Atuel: el boicot como respuesta al desprecio

La Fundación Chadileuvú lanzó una propuesta de promover un “boicot pacífico” contra los productos elaborados en la provincia de Mendoza que tengan relación con las aguas del río Atuel. La ONG ambiental pampeana viene batallando desde hace décadas en favor de los derechos de nuestra provincia a compartir ese recurso fluvial.
La cerrada postura mendocina ante los justos reclamos pampeanos y su negativa a ceder una parte del río motivó que el gobierno de esta provincia insistiera ante la Corte Suprema de Justicia a fin de lograr por esa vía lo que nunca pudo a través del diálogo. En los últimos años, con la profundización de los reclamos y las movilizaciones, La Pampa obtuvo pronunciamientos favorables de prestigiosas instituciones internacionales como las Naciones Unidas y el Tribunal Latinoamericano del Agua. Ambas organizaciones, en forma independiente, se manifestaron en favor de los derechos pampeanos a disponer de un caudal del Atuel, rechazaron la pretensión de Mendoza de apropiarse unilateralmente de la totalidad del río y cuestionaron el catastrófico daño ambiental ocasionado en un extenso territorio de miles de kilómetros cuadrados.
Esta medida que ahora propone la Fuchad y que seguramente será recogida y multiplicada por las instituciones pampeanas comprometidas con la defensa de los intereses de nuestra provincia no es otra cosa que el producto del hartazgo. Hartazgo ante los oídos sordos, ante la falta de solidaridad, ante una posición cerrada y egoísta, ante la indiferencia de Mendoza a atender las demandas pampeanas. En 2017 se cumplirán setenta años de la culminación del complejo Los Nihuiles que bloqueó definitivamente las aguas del Atuel. En estas siete décadas solo esporádicamente -en ocasión de crecidas excepcionales, como las que se registraron durante el último invierno- el río llegó a las sedientas tierras de nuestro oeste provincial. Todos los intentos por convencer a nuestros “hermanos” de modificar tan irracional manejo del río fracasaron. Peor aún, algunas de las respuestas recibidas fueron francamente ofensivas, como aquélla que pretendió desconocer el carácter interprovincial del recurso, un despropósito que, cada tanto, todavía enarbolan algunos de los más fanatizados del otro lado del paralelo treinta y seis.
El boicot es una herramienta legítima. En todo el mundo se la utiliza para denunciar a grandes empresas o a Estados que se muestran indiferentes ante daños económicos o ambientales de gran escala. Es, precisamente, lo que estamos sufriendo los pampeanos. Nuestra provincia es víctima desde hace mucho tiempo del mayor desastre ambiental provocado en territorio argentino. No existe, ni remotamente, un caso siquiera parecido en cuanto a la superficie involucrada y la dimensión de los perjuicios provocados a la flora, la fauna y la población humana. La diáspora de los comprovincianos, la tragedia que padecieron tantas familias desarraigadas de sus tierras justifica ampliamente esta medida pacífica. Para que todo el país y el mundo se entere que los productos de esa provincia son regados con aguas robadas a los pampeanos.

Compartir