Boudou contra las cuerdas, judicial y políticamente

LA CAMARA FEDERAL CONFIRMO SU PROCESAMIENTO

Emilio Marín – El vicepresidente no atraviesa su mejor momento político. A varias imputaciones judiciales en su contra sumó un procesamiento confirmado por la Cámara Federal en el caso de la imprenta Ciccone. La oposición busca sacar ventaja política.
Entre las causas judiciales en su contra siempre se supo que la más importante era la de Ciccone Calcográfica, donde el 27 de junio de 2004 el juez federal Ariel Lijo había procesado a Amado Boudou por delitos de cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública.
Para el magistrado había suficientes elementos para procesar al vicepresidente por haberse adueñado del 70 por ciento de aquella empresa, mediante socios y testaferros, para posteriormente influir desde Economía para que la flamante administración -que controlaba- ganara contratos millonarios con el Estado.
En esos días Boudou concurrió a declarar a Comodoro Py 2002 y fue acompañado, casi como un héroe, por algunos sectores kirchneristas, entre ellos La Cámpora, Tupac Amaru y el MILES de Luis D’Elía. Otras agrupaciones se hicieron al costado, para evitar un desgaste político.
Lijo, que tomó la investigación del fiscal Jorge Di Lello y confirmó esos cargos, consideró que existieron reuniones entre Boudou y dos de los viejos dueños de la imprenta, quienes habían apelado a él buscando alguna “solución” pues su firma que estaba en procedimiento de quiebra. De esos encuentros también participaron socios del vice, como José María Núñez Carmona.
La versión del fiscal y el juez es que el funcionario exigió que los dueños le cedieran la mayoría accionaria, que quedó en poder de The Old Fund, una empresa creada a tal efecto, donde el timón formal estaba en manos del contador Alejandro Vandenbroele, sindicado como un testaferro suyo.
El juzgado recibió testimonio del titular de la Casa de la Moneda, Ariel Rebello, quien declaró que el entonces ministro de Economía no le autorizaba pedir créditos del Banco Nación, necesarios para modernizar el parque industrial y estar en condiciones de imprimir billetes. Esa tarea, con contratos bien remunerados, fue cubierta por Ciccone-Compañía de Valores Sudamericana, con sus nuevos dueños, quienes previamente debieron levantar la quiebra. Se sospecha que lo lograron con mediación de Boudou y un generoso plan de refinanciación aprobado por la AFIP de Ricardo Echegaray, que estuvo bajo la lupa de Di Lello, quien pidió sin éxito su indagatoria.
Siempre a estar del procesamiento dispuesto por Lijo, Boudou habría influido en forma decisiva para que Formosa renegociara su deuda mediante la asesoría de The Old Fund, controlante de Ciccone. La provincia donde tan mal la pasan algunas comunidades qom -actualmente acampan otra vez en la Capital Federal- le abonó 7,8 millones de pesos por ese trabajo. Le dieron como comprobante la factura número 3 (las dos anteriores estaban anulados, o sea que era debut absoluto).

Juez y Cámara.
La contratación de The Old Fund fue considerada innecesaria y extraña por el ex ministro de Economía, Carlos Fernández, quien testimonió ante el fiscal Carlos Rívolo en la causa de la refinanciacion de la deuda de Formosa. Refirió que las provincias que renegociaban pasivos con la Nación no necesitaban de consultores privados, cosa que sí se precisaba cuando se trataban de deudas externas. Fernández dejó muy mal parado a Boudou. Luego se supo que de esa suma cobrada, 2,2 millones fueron girados al titular del Banco de Formosa, en lo que bien pudo ser un “retorno” para la administración de Gildo Insfrán.
Cuando a fines de junio pasado el juez dictó el procesamiento de Boudou y de sus socios y presuntos testaferros, así como de Nicolás Ciccone y su yerno Guillermo Reinwick, del funcionario de la AFIP, Rafael Resnick Brenner y del ex jefe de asesores de Economía, Guillermo Forcieri, desde el gobierno kirchnerista se dijo de todo menos bonito a Lijo. Sin embargo Horacio Verbitsky precisó que no era un juez de la servilleta (de Carlos Corach, como Claudio Bonadío) sino un designado durante el kirchnerismo, con buenos antecedentes.
Aún suponiendo que aquél sea un mal magistrado, ayer vino un segundo mazazo contra el procesado, pues la Sala I de la Cámara Federal confirmó ese procesamiento con un fallo unánime. Eduardo Freiler, Jorge Ballestero y Eduardo Farah ratificaron la medida contra toda la lista, exceptuando solamente a Reinwick. El resto, tarde o temprano, irá a juicio oral, que Di Lello estimó sería cuando el vicepresidente ya no esté en el cargo. Es que descontó que la defensa de éste apelará el procesamiento ante la Cámara de Casación Penal y además resta que la fiscalía y el juzgado realicen algunos estudios o los profundicen, según el fallo de la Cámara Federal. Por caso, deberá analizarse mejor la llamada ruta del dinero con que se levantó la quiebra de Ciccone e investigarse más el rol de la AFIP -según el voto mayoritario de dos camaristas- o directamente de Echegaray, según el parecer de Farah.
Imposible no ligar estas resoluciones judiciales adversas al oficialismo con la masiva marcha opositora del 18F.
El que la está pasando mal por todo este expediente es Boudou. Hasta es motivo de burla por las intervenciones de su ex, Agustina Kampfer, en el panel del chimentero Intratables. Le preguntan sobre la cocina interna del kirchnerismo y la ex modelo les da letra.
Peor está Vanderbroele, pues Interpol lo busca con “tarjeta roja” por decisión de un juez uruguayo. Lo quieren interrogar por la transferencia, en 2012, de 620.000 dólares desde una firma uruguaya, Dusbel, a favor de The Old Fund.

Scioli, el menos malo…
Mala suerte o mala elección hizo el kirchnerismo con los vicepresidentes. En el 2007 y dicen que por decisión de Néstor Kirchner, fue Julio Cobos, por entonces un radical K, quien secundó a Cristina Fernández. Ya se sabe cómo jugó el mendocino en el momento crucial por la 125. Con ese antecedente, Cristina seleccionó en 2011 a Boudou para vicepresidente.
Y si bien Amado no es Cobos, en el sentido de traicionero políticamente, objetivamente viene haciendo daño político al gobierno nacional, a partir de junio de 2014.
Cada sesión en el Senado queda servida para que la oposición le pegue hasta cansarse, más allá que en la comisión de Juicio Político de Diputados la mayoría del FPV logró el año pasado rechazar in limine los 8 pedidos de juicios en su contra.
Y cada vez que en Tribunales hay novedades como la de ayer, con procesamientos confirmados o noticias de las otras causas en su contra (papeles del viejo Honda, planes de obras en la Costa, enriquecimiento ilícito, etc), aquella oposición se hace un picnic, servido por Clarín.
Hasta ahora la postura mayoritaria del gobierno sigue siendo la de defender al vicepresidente. Su argumento formal es que resulta inocente pues no hay una condena en firme en su contra. El de fondo puede ser el temor de que si le piden o conceden una licencia a Boudou pueden envalentonar a la oposición. Algunas de sus integrantes más trogloditas y cercanas a los “fondos buitres”, como Patricia Bullrich y Laura Alonso, ya pergeñan pedidos de juicio político contra CFK.
En estos últimos meses los únicos oficialistas que arriesgaron una opinión sobre la conveniencia de la licencia o alejamiento temporal del procesado fueron Fernando “Chino” Navarro (del Movimiento Evita) y la diputada correntina Julia Perié. Hablando sólo con gestos se puede incluir en esa lista a Florencio Randazzo, quien como aspirante a presidente debe sentir que el caso Boudou resta votos al kirchnerismo. Por ahora son minoría los políticos del mismo palo que creen conveniente un paso al costado del vice.
Los que creen en la inocencia del funcionario plantean este descargo:
-A Boudou lo persigue la oposición y Clarín porque estando en Anses propuso la estatización de las AFJP.
-La denuncia la comenzó un militar carapintada de apellido Pacífico, quien dijo haber escuchado en una mesa de bar cercana a la suya una conversación sobre el negociado Ciccone. O sea que el inicio habría sido una opereta de los servicios.
-Lijo debería haber investigado más la ruta del dinero, antes que al vicepresidente y su entorno.
-Era mejor que Ciccone fuera para Old Fund porque de lo contrario se la hubiera quedado Boldt, de empresarios del juego cercanos a Scioli y Randazzo.
Los tres primeros aspectos tienen mucho de verdad; el cuarto es indemostrable. Sin embargo, la investigación de Lijo y Di Lello, ratificada por la Cámara Federal, puede ser también cierta. Los tres camaristas pidieron investigar la ruta del dinero, donde la defensa de Boudou -ahora sin el concurso del estudio ligado a la SIDE de Richarte-Pirota- deslizó que habría dinero de Raúl Monetta y Jorge Brito, del Banco Macro.
Eso último no diluye la posible vinculación con el vicepresidente. Hasta el conflicto del año pasado, cuando Brito analizaba comprar la deuda con los “fondos buitres” y terminó mal con Axel Kicillof, su banco Macro era uno de los más cercanos al gobierno.
Daniel Scioli como vicepresidente de Kirchner puede haber sido un mal menor, comparado con Cobos y Boudou. Conservador y amigo de la embajada norteamericana como pocos, dio menos dolores de cabeza, quizás porque ya era un empresario de fortuna y aspiraba más adelante a la presidencia.