Atuel: ¿hora de iniciar nuevas acciones?

Las últimas noticias procedentes de Mendoza dan cuenta de la pertinaz actitud de la vecina provincia de usar y abusar del río Atuel como si ese curso de agua no fuera, como dictaminó la Corte, interprovincial, esto es, que es tan mendocino como pampeano. Planteada la vía legal, hay en nuestra provincia una cierta actitud de apostar todo a esa alternativa jurídica y abandonar otras posibles formas de exigir a los cuyanos más respeto hacia nuestros derechos. La actitud pampeana de reclamar justicia a través de la estructura legal tiene sentido. Esto porque la provincia cuyana manifiesta un desprecio absoluto acerca de la interprovincialidad del curso fluvial -establecida por la Corte Suprema de Justicia- y sigue procediendo como si se tratara de un río que le perteneciera absolutamente. Sin ir más lejos, los recientes procederes de los regantes y las empresas turísticas, avalados por el silencio de las autoridades, que hablan de la disponibilidad de caudales como si los abajeños no existieran ni tuvieran derecho alguno.

Ante semejantes actitudes no se trata, desde luego, de obrar por afuera de la ley, pero sí de considerar la posibilidad de seguir otros caminos y otras tácticas ante una contumacia y desinterés que ya parece acercarse a la burla. Devolverle gentilezas que, como las suyas, les duelan molesten o, al menos, le adviertan de nuestro malestar.

La Pampa tiene formas de enviar claras señales de desagrado a su desaprensiva vecina sin entrar en la ilegalidad. Años atrás (sí que con gran reserva), se consideró la posibilidad de hacer valer la circunstancia de que la provincia se encuentra en condiciones efectivas de intervenir en el tránsito de la ruta nacional 188, prácticamente esencial al sur mendocino. Allí podría efectivizarse -según aquella idea- un control estricto al trasporte de cargas cuyano para que, con las demoras consecuentes, probaran algo de su propia medicina, indiferente a los padecimientos pampeanos.

Más recientemente, y siempre en el mismo sentido, una sugerencia de la Fundación Chadileuvú conmocionó al área regada con los ríos Diamante y Atuel: se trataba de considerar la posibilidad de un boicot a los productos de la zona sur de la provincia, de fuerte incidencia comercial por sus consumos en La Pampa. La iniciativa causó conmoción en la comarca ya que implicaba la posible paralización de un mercado considerable y, además, inmediato. Tanta fue la inquietud provocada que las “fuerzas vivas” de la región no vacilaron en agraviar a los militantes pampeanos, denunciando a voz en cuello que se trataba de una iniciativa irracional propuesta por personas “que padecían déficit mental”.

En otro orden, el pronunciamiento de Naciones Unidas sobre el tema Atuel -inexplicablemente abandonado por el gobierno de la provincia y la Universidad Nacional de La Pampa, que debía obrar como vector de un mayor interés y conocimiento del organismo internacional- fue otro ejemplo de la efectividad que tiene el hecho de “golpear donde duele”, ya que toda la estructura política mendocina se sintió tocada por aquel comentario y, en su desorientación, hasta intentó desvirtuar lo observado con la ONU.

En la actualidad, cuando una runfla de funcionarios y voceros se permite invocar derechos caducados refrendándolos con hechos y afirmaciones que ignoran los más altos pronunciamientos judiciales al respecto, no estaría de más advertir al gobierno cuyano (cuya “hermandad” desmiente los actos que tolera) que hay formas molestas, y hasta dolorosas, capaces de alterar la indiferencia que pretende avalar la injusticia.

Son demasiados años y argumentos valederos como para soportar los vericuetos e indiferencias de pensamientos y procederes egoístas.