Cartón lleno: ahora aumenta el hambre

Una de las consignas preferidas de Cambiemos y sobre la cual sus dirigentes más insistían fue “la reinserción de Argentina en el mundo”. Según esa frase de campaña electoral, durante el kirchnerismo nuestro país vivió “aislado” por lo cual resultaba imperioso volver a “reconectarlo”.
En los últimos días tuvimos una demostración de ese “esfuerzo” por parte de la administración macrista por “cambiar” nuestra imagen en el concierto de las naciones del mundo. En su último informe sobre el “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional”, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó que Argentina fue uno de los tres países de América Latina en donde creció el número de personas con hambre.
Algunas semanas antes, la relatora especial sobre el Derecho a la Alimentación del organismo internacional había visitado nuestro país y advertido que “casi cuatro millones de personas enfrentan una seria seguridad alimentaria”. La funcionaria del máximo órgano político del planeta expresó su preocupación por los efectos de la crisis económica y financiera que elevó los precios de los alimentos muy por encima de la actualización de los salarios. También cuestionó el desmantelamiento de las políticas de apoyo a la agricultura familiar en favor de la “agricultura industrial orientada hacia la exportación” proceso que tiene “un efecto letal en la salud humana”, según su experimentada opinión.
La visita de la alta funcionaria de la ONU pasó inadvertida para la prensa oficialista porteña a pesar de que permaneció diez días recorriendo el país. Tampoco la ministra de Desarrollo social y el secretario de Agricultura se hicieron tiempo para recibirla a pesar de los intentos de la visitante por entrevistarse con los dos miembros del gabinete nacional que más responsabilidad tienen en las políticas vinculadas con la alimentación de los argentinos.
En nuestro pago chico el hambre también está pegando duro. A los innumerables testimonios que este diario viene recogiendo ayer se sumó el de “Los amigos solidarios”, un grupo de vecinos que se propuso asumir una tarea imprescindible en estos tiempos difíciles: ayudar a los que la están pasando tan mal que ni siquiera pueden alimentarse adecuadamente. Uno de los integrantes de ese equipo advirtió que a medida que pasa el tiempo aumentan las necesidades a causa de que la situación general es cada vez peor. En su relato, cargado de dramatismo, señaló que debido al creciente deterioro de las condiciones de vida, cada vez les cuesta más trabajo recolectar los alimentos necesarios para llevar adelante la tarea.
En este escenario de profundo deterioro del nivel de vida de los argentinos los funcionarios del gobierno nacional y los periodistas que militan con entusiasmo en casi todas las pantallas de la TV hablan de cualquier cosa menos de lo que está pasando en millones de hogares. La “caída” del dólar -atada con el alambre de una tasa de interés que supera el 60 por ciento- o hasta el clásico Boca-Ríver pueden ser las excusas preferidas para no decir nada de tanta penuria. Y menos hablan, desde luego, de aquella promesa de “pobreza cero” con que el macrismo salió a buscar el voto de las mayorías.