Carga muy pesada

El creciente número de desocupados en La Pampa -y en todas las provincias del país- constituye una carga adicional para su gobierno porque incrementa sus obligaciones a la hora de atender las demandas de las familias que quedan sin sustento económico. Es otro “regalo” que el gobierno nacional -con su impiadosa política económica- pone sobre las espaldas de los Estados provinciales justo cuando, a su vez, descarga un severo ajuste de la mano del Fondo Monetario Internacional.
Ausencia total de obra pública, jibarización de las partidas para viviendas, eliminación del Fondo Sojero, morosidad en la cancelación de deudas… Y ahora la pretensión de pegarle un hachazo a los adicionales por zona patagónica a jubilaciones y asignaciones familiares, “armonizar” los haberes de los pasivos e incrementar el pago del Impuesto a las Ganancias a los empleados públicos. La acumulación de malas noticias para las provincias -la nuestra entre ellas- parece no agotarse nunca.
El reciente despido de 130 trabajadores por el cierre de la planta de Alpargatas no hace más que añadir dificultades en un momento en que la creación de fuentes de empleo genuino se encuentra severamente jaqueada por un mercado interno extremadamente deprimido y un aumento desmesurado de la tasa de interés que invita más a la especulación que a la apuesta por la producción.
El desbalance, en la cinchada de fuerzas entre Nación y las provincias, sigue operando en favor de la primera en desmedro de las segundas como en la época de la organización nacional del siglo XIX. Hoy se vuelve a ver este desequilibrio con las provincias gimiendo bajo el peso de un ajuste que el gobierno nacional pretende imponer a través de un Presupuesto para el año próximo que prioriza el pago de una pesada deuda que él mismo tomó… y dilapidó.