“Camine, señora”

PUNTO DE VISTA

Que “la historia se repite” suele ser un lugar común utilizado por políticos, o bien un recurso dialéctico discursivo a falta de mejores argumentos. Sin embargo la frase tiene su miga porque a lo largo de su transcurso se han producido acontecimientos del mismo tenor, muy parecidos en sus fundamentos o circunstancias. Ahora le ha tocado al presidente Mauricio Macri ser protagonista de una de esas repeticiones.
Recordarán los memoriosos que más de cuarenta años atrás, en los inicios de la última dictadura, durante un viaje a la provincia del Chaco el por entonces presidente de facto Jorge Rafael Videla, a su paso por un lugar público recibió la moderada queja de un habitante de aquella provincia; el hombre le planteó la falta de trabajo y el aumento de los precios. La respuesta fue, textualmente: “Denuncie, amigo, denuncie”. Y con semejantes palabras se sacó de encima lo que había sido, apenas, el justificado lamento de un ciudadano común.
A cuarenta años de aquella contestación y en respuesta al reclamo popular por la inflación que desatara su gobierno, el presidente Macri volvió a repetir con otras palabras aquella respuesta: “Camine, señora, camine”, en clara alusión al fuerte aumento en los precios y a la variación que se puede encontrar en los diversos comercios. Semejante expresión recuerda de inmediato a aquélla de cuatro décadas atrás, tan insustancial como de circunstancias.
La insólita sugerencia presidencial se dio en un marco inesperado: el reconocimiento de Macri que la inflación este año será del 30 por ciento. La cifra duplica con creces el 12 por ciento oficial, anunciado en diciembre pasado y amenaza desatar la cláusula gatillo impuesta por el FMI de que, si el fenómeno inflacionario excede de 32 (algo que los analistas económicos ya estiman como muy posible) se deberán renegociar las pautas con el organismo de crédito.
Para más la exposición presidencial aportó algunos conceptos asombrosos en quien desempeña la máxima autoridad del país: atribuyó la suba de los precios a “la recomposición de los servicios públicos (lo que en gran parte es cierto) que imposibilitó cumplir con las metas originales”. La afirmación suena extraña porque los aumentos se desataron -y fueron alentados- desde el comienzo mismo del gobierno de Cambiemos, y suena absurdo que un equipo gobernante no previera el hecho de que un desmedido crecimiento en los principales servicios públicos traería una inflación consecuente.
Como era de esperar el presidente consideró que la caótica situación económica se debe a la tan meneada tempestad, aunque ahora la elevó de categoría calificándola de “tormentón”. Entrampado en su relato, el presidente no solo insistió en una muy discutible borrasca exterior sino que revivió, dándole entidad, al lugar común de que “la historia se repite”. (FR).