Atuel: ante una nueva decepción

Desde hace ya varias décadas algunos sectores políticos provinciales se han manifestado partidarios de llevar a cabo acciones que impliquen avanzar sobre la cuestión del Atuel, tan arraigado en el sentimiento pampeano, y hacerlo de algún modo más efectivo, que se haga sentir sobre los intereses de Mendoza. Los largos -y hasta ahora improductivos- procesos judiciales son una evidencia de esa postura.
El reciente documento dado a conocer por la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación, solicitado por la Corte Suprema de Justicia, parece dar la razón a quienes fomentan la posibilidad de concretar soluciones de esa clase; y nos les falta motivo, porque un siglo de latrocinio difuso y setenta años de apropiación explícita dan la evidencia del desinterés mendocino en dar a La Pampa los caudales que le corresponden, para peor apelando a la mentira tanto en argumentos históricos como técnicos. Ahora ese desinterés, por razones que no se explicitan pero que se sospechan, parece compartido por la instancia nacional que, para la conciliación entre ambas provincias, avala datos no solamente confusos y hasta ridículos sino también condicionados a un futuro impreciso. Es decir: a favor de la posición mendocina.
La misma actitud displicente y parcial por parte de Nación ya se había insinuado en variadas formas, demostrando que en nada ha cambiado. Por una parte la provincia cuyana mantiene el doble discurso que siempre ha caracterizado su actuación en el tema, en tanto avanza en la política de los hechos consumados. Ahora el Estado nacional elabora un informe que disfraza o ignora el sentido último de lo solicitado por la Corte y presenta iniciativas que, en definitiva, buscan cambiar algo para que no cambie nada.
Una consideración amplia de las noticias conocidas en los últimos tiempos respecto al tema hídrico refirma lo falaz de la posición mendocina, aunque sin sospechar el apoyo técnico que vendría en su auxilio a través del informe de Nación. Así, mientras en el Coirco Mendoza asegura que el tema del trasvase al Atuel de los caudales que le corresponden por el Tratado del Colorado, no está en los planes inmediatos de la provincia, simultáneamente expresa lo contrario en la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior, la meneada CIAI que, en materia de logros concretos, parece llevar el mismo rumbo que su lamentable antecesora. Sobre llovido, mojado: para conciliar intereses, de acuerdo a lo que ordenara la Corte, la Secretaría de Recursos Hídricos propone una nueva entidad burocrática que condiciona y proyecta la actual situación sine die e ignora la posible constitución de un efectivo comité de cuenca.
Con semejantes antecedentes y actitudes ocurridas a lo largo de más de medio siglo, reforzadas ahora con el parcial informe de la repartición nacional ¿no será tiempo de que La Pampa adopte procederes más firmes basados en su propia Constitución, sin perjuicio de aguardar la decisión de una Justicia cuya morosidad es harto conocida? Años atrás se comentó en altos niveles gubernamentales la posibilidad de ser más estrictos con los productos mendocinos que pasen y consuman en La Pampa, aunque siempre dentro de lo que establece la ley, paradojalmente esa misma ley que Mendoza desoye olímpicamente en materia fluvial.
Resulta pertinente recordar que cuando en algún momento entidades no oficiales llegaron a mencionar la posibilidad de un boicot el escándalo levantado en el sur de aquella provincia fue mayúsculo, desbordando en calificativos agraviantes para con quienes, apenas, habían mencionado la iniciativa.
Acaso apelar a esos métodos no sea lo más aconsejable pero -experiencia mediante y con los últimos documentos que elaborara Nación- mucho menos lo es esperar ingenuamente. Mientras tanto nuestros “hermanos” cuyanos avanzan con su ya tradicional política de los hechos consumados.