Caras de la época son los “paraísos fiscales”

Señor Director:
En mi columna de ayer di cuenta de un muro que muestra crecientes fisuras y algunos derrumbes: el de la violencia, el acoso y el abuso sexual. Este fenómeno evoluciona velozmente, es mundial y afecta a toda profesión, en particular a las que dan fama a quienes se destacan en ellas.
Ahora urge poner la atención en los llamados paraísos fiscales, que algunos llaman “guaridas”, donde los ricos, pero sobre todo las multinacionales, depositan su dinero para eludir el pago de impuestos en la nación donde se originan sus ganancias.
En esta semana se desarrolla en Helsinki, capital de Finlandia, la Conferencia para la Transparencia Financiera. Ha sido convocada por organizaciones internacionales no gubernamentales para advertir que estamos ante un fenómeno que no hace más que acrecentarse y cuyo efecto no es solamente la acumulación de ganancias en una minoría, sino que los países donde se origina la fuga quedan sin posibilidad de remontar su situación porque los bienes generados por el trabajo no son reinvertidos sino fugados hacia alguno de los ahora tan numerosos paraísos o guaridas.
Un periodista argentino que está en Helsinki por este motivo, Tomás Lukin (Página/12), comienza por decir cómo funcionan estos lugares creados para acoger la evasión. La fuga de capitales requiere de la existencia de intermediarios y la intervención de “ejércitos de abogados y contadores”, cuyo trabajo es garantizar el secreto, como se vio con las 4040 cuentas no declaradas abiertas por argentinos en el HSBC Private Bank de Ginebra. Uno de los expertos argentinos que están en Helsinki, Adrián Falco, coordinador del programa Integración Regional y Desarrollo, de la Fundación SES, le dice que los fraudes al fisco nacional limitan la capacidad de inversión del Estado y reducen la capacidad de desarrollo sustentable del país. Esto es que las naciones no desarrolladas o en desarrollo, no pueden levantar cabeza.
La propia economía finesa, basada en unos pocos rubros principales, vive un mal momento. La gente de Helsinki viaja en barcos a un país báltico vecino para hacer sus compras, porque allí los precios son notablemente más bajos. Para el ministro de Comercio finés, en su discurso de apertura, “si no se combate la evasión impositiva es imposible abordar el problema del desarrollo, No se puede tener un Estado de Bienestar sin crear presión tributaria del orden del 20, 30 por ciento o más alto”. Finlandia, que hoy es destacado como país modelo en aspectos sociales y educativos, tiene una presión del 44 por ciento del producto (es uno de los más altos del mundo).
Se cita también a la revista Fortune, cuando publica que de las 500 mayores empresas del mundo, 357 tienen 10.366 subsidiarias en los paraísos fiscales. Por eso, en la conferencia en desarrollo se dijo también que debe ser creado un registro de beneficiarios finales para conocer a los verdaderos dueños de las empresas anónimas alojadas en esos “paraísos”.
Una noticia que se comentaba en Helsinki hace saber que el año pasado fue hackeada una importante firma de abogados en Bermudas y que los datos filtrados ya están siendo procesados y se difundirán en los próximos días. La organización Periodistas de Investigación (la que trabajó los papeles de Panamá) ya tiene esos datos.
No es que deba esperarse que la conferencia de Helsinki vaya a producir un vuelco en el proceso mundial de fuga de capitales, si bien el conocimiento cierto es necesario para proyectar la defensa del Estado nacional. La peor de las consecuencias es que tanta concentración de riqueza en una minoría cada vez más pequeña parece llevar a una situación sin salida, porque el empobrecimiento de crecientes mayorías avisa que el mercado interno pierde importancia a un ritmo acelerado, por incapacidad de compra de la mayoría y por la paulatina baja de población humana. Y no hay nada que lo reemplace.
Atentamente:
Jotavé