Candidatos buscan seducir entre la emoción y el miedo

SEGUNDA VUELTA EN BRASIL

El duelo por la segunda vuelta en Brasil se adentró este viernes en el terreno de la propaganda televisiva: sin dejar de explotar el miedo, los dos candidatos buscan seducir con su lado más sensible tras despellejarse en redes.
En su intento por llegar al segmento de la población de menos recursos, que no está en Facebook ni en Twitter ni en Instagram, el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad comenzaron a hacer uso del tiempo gratuito en televisión y radio que les garantiza la ley electoral.
En sus piezas publicitarias, cada una de cinco minutos y que se transmitirán diariamente hasta vísperas de la elección, ambos intentaron explotar las emociones.
Incluso Bolsonaro apeló al llanto ante las cámaras, y el segundo a sus dotes con la guitarra.
Aunque eso sí, ninguno renunció a la estrategia del miedo en un país acosado por la inseguridad, el desempleo y la corrupción, que quizá vive su campaña más polarizada y electrizante desde el retorno a la democracia en 1985.
En el primer turno, Bolsonaro obtuvo 46% de los votos y Haddad 29%.
De cara al balotaje del 28 de octubre, la más reciente encuesta le da la victoria al candidato del Partido Social Liberal (PSL) con el 58% de los apoyos frente al 42% de Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT).

No tan rudo.
Apoyado principalmente en las redes sociales Bolsonaro, un excapitán del ejército de 63 años, ha logrado catapultar su imagen de líder rudo y sin pelos en la lengua.
El gran favorito para suceder al impopular Michel Temer cuenta con poco más de 14 millones de seguidores en Facebook, Twitter e Instagram, mientras Haddad suma 2,8 millones en las tres redes.
En la campaña por el primer turno, Bolsonaro contó con ocho segundos de propaganda televisiva gratuita contra los dos minutos y 30 segundos de su rival, lo que no le evitó arrollar en las urnas.
El jueves Bolsonaro declaró ser un “admirador” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien suele ser comparado por sus exabruptos y retórica incendiaria.
“Él quiere a un Estados Unidos grande, yo quiero a un Brasil grande”, afirmó.
También negó ser un hombre de extrema derecha y se presentó ante los medios como un sobreviviente bendecido por Dios, tras la puñalada que recibió en un mitin el 6 de septiembre.
Un abrebocas de la imagen que quiso proyectar en la televisión abierta el último viernes.
Después de agitar los fantasmas de Cuba – “el país más atrasado del mundo”- y de una Venezuela “devastada”, Bolsonaro advirtió que Brasil está en el filo del “abismo” por culpa de los programas de izquierda que alentó el Partido de los Trabajadores (PT).
Sin ahondar en propuestas de gobierno, pasó luego a mostrarse como un hombre de familia y confesó entre llanto que, por pedido de su esposa, decidió revertir su vasectomía para volver a ser padre, por quinta vez.
“Cambió mucho mi vida con la llegada de Laura y agradezco a Dios y a mi esposa por ella”, afirmó.

Lula, presente.
De su lado Haddad, quien lucha a brazo partido para remontar la desventaja, aprovechó sus cinco minutos para denunciar los episodios de violencia que han empañado la campaña en los últimos días y mencionar algunas de sus propuestas, como la creación de empleo y salario mínimo fuerte.
En la propaganda del PT, se endilgan a supuestos seguidores del exmilitar los casos de “mujeres que son agredidas en las calles” por supuestos seguidores del exmilitar.
De 55 años, Haddad también se muestra como un hombre de hogar, padre de dos hijos, que ha sido profesor universitario, ministro de Educación y alcalde de Sao Paulo que “además toca guitarra”.
“Nuestra campaña es de la sinceridad y la paz, contra los ataques y las mentiras en Whatsapp”, sostiene el izquierdista.
Haddad asumió la candidatura del PT el 11 de septiembre en reemplazo del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue enviado a la cárcel bajo cargos de corrupción.
Tras la primera vuelta, Lula envió un recado a su hijo político pidiéndole que dejara de visitarlo y se concentrara en la contienda definitiva.
Sin embargo, Haddad incluyó en su publicidad unas palabras elogiosas del expresidente (2003-2010), con lo que puso en entredicho la idea de que buscaría desmarcarse de la imagen de Lula en el trecho definitivo de la campaña.
El exministro espera que la televisión le sirva para repuntar en la intención de voto en medio de la pelea sin tregua que libra en las redes sociales, en las que suele referirse a Bolsonaro como un “mentiroso y charlatán”.
Por su parte, el exmilitar retrata a su adversario como el recadero de un “corrupto” y ha descartado de momento, por “razones estratégicas”, someterse a un debate televisivo. (Por Héctor Velasco, especial desde Río de Janeiro para AFP-NA).