Certezas y preguntas con los nietos y su identidad

Sr. Director:
Abuelas de Plaza de Mayo presentó en público al nieto recuperado número 126. Este año han sido tres los casos.
Se trata de una mujer, llamada Adriana, ya de 40 años de edad. Abuelas y su apoyo técnico pudieron identificarla porque ella se presentó espontáneamente porque tenía motivos para creer que había sido adoptada y, por la edad, coincidía con los hechos de los años de dictadura. Adriana nació cuando su madre, Violeta Ortolani, casada con Eduardo Garnier, estaba “desaparecida”. Había sido detenida por su militancia en Montoneros. Su marido, también militante, se consagró a buscarla, hasta que él mismo quedó detenido. Ambos siguen desaparecidos. Sus familias sabían que Adriana debió tener su hija en prisión porque cuando fue apresada llevaba tres meses de embarazo y, por eso, cuando Abuelas inició la búsqueda de nietos, registraron sus datos genéticos y participaron de la búsqueda.
Adriana (nombre que le pusieron sus padres de crianza, luego de comprarla) se comporta ante la experiencia que le toca vivir con alegría y se la ve simpática. Ya ha dispuesto que su apellido pase a ser Garnier. Sus padres de crianza murieron hace un par de años.
Han pasado cuatro décadas desde el nacimiento de Adriana (1977) y los demás nietos recuperados son apenas anteriores o posteriores a esta data. Se entiende que la búsqueda de familiares y Abuelas ya no es de personas jóvenes. ¿Cuántos más de estos hijos en nacidos en cautiverio podrán aparecer todavía?

Futuro.
Cualquiera sea la respuesta a la anterior pregunta, las ciento veintiséis personas que han sido restablecidas en su identidad de sangre son un testimonio irrefutable de los excesos a que se llegó durante aquellos años oscuros. De los 126 ya recuperados, algunos fueron entregados en adopción a familias que los acogieron y criaron haciéndoles conocer, en distintos momentos, su condición de adoptados. Sin embargo, la mayoría de esos padres parece haber ocultado esta verdad y esto es lo que hace que sea tan lento el ritmo de recuperación. En algunos casos intervinieron parteras, médicos y traficantes.
Puede conjeturarse que cierta cantidad de niños de cautivas ha muerto y que no son pocos los nacidos en cautiverio que prefieren no conocer la verdad y por eso no buscan aunque hayan llegado a saber que son buscados. Es posible que estas conductas sumen un número importante.
Si se han llevado registros de los nacimientos de cautivas y de las entregas a ciertas familias seleccionadas por parte de las fuerzas responsables de la desaparición de sus padres, pueden haber sido destruidos o estar ocultos. Nunca lo sabremos o, como suele suceder, se sabrá en un tiempo en el que no producirán resonancia por cada caso, puesto que ya no habrá quien busque ni quien espere. Éste rasgo doloroso resulta de aquella tragedia nacional.

Lingüista.
En una nota periodística (Pablo Esteban, Página/12) se ha podido saber de Andreína Adelstein, lingüista especializada en neologismos. Es argentina, investigadora y docente universitaria (en la Sarmiento).
Los neologismos son palabras tales como antiedad, fracking, bulling, dron, viral, geolocalización y muchas otras. Adelstein dice que las innovaciones léxicas oxigenan la lengua española y da cuenta de por qué y cuándo nacen.
La neología se desarrolla desde la década de 1970 y uno de sus impulsores es el norteamericano Noam Chomsky, celebrado en su especialidad. Si bien muchos neologismos son efímeros, otros ingresan y son incorporados a la lengua.
Adelstein advierte que existen distintos tipos de diccionarios y que los llamados “tesoro” recogen todo el léxico de una lengua histórica. También hay diccionarios escolares, descriptivos y los que dan cuenta del uso habitual de una lengua. Que el léxico básico que usa un individuo es de mil palabras, pero pueden ser ocho mil, según el hablante. Las lenguas no son sistemas estáticos ni inmutables.
Atentamente:
Jotavé