cargos espectables.
Así se observa que una señora Arrarás y un señor Verna, mantienen el nivel de aceptación que exhibían al momento de ser elegidos. Verna, gobernador, sigue con 67 por ciento de imagen positiva y Arrarás, intendenta local, conserva sus 58 puntos. Esto revela cierta constancia en la apreciación al cabo de medio año. En cambio, don Macri, que ocupa la presidencia de la nación, ha caído desde su 57% del momento de la elección presidencial, a un modestísimo 36 actual. Esta última diferencia dibuja una caída veloz.
Si se quiere buscar explicación de esta notable variación de la opinión sobre quien ocupa la presidencia, los medios del mismo miércoles 11, dos días atrás, parecen dar algunos indicios. Por ejemplo, se informa que, en la zona servida por Aysa (agua corriente), en capital federal, las boletas que acaban de llegar a los consumidores de ese servicio tienen un aumento de ¡375 por ciento! Por suerte no en todo el país se llega a tal extremo, pero los aumentos de que dan cuenta las boletas que están llegando a los hogares por gas, agua y electricidad producen escalofríos y permiten pensar que la gente, cuando no tiene alternativa (paga o se queda sin el servicio), descarga su estado emocional rebajando el aprecio porcentual que tenía acerca de la persona que ocupa el centro del poder político.
Un economista del Plan Fénix, Ricardo Aronskind, dice que “el ajuste de tarifas de los últimos meses es un episodio novedoso por el salvajismo con que fue aplicado”. Cree que lo que se busca es desequilibrar las industrias que producen para el mercado interno, para “disciplinar a los trabajadores”.
Puede que tal sea la causa, pero en tal caso más bien asusta la intensidad del efecto por extenderse la alegada voluntad disciplinaria a toda la población con un efecto ascendente y porque la inquietud puede alcanzar a los del piso más arriba, que ya empezarían a canturrear el “no hagan olas” que dicen se canta en uno de los pisos del infierno.
Desde otra fuente lo que más se dice es que está sucediendo tan solo un sinceramiento de la economía nacional. Esta explicación puede resultar más bien desconcertante, porque la palabra sinceridad ha gozado hasta ahora de un alto nivel de estimación. Puede haber quien recuerde que en los años insinceros le iba bastante mejor que con este sinceramiento.
¿Llegaremos a borrar la memoria?

Venecia.
Con lo que nos vienen diciendo a los santarroseños, que estamos flotando sobre un suelo líquido, habrá, quizás, quienes se pongan a mejorar su capacidad de flotación, aunque todos esperamos que el agua no nos llegue al cuello en este invierno.
Es posible que también haya santarroseño que prefiera pensar que nuestra ciudad puede llegar a ser la Venecia de las pampas secas y que podamos contar con góndolas y con gondoleros cantores de buena entonación e invariable cordialidad, mantenida a pesar de que el aroma de las aguas de aquí no sería el de aquel lejano lugar del Adriático.

Aplazos.
Entre las novedades que ha deparado el último cambio de gobierno nacional, los gremialistas de la docencia primaria y media están objetando el retorno del aplazo, como ya se ha dispuesto en la provincia de Buenos Aires,
Dado que esto puede ser el comienzo de la vuelta a pautas “educativas” que rigieron en el pasado, lo que esos docentes temen es que esta regresividad prosiga hasta restablecer los tiempos del “dómine empecatado y déspota”, que así se decía de los maestros que no entraban al aula sin la palmeta disciplinaria. Aquella pedagogía, según la cual “la letra con sangre entra”, rigió por milenios.
Unos niveles educativos más arriba el tema que se halla en debate es el derecho al ingreso a la universidad. Un asunto algo más complejo.
Atentamente
Jotavé