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Avances que supimos conseguir (Nota II)

PUNTO DE VISTA

Por Roberto Daniel Rodríguez *
En el período analizado entre los dos últimos censos se construyeron con permiso, entre el sector público (en todo el territorio provincial) y el privado en Santa Rosa y General Pico alrededor de 17.000 viviendas, con 8.800 y 8200 respectivamente. (1)
O sea que mientras la construcción de viviendas sociales por parte del Estado Nacional lo hace a un promedio anual de 979 casas por año (alcanzando alrededor de 500.000 metros cuadrados) el sector privado construye casas y departamentos a razón de 822 (con más de 1.270.000 metros cuadrados) por año en el período.
Con estos números a la vista, quiero decir que es muy razonable que el impacto de la construcción de nuevas viviendas en el período analizado haya sido de una magnitud importante como para provocar mejorías en los hogares con condiciones de necesidades básicas insatisfechas. Y como un factor adicional, es importante agregar que las ampliaciones en las viviendas también fueron de magnitud importante, ya que agregaron alrededor de 7.000 ampliaciones (sumando nuevas mejoras en los hogares).

Incógnitas del cambio de decenio.
El transcurrir del tiempo supone nuevas mejoras para la sociedad y su núcleo familiar. Lo único que es claro es que lo que pasará con el próximo índice NBI lo sabremos con el resultado del próximo censo, en 2020.
Por lo pronto, podemos ir estimando un futuro en base a los números de las construcciones existentes hasta el momento.
Entre el sector público y el privado, en el quinquenio que terminó en 2015, se habían construido 14 mil viviendas, de las cuales 8.700 fueron construidas por los planes federales de viviendas (aproximadamente 62%) y el resto eran privadas (5.392). El ritmo iniciado en 2010 dio un promedio anual de 1.754 para el sector de operatoria pública y 1.078 para el sector privado. De haberse continuado con estos valores de la operatoria oficial del quinquenio hasta el 2020, tendríamos unas 18.000 con esta modalidad.
Por otro lado, si las construcciones privadas mantuvieran también el ritmo que tuvieron en el primer quinquenio, tendríamos al final del mismo período otras 10.000 viviendas (aunque en estos dos años y medio del nuevo gobierno nacional la intensidad de la construcción ya bajó un 10%). Pero si mantenemos el supuesto, podríamos contar en 2020 con un parque de 28.000 nuevas viviendas y llegar a fin decenio con 132.000 viviendas totales.
Nos dicen las proyecciones de población que al 2020 la misma crecerá un 14% al llegar a 360.000 habitantes. Esta estimación requerirá de un número de viviendas que permita cubrir este crecimiento esperado y que además permita resolver problemas pendientes que urgen. En efecto, en el 2010 habían quedado unas 12.000 personas en 2.500 viviendas con problemas de hacinamiento y no sabemos si fueron resueltos.
Si la Nación mantuviera los fondos para llegar a las 132 mil viviendas, estaremos impactando bien en los indicadores de referencia (índice de ocupación de las viviendas, hacinamiento, NBI, viviendas inadecuadas, condiciones sanitarias, etcétera). El índice de ocupación por vivienda continuaría bajando y tendríamos un índice de ocupación de la vivienda de 3 décimas más bajo que la década anterior.
Pero hoy por hoy ya sabemos que Nación no construye en nuestro territorio, así que esperar que lo haga con la intensidad de gobiernos anteriores es una fantasía. Sus estándares políticos son otros y en este marco solo nos queda por saber si habrá o no algunas viviendas con fondos nacionales y en todo caso con cuántas de origen provincial se podrán sustituir.
Al privarnos la Nación de alrededor de 7.000 viviendas de los planes oficiales de fondos nacionales tendríamos un resultado estimado de solamente 125.000 viviendas para albergar la nueva población. Ello no nos permitiría bajar la tasa de ocupación en menos de una décima, lo que hace un movimiento prácticamente nulo.
Es así que el pronóstico de reducir el NBI por el lado de la vivienda es una incógnita inversa, y no da para el optimismo. Si a ello se suma la caída de todas las variables de la economía, aplastando a las clases media y baja, recortándole sus ingresos, aumentando la desocupación, destruyendo pymes, ahogando a las provincias, todo se agrava. Por lo tanto, la condición 5 (más de 4 personas por miembro ocupado) tenderá inevitablemente a transformarse en dimensión «preponderante», resultando así en un NBI de épocas pasadas. La caída libre de todos los indicadores de la economía, y la recesión, no tienen fin y para cuando ocurra quedará por evaluar en qué situación está el país desde donde se podrá iniciar un ciclo más benevolente.

(1) No hay registro estadístico para la construcción privada en el interior provincial.

* Ex director general de Estadística y Censos de La Pampa, ex asesor del diputado nacional Rodolfo M. Gazia, ex director de Servicios de Base (Ministerio de Bienestar Social), ex director de Administración y Control (Municipalidad de Santa Rosa).