Brexit vino a resultar un laberinto para británicos

DOMINICALES

Los británicos que votaron por salir de la Unión Europea no imaginaron probablemente que se introducían voluntariamente en uno de esos laberintos que forjaron los antiguos para explicar hechos de su pasado de los que, por falta de desarrollo histórico y por demora de la escritura debían reemplazar por la memoria que, como sabemos, opera a corto plazo y gusta rehacer la trama fabricando mitos.
Tengo la impresión de que los conservadores más tradicionalistas nunca se sintieron cómodos en esa alianza. Su condición insular los había ayudado a sentirse diferentes de los pueblos que llegaron desde la entraña asiática, a pesar de su parentesco y de los años que luego estuvieron sujetos al poder de Roma. Más tarde, cuando pudieron desarrollar su capacidad para desplazarse por los mares, llegaron a crear un imperio donde “nunca se ponía el sol”. Las dos guerras mundiales del siglo pasado produjeron un doble efecto: por un lado los recolocaron como europeos; por otro, mostraron que su imperio era, no más, una construcción histórica y, por eso, con principio y final. Su propia criatura americana (USA) los reemplazó en el dominio y la presencia en todos los mares, constituyendo un imperio mayor (todavía hoy presume el Tío Sam ser guardián de virtudes morales y políticas que no rigieron para construir su dominio ni rigen para mantenerlo y consolidarlo). Las revelaciones sobre los “papers”, que dan cuenta de los paraísos fiscales, han mostrado que norteamericanos y británicos compiten hoy en la administración de esta nueva forma de poder y que éste les da un dominio ya globalizado, al menos para la minoría humana que se ha hecho dueña de la riqueza que fuera de las naciones. ¿Será que estos paraísos fiscales dan al tory británico la idea de ser parte en la conducción del imperio global en desarrollo? Si hasta la reina aparece con “papers”, puede ser.
Por otra parte, durante los años de pertenencia a la Unión Europea, millones de británicos se han sentido cómodos por ser ciudadanos insulares que pueden tomar sus vacaciones o pasar su vejez en los lugares tan confortables que provee la tierra firme de la Europa continental. Hay analistas que sostienen que, tal como va (que no va) la negociación del Brexit lo más aconsejable tal vez es un nuevo referendo para quedarse como parte del rancho grande.
Lo que quizá no entiende el tradicionalista es que el mundo, después de las dos grandes guerras del siglo veinte, ya está dejando atrás la etapa de las naciones independientes y estamos en un mundo globalizado, situación ésta que por ahora usufructúa el poder financiero apátrida.

Brexit. Está bien recordar que la voz brexit, de reciente aparición, es un acrónimo formado por las voces britain (británico y, por extensión, Reino Unido) y exit: salida. Designa la voluntad británica de abandonar la Unión Europea (de la cual no fue país fundador).
Los problemas básicos que afronta Londres para efectivizar su salida de la UE son: lo que debe pagar por su compromiso y participación en acciones acordadas por la conducción europea y lo referente a la situación de las dos Irlanda: la República e Irlanda del Norte. Separadas durante sus luchas por la independencia y por sus diferencias religiosas.
Londres ha ofrecido pagar 20.000 millones de euros por su salida, pero en la UE, si bien nada se ha dicho oficialmente, estiman que deben ser 60.000 millones de euros o más. Al parecer, May se dispone a ofrecer ahora 40.000 millones.
El problema entre las Irlanda es más complejo, porque la República pertenece y permanecerá en la Unión Europea, pero Irlanda del Norte seguirá en el Reino Unido. La sangrienta guerra entre irlandeses pudo ser zanjada por un acuerdo sobre definición de la frontera entre ambas y la regulación de los tránsitos. Lo que ahora sucede es que Irlanda del Norte, gobernada por un partido ultraconservador, ha ganado fuerza en el parlamento del Reino Unido, pues el gobierno a cargo de la premier Theresa May depende de esos votos para mantener una frágil mayoría. El nuevo acuerdo fronterizo no ha registrado avances. Por otra parte, Gran Bretaña y la corona deben cuidar cómo definen la situación irlandesa, porque Escocia (y también Gales) tienen fuertes movimientos separatistas.

Bolivia. En Bolivia el presidente Evo Morales superó el obstáculo que le impedía ir en 2019 por una renovación del mando (está cumpliendo su tercer período). Como se recordará hubo un referendo por el que buscaba su habilitación, pero le resultó desfavorable. Sin embargo, en esa ocasión el voto popular estuvo fuertemente influido por una campaña de la oposición que urdió la existencia de un hijo extramatrimonial de Evo, al que éste habría abandonado. La fábula quedó en evidencia después de la elección. Ahora, el Tribunal Constitucional ha estimado que no hay impedimento para que se presente en las presidenciales de 2019. La decisión fue unánime y Evo ha dicho que se presentará.

Témpano. Chile da triste noticia. En el lago sureño Grey se ha desprendido del glacial homónimo un témpano equivalente a veinte canchas de fútbol. El témpano navega ya en el lago Grey, del parque nacional Torres del Paine. Se cree que afectará la navegación al ir rompiéndose en pedazos hasta licuarse por completo.
El calentamiento global sigue avanti.

Jotavé