Atención vespertina

Aunque en los últimos tiempos haya sido blanco de algunas polémicas con motivaciones políticas no hay dudas de que el corazón financiero de la ciudad, y de la provincia, es el Banco de La Pampa. Esa condición se aprecia con solo observar la gran concurrencia de público que se hace presente tanto en la sede central como en las sucursales que se distribuyen en los barrios de la capital pampeana.
Semejante nivel de asistencia, en ocasiones, no deja de presentar algunos inconvenientes como la demora para la atención de ciertos trámites. Aunque la entidad ha instalado recientemente algunos sistemas que ordenan, dinamizan y hacen más cómoda la atención al público, se hace evidente, especialmente en algunas agencias, la morosidad de ciertos trámites, y no por deficiencia en la atención sino por el alto número de concurrentes.
Tiempo atrás, y con un movimiento mucho menor, el banco había apelado a una sencilla pero efectiva metodología para una mejor atención del público: un horario vespertino dedicado básicamente al cobro de servicios y vencimientos; la prestación se daba en lugares estratégicos y por un lapso reducido, pero suficiente para evitar las largas y fastidiosas colas en espera de atención, que a menudo conllevan un tiempo muy considerable para un trámite breve.
Sería interesante que las autoridades de la casa bancaria evalúen la posibilidad de reinstalar un servicio semejante. No parece que requiriera erogaciones considerables ni una logística demasiado complicada y, en cambio, tendría como saludable consecuencia una más amigable y efectiva atención a los vecinos que, en su calidad de clientes, seguramente valorarán el esfuerzo.