Blindaje mediático

Un grupo de bañeros de Mar del Plata concurrió a un acto de la gobernadora María Eugenia Vidal para reclamar por despidos en su sector. Funcionarios de la comitiva oficial les solicitaron que no realizaran una manifestación ruidosa durante la actividad oficial y que, a cambio de la “gentileza”, la mandataria los recibiría para dialogar. Pero una vez finalizado el acto, la gobernadora se subió a una camioneta y pretendió abandonar el lugar sin cumplir con lo acordado. Ante esa falta a la palabra empeñada los bañeros interceptaron el vehículo y expresaron a viva voz su reclamo. Fue en esa circunstancia que Vidal descendió del automóvil para increparlos por los “modos” de la protesta. En los videos que saturaron las redes y los canales de TV se observa esa recriminación de la funcionaria ante la protesta de los trabajadores.
La prensa amiga estalló en elogios a la “valiente” gobernadora que “enfrentó” a los manifestantes a quienes presentaron como una horda de violentos. Muy pocos medios informaron sobre los sucesos previos que provocaron la indignación de los bañeros y tampoco fue motivo de comentarios la falta de respuesta al reclamo por los despidos. La gobernadora volvió a subirse a su poderosa camioneta y desapareció del lugar sin despejar la incertidumbre de los trabajadores.
Por esas mismas horas, en la conferencia de prensa que brindaron Peña, Sturzenegger, Dujovne y Caputo para admitir -apenas un día después de aprobada la ley de presupuesto- que la meta de inflación de 2018 se “corregía” en nada menos que el 50 por ciento, se registraba otro episodio sugestivo. Entre tantas preguntas amigables del periodismo oficialista se destacó una que le recordó al “mejor equipo de los últimos cincuenta años” la gran cantidad de pronósticos fallidos y anuncios desmentidos por los hechos en materia económica. La respuesta del jefe de Gabinete fue la habitual: apelar al libreto duranbarbesco, negar los hechos y pintar un panorama rosado con su conocida locuacidad. Poco más tarde, cuando la oficina de prensa del gobierno distribuyó el contenido de la conferencia omitió la incómoda pregunta y su poco convincente respuesta.
El recorte de la realidad que practica el coro de medios complacientes quedó expuesto otra vez sin tapujos. Para esas voces no son relevantes los hechos sino cómo son comunicados a las grandes audiencias. Blindaje mediático le llaman.

Nada que festejar
El cambio de año no trajo buenas noticias para el comercio minorista. Tanto desde el ámbito nacional como del provincial llegan advertencias que no dejan mucho margen para el optimismo. La CAME informó que el consumo descendió el año que acaba de finalizar con respecto a 2016 que ya había sido un período muy negativo, con caídas que se notaron en la mayoría de los rubros. En tanto el titular de la Cámara de Comercio de nuestra provincia trazó un panorama muy oscuro para el sector. Mencionó los cierres de negocios registrados en 2017 y advirtió que, de no producirse cambios en la política económica, estos seguirán a lo largo de este año.
Estas malas noticias no solo deberían preocupar a los directamente involucrados -los comerciantes- sino también al conjunto social. Es sabido que este sector es el principal generador de puestos de trabajo en la actividad privada y que suele funcionar como un termómetro que señala con bastante precisión el estado general de la economía.
También revela las consecuencias inevitables de las medidas fondomonetaristas del gobierno nacional: aumento de la desocupación, pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, incrementos desmedidos de los servicios públicos… todos con secuelas negativas en el poder de compra de los consumidores. El comercio sufre directamente este “cambio” y las estadísticas lo muestran sin maquillaje.