Basura: un buen ejemplo a seguir

Un espacio virtual en Internet, que tiene como respaldo a Naciones Unidas, ha destacado recientemente un emprendimiento ubicado en Entre Ríos destinado a la recuperación de bolsas de plástico. No es necesario ser un ecólogo convencido para darse cuenta del problema que esos utensillos han traído a la civilización moderna ya que su presencia ha pasado a formar parte, lamentablemente, del paisaje cotidiano. Más todavía: una manifiesta desaprensión en el uso las ha trasformado en un problema biológico en ciertos ambientes, como en los océanos, donde son devoradas por algunas especies de peces a los que suele provocar la muerte, con lo cual resulta afectado el desarrollo de la cadena biológica.
Según los especialistas tanto el bajo costo como la condición de “un solo uso” las han trasformado en un elemento muy apreciado por el comercio, especialmente el de gran porte, que suele hacer de ellas un uso abusivo e indiscriminado. Además, es muy común que las bolsas de plástico se abandonen en lugares inadecuados provocando un impacto estético en el paisaje.
De ahí que deba mirarse con expectativa la actividad de la nueva industria entrerriana, única en la región aunque existen algunas similares, principalmente en Buenos Aires y alrededores. En su interior las bolsas se clasifican, limpian y son sometidas a procesos térmicos que permiten generar una materia perfectamente asimilable a nuevos envases. Esa materia prima reciclada es, en definitiva, la misma que vemos a diario volando en cualquier rincón de la ciudad y especialmente en sus alrededores donde la desaprensión ciudadana y la falta de control dan campo libre a gente insolidaria.
Lo positivo de la noticia obliga a trasladar la reflexión a nuestro medio, donde el problema también existe. Sería interesante que las autoridades municipales repasen las ordenanzas relacionadas con esta materia para ver cuántas iniciativas al respecto fueron oficializadas a lo largo de varios años sin que, evidentemente, fueran aplicadas. Si no falla la memoria en algún momento de la década pasada se le puso a los comercios una fecha taxativa a partir de la cual deberían dejar de usar bolsas plásticas desechables, fecha que -por supuesto- ya venció largamente.
Mirando los sucesos en perspectiva parecería que el de la basura en la ciudad y en la provincia es un problema que esporádicamente toma estado público, genera debates sobre soluciones parciales o totales y después se abandona, volviendo una y otra vez a la vieja y cada vez más peligrosa costumbre de acumular residuos. Una muestra de ese estancamiento lo vemos en la propia capital pampeana en donde los últimos avances que se habían empezado a vislumbrar con la anterior administración frepamista se han diluido y ya casi ni se habla de clasificación y reciclado.
Una vuelta de tuerca al problema por parte del municipio parecería adecuada, pero no a partir de una imposición arbitraria sino de común acuerdo con las instituciones que son parte de él, fundamentalmente el sector comercial. La presencia y producción de la fábrica entrerriana y sus similares demuestra que, con originalidad e inteligencia es posible atemperar en buena medida este problema, tan propio de la cultura consumista en que vivimos.