Celulares cooperativos. Mendoza y su boicot

I – La decisión del gobierno nacional de quedarse con una parte de las frecuencias de la telefonía celular de última generación (3G) y elaborar en 15 días un plan para otorgar licencias a 79 cooperativas del país tiene a nuestra CPE en primera fila entre las que esperan comenzar a operar en ese servicio. Fue la CPE la que inició, en gran medida, esta decisión del gobierno cuando le pidió a las autoridades nacionales que reserven una parte del espectro radioeléctrico de la telefonía móvil para el sector solidario de la economía nacional. Pero el tiempo pasó y no había ni noticias de que algo así estuviera en los planes oficiales. La noticia llegó cuando todas las esperanzas de los cooperativistas santarroseños cifradas en las promesas oficiales sobre el tema parecían diluirse en una maraña de trámites burocráticos. Nuestra cooperativa podrá así ampliar sus servicios a la telefonía al área más dinámica de ese sector de las comunicaciones. La trascendencia que para los pampeanos tiene esta decisión del gobierno nacional de apoyarse en las cooperativas para equilibrar el poder que las multinacionales tienen en la prestación del servicio tiene a la CPE como un bastión nacional. Salta a la vista que, una vez más, esta apelación al movimiento solidario que reiteran las autoridades nacionales contrasta con el retaceo que el gobierno de la provincia realizó con el prometido tendido de la fibra óptica.

II – Mientras Mendoza exhibe con impudicia su falta de respeto a La Pampa en el manejo de las aguas interprovinciales del Río Atuel convocando a un Gran Acuerdo del Agua sin siquiera avisar, nuestro funcionarios siguen apostando a mirar para otro lado. Mendoza no solo altera el escenario de negociación abierto a máximo nivel convocando unilateralmente a “manejar” el río que es de La Pampa sin su presencia, sino que ataca justamente el punto central que la Nación apuesta a profundizar para destrabar el conflicto y devolver el Atuel a nuestra provincia. Ese punto central es la necesidad de que Mendoza haga más eficiente la canalización y el riego para que el ahorro de agua sirva para restablecer el curso del río y cumplir, luego de un cuarto de siglo, el fallo de la Corte. Mendoza dice ahora, puertas adentro, que esa eficiencia servirá para “ampliar sus oasis” y nada dice de La Pampa. Así, con un cinismo político al que nos tiene acostumbrados, prepara internamente el rechazo a cualquier arreglo con La Pampa boicoteando los esfuerzos de la Nación y jugando otra vez con el futuro de los pampeanos.

III – En la semana se confirmó lo que se temía: una madre utilizaba a su hija como excusa para solicitar ayuda económica del Estado y la sociedad para paliar presuntos tratamientos médicos que fueron desmentidos por los profesionales del Hospital Gutierrez. La niña advirtieron los médicos, está fuertemente medicada sin que haya prescripciones que lo avalen. Por esa razón pidieron que alejen a la madre de la pequeña porque es “nociva” para ella. El caso golpea fuertemente a la sociedad pampeana en un costado especialmente sensible. Es que la apelación a la solidaridad que diariamente muchas personas realizan para paliar situaciones médicas o sociales difíciles, descansa en una enorme red de contención formada por la predisposición de miles de pampeanos a dar. Esa predisposición es de esperar, no se vea afectada por este caso que comenzó a investigarse como un fraude a la administración pública pero se ha revelado más dañino como un fraude a la fe pública.

IV – En Pico, mientras, otro caso que también involucra a una menor conmueve a la sociedad con la desaparición por más de una semana de una nena de 12 años. La familia en un primer momento había presentado el caso como inexplicable, pero luego las investigaciones policiales pudieron determinar una serie de incongruencias entre las declaraciones del entorno familiar y la realidad. También una serie de disputas internas en el seno familiar que podrían, a criterio de los uniformados, tener relación con la ausencia de la niña. Declaraciones de testigos que dicen haber visto a la niña con otra ropa que la denunciada vestía cuando faltó de su casa, se sumaron al complejo panorama que enfrenta la búsqueda. No existen en La Pampa antecedentes de desapariciones de menores que hayan derivado tragedias como ha ocurrido en otras provincias. Pero ese temor está presente en todos los que día a día siguen las noticias. (LVS)