Avances y resistencias en el PJ pampeano en la era de los Kirchner

Norberto G. Asquini
Por cuarta vez en un mes, esta columna analiza el panorama interno del Partido Justicialista de La Pampa. Es que el partido gobernante se encuentra en una etapa de transformación, que más allá del sector que en las elecciones de 2015 se imponga -ese es el horizonte electoral que todos referencian- dejará cambios a largo plazo en su estructura interna.
Este fin de semana lo que se considera los representantes del “proyecto nacional” en la provincia hicieron su acto en Santa Rosa. Según la percepción de sus organizadores, tuvo diferentes lecturas. Fue el primero de Unidos y Organizados a nivel nacional, el armado que pretende conseguir una estructura orgánica propia para el kirchnerismo para articular ese espacio variable y heterogéneo que sigue a la presidenta Cristina Fernández.
Organizado por La Cámpora, también fue analizado como la presentación pública de Compromiso Peronista (CP), la línea que lidera el gobernador Oscar Mario Jorge y que tiene a los intendentes como sus principales armadores.
El encuentro mostró los avances que ha tenido el espacio K en La Pampa en los últimos tiempos. No es menor el dato que el primer acto en el interior de Unidos se haya realizado en la provincia. Jorge parece haber ganado el lugar del “buen alumno” en la Casa Rosada: apoya al gobierno nacional con un discurso encendido de referencias kirchnerista -y que choca con su pasado- y mantiene a flote las cuentas públicas sin quejas a Nación a pesar de que no llegan los fondos que se le adeudan.

Voluntad y dilemas.
El acto del sábado en el club All Boys mostró cómo, a pesar de los dilemas y diferencias en la construcción que apoya a CFK en la provincia, parecen converger CP y Unidos local en su voluntad porque avance un proyecto nacional en territorio pampeano. Unos son aliados de la presidenta; los otros, el kirchnerismo puro. Unos, el peronismo federal del interior que apoya a la mandataria; los otros, la militancia convencida. Es la articulación en el distrito de lo que se pretende a nivel nacional con Unidos y Organizados. Pero si bien a nivel país esa fuerza quiere sacar al PJ de su rol central, en el distrito pampeano la estructura tiene su peso importante.
Hacia adentro hay diferencias y todavía un armado novedoso que se está gestando, no sin gestos de cooperación pero también de demostraciones de poder entre unos y otros. Más allá de cualquier obstáculo, la idea es avanzar y para eso ponen como prenda de unidad el liderazgo presidencial y enfrente a un enemigo: el vernismo. Una percepción binaria de la realidad que les sirve en lo simbólico para su construcción conjunta cargada de desafíos.
Son los que se vieron en la convocatoria previa al acto. Podemos contar algunos interrogantes de las organizaciones K: lograr masividad por parte de las agrupaciones, la apertura de sus aparatos, la discusión sobre las alianzas locales -por ejemplo con algunos intendentes-, la relación con el gobierno provincial, encabezar, acompañar o seguir ese avance junto a la estructura de CP, entre otros.

Los dos frentes.
Para entender el presente del PJ hay que observarlo a la luz del proceso político de la última década y sus coyunturas. En La Pampa las agrupaciones K tuvieron su etapa de resistencia desde 2003 ante un PJ ajeno al kirchnerismo, y su construcción a nivel país. Con Néstor Kirchner como presidente -con un liderazgo que afianzar, y aferrado al PJ como su aliado como herramienta electoral-, el gobernador Carlos Verna gestionó casi sin problemas. Y sin un espacio K fuerte en el territorio, al quedar en minoría en la interna de 2007, Convergencia casi monopolizó la representación kirchnerista en la provincia.
Los tiempos cambiaron desde que CFK obtuvo por una mayoría abrumadora en 2011 su reelección y, con su impronta, profundizó otra forma de liderazgo del proyecto nacional K. La presidenta tiene una construcción más venal y quiere estructurar su propia fuerza. De allí la ruptura de Jorge con Verna y el aglutinamiento del universo K en un solo frente.
Ahora, frente a este avance, la resistencia a este proceso parece haber pasado a los que se encuentran en la vereda de enfrente. Podemos englobar ese frente en los que impulsan su “proyecto provincial” -con referencia a líderes locales-, frente a los que siguen a un “proyecto nacional” de CFK, en todas sus variantes.

Unos y otros.
Entre los que han quedado del lado del “proyecto provincial”, Convergencia parece hoy descolocado. Su “kirchnerismo” es cuestionado por quienes siguen al proyecto nacional y el enfrentamiento es más que evidente. No fueron invitados el sábado al acto con los referentes nacionales. Unidos y CP los tienen como adversarios. Solo Jorge mantiene sus canales de diálogo y algunos funcionarios de ese sector, buscando apoyos para su gobernabilidad. El otro componente es el vernismo. Parece haberle dejado el campo libre al avance del frente del proyecto nacional. Aunque habría que ver a futuro. Hay dos vertientes entre quienes tienen a Verna como su referencia: una más de superficie y pública, los que quieren abordar esa resistencia con avances sobre el gobierno de Jorge como el caso de algunos diputados vernistas y sus proyectos en la Legislatura; y otra más profunda y solapada. Esta segunda es la que, a instancias de su jefe político, espera el momento para actuar. Quiere que pasen las legislativas de 2013 para rearmarse. Indican que cuando pase la mitad del mandato de Jorge, la sociedad pampeana comenzará a pensar en su sucesor, y que el gobernador empezará a perder poder ya que no tiene reelección. Ahí pesarán fuerte los liderazgos locales.
Por ahora, esa resistencia quiere frenar cualquier avance de los que avalan el “proyecto nacional” en las internas partidarias del próximo año. En el próximo Congreso del PJ pampeano, contando con la mayoría de los representantes, pretende que no se unifiquen los comicios internos con los nacionales en marzo de 2013. Y que pasen para octubre, para que sus adversarios internos no cuenten con la ventaja del apoyo de CFK.