Asomos y demoras en el sufragio de los españoles

Señor Director:
El voto de los hispanos, el pasado domingo confirmó en lo grueso las encuestas, pero no dejó trazado un camino político claro para formar gobierno.
El Partido Popular, en el poder, figura primero en la votación y en número de diputados. Ganó 123 escaños. Perdió 63 con respecto a su bancada actual, y ya no se halla en condiciones de formar gobierno, salvo que haga alianzas. El PSOE (Socialista Obrero Español) ocupó el segundo lugar, con 91escaños, pero tenía 110. Ninguno de los partidos que han dominado la escena durante el postfranquismo puede formar gobierno por sí mismo. Pueden aliarse entre sí como ha sucedido en Alemania o buscar aliados en alguno de los partidos emergentes. De cualquier manera, todos los analistas hablan del final del bipartidismo que ha imperado luego de la muerte de Franco, resignando (en el caso de los socialistas) la vocación republicana (se afianzó la monarquía) y la revisión de privilegios de la iglesia. El PP se presenta como de centro, pero lo cierto es que representa un conservadorismo muy marcado. Su reciente predominio se ha resentido por su política de derecha neoliberal y por una cadena de escándalos de corrupción que incluso alcanzó a figuras de la monarquía. El socialismo español se declara de centro izquierda, pero ha seguido el derrotero del socialismo europeo (Alemania, Reino Unido, Francia, Italia) de convivencia con el neoliberalismo económico, como también ha sucedido con el socialismo de América del Sur. En Francia ha surgido un partido de extrema derecha, xenófobo, que acaba de ser el más votado en las elecciones de regiones y tiene pretensiones para las presidenciales de 2017. Partidos de esta orientación, contraria a aceptar más migrantes, existen también en Alemania y el Reino Unido. En cambio, en España, lo que ha aparecido en los últimos cuatro años es una izquierda democrática (el lugar dejado por el socialismo), con el partido Podemos, que ha resultado tercero en la elección del pasado domingo. También ha surgido un nuevo partido de línea conservadora, llamado Ciudadanos, que quedó cuarto. Ciudadanos podría ser el aliado para el Partido Popular, y Podemos para el socialismo, pero ni el PP ni el PSOE se asegurarían mayoría propia con estas alianzas.
Lo que se abre en España, ahora, es un período de inestabilidad política. El partido Podemos, que en la noche del domingo acentuó su rango socialista (discurso de su líder Pablo Iglesias) fue contenido con una campaña sucia, llamada de demonización, que no impidió que obtuviese 69 diputados y resultó primero en la votación de Cataluña y del País Vasco y segundo en la región valenciana. Mostró desarrollo nacional y tiene capacidad política para considerar las tendencias separatistas de catalanes, vascos y gallegos. Iglesias, el domingo, habló de una España plurinacional, a la manera de Bolivia y también de crear el voto de confianza ciudadana de mitad de mandato, como en Venezuela. Su verdadero obstáculo para crecer no está tanto en España como en la Unión Europea, que tiene el poder económico. Ciudadanos, que llegó a tener expectativas de fuerte crecimiento, quedó relegado al cuarto lugar, con 40 diputados.
El partido Podemos se ha mostrado más vigoroso, a pesar de haber soportado una dura campaña. Parecía haber retrocedido luego del traspié del griego Syriza, que debió ceder ante la troika europea, pero la votación muestra que se recompuso y caracteriza a este momento de post bipartidismo. Lo inmediato para España es una trabajosa negociación para armar una mayoría. Portugal se encontró en una situación semejante este año, con un conservadorismo ganador pero sin poder suficiente para mantenerse en el gobierno. Allí la solución vino por una alianza de la izquierda, que ha reinstalado al socialismo en el poder.
Hay cierto paralelismo entre la política española y la de nuestra región.
Atentamente:
JOTAVE