Científicos contra la criminalización del pueblo mapuche

ANTE UN DISCURSO QUE LEGITIMA LA DISCRIMINACION

Un grupo de especialistas e investigadores manifestaron su repudio ante la embestida mediática, cargada de
discriminación y xenofobia, contra el pueblo mapuche.
Ante la difusión en los últimos días, en diversos medios masivos de comunicación de una serie de discursos falaces y estigmatizantes hacia el pueblo mapuche ligados a los graves hechos acontecidos en los últimos días en la provincia de Chubut, científicos e investigadores de diferentes universidades del país y del Conicet que llevamos adelante nuestros estudios de investigación y trabajamos con organizaciones, comunidades y referentes de este pueblo originario, deseamos hacer público nuestro posicionamiento y a la vez repudiar y refutar estos mensajes que intentan incitar a la criminalización del pueblo mapuche.

Discurso xenófobo.
Estos discursos -difundidos por autores no especializados- son empleados para deslegitimar al pueblo mapuche, creando confusión y generando sentimientos discriminatorios y xenófobos en la opinión pública en general, a partir de una serie de falacias y tergiversaciones. Así, desde el Estado nacional y desde sectores del poder relacionados con la oligarquía y los grandes latifundistas -con intereses económicos y políticos muy claros- emplean y reiteran estos argumentos negacionistas, esencialistas e invisibilizantes para desvalorizar y desacreditar a este grupo indígena; al tiempo que violan e incumplen instrumentos legales nacionales e internacionales. Tal es el caso del artículo 75º de la Constitución Nacional del año 1994 que ha incorporado con rango constitucional el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Declaración de las Naciones Unidades sobre Derecho Internacional de los Pueblos Indígenas (ONU 2007), y la Ley Nacional 26.160 (sancionada en 2006) que específicamente impide el desalojo y/o represión de los pueblos originarios en todo el territorio argentino. Además, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) reconoce al pueblo mapuche, al igual que distintas cartas magnas provinciales y municipales.

Análisis simplista.
Entre las explicaciones empleadas para poner en duda el carácter “originario” del pueblo mapuche, se recurre al argumento largamente utilizado de categorizarlos como presuntos “invasores chilenos”, en contraposición a los “tehuelches”, visibilizados como “auténticos indios argentinos”. Desde esta particular lectura se presenta a cada pueblo como homogéneo, profundamente diferenciado entre sí y desde una mirada ahistórica. Se deja así fuera de todo análisis el cambio sociocultural en los pueblos indígenas y las complejas transformaciones operadas durante siglos. Por ello, al no poder comprender (o desconocer) estos procesos, la “invasión” o “absorción” termina siendo la única explicación posible de la “desaparición” o transformación de los diferentes pueblos indígenas.
Desde la arqueología, la historia, la antropología social y la etnohistoria esta visión por demás limitada y reduccionista, ha sido extensamente refutada, evidenciando dinámicas de interrelación social muy complejas y de gran profundidad histórica a partir de la articulación y complementariedad entre los diversos pueblos indígenas entre sí, y con la sociedad hispano-criolla a ambos lados de la Cordillera de los Andes.
A su vez diversos trabajos históricos revelan cómo el cordón montañoso pasó a erigirse como frontera efectiva luego de la constitución de los Estados nacionales y, en algunos casos, varias décadas después. De allí la lectura errónea y sesgada que supone atribuir a los pueblos indígenas una nacionalidad “argentina” o “chilena”, cuando aún no se había efectivizado la ocupación territorial de ambos Estados y la cordillera no funcionaba en los hechos como un “límite”.
En esta línea de análisis, es contundente la evidencia de población mapuche asentada en lo que hoy se reconoce como territorio argentino, que a medida que avanzaba la conquista militar de fines del siglo XIX se vio forzada a desplazarse de manera coercitiva hacia el oeste de la Cordillera (actual Estado chileno), ya fuera porque escapaban de las masivas capturas y matanzas producidas por el Ejército argentino o porque fueron arrinconados y expulsados por esta avanzada militar, datos que surge de vastos testimonios y documentos. Unos años después, al finalizar las campañas militares, muchas de estas familias “retornaron”. Es decir, aquello que se lee erróneamente como una invasión trans-cordillerana, en realidad implica el “regreso al territorio originario”.

Legitimar la explotación.
A la vez, frente al accionar de un grupo absolutamente minoritario, cuya vinculación no es del todo clara con los hechos de violencia que estos medios por estos días le atribuyen, desde estos grupos de poder se intenta imponer la idea de “amenaza” que presuntamente incluiría al conjunto del pueblo mapuche (compuesto por más de 200.000 personas, las cuales se encuentran distribuidos en varias provincias), criminalizando sus reclamos y asociando al conjunto de este pueblo a la violencia armada, el terrorismo y actividades ilegales, argumentos que consideramos falaces y malintencionados.Lo alarmante, en los últimos días, es que tanto autoridades provinciales, como la propia ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, pretendió señalar y estigmatizar al pueblo mapuche como una “amenaza terrorista”.
Semejantes discursos tienen como único objetivo legitimar un sistema basado en políticas neoextractivistas, que profundizan la explotación indiscriminada de los recursos naturales y del subsuelo (minería, petróleo y gas), así como también el control de los recursos acuíferos y bosques nativos, presentes en la región patagónica. Estas políticas están produciendo una creciente desigualdad social y el enriquecimiento de diversos agentes foráneos, en detrimento de los pobladores locales. El agravamiento de esta situación en los últimos meses, se explica a partir de la interrelación de estos intereses con las nuevas autoridades. Prueba de ello es la reciente modificación (por decreto) de la Ley 26.737/11 “de tierras rurales” favoreciendo la extranjerización de las tierras.
Es ineludible recordar que los medios periodísticos que trasmiten estas comunicaciones tienen un vínculo insoslayable con este proyecto. Por eso, lejos de una pretendida “neutralidad” u “objetividad periodística”, estos medios periodísticos defienden intereses políticos y económicos muy claros.

Se justifica la violencia.
Como miembros de la comunidad científica, deseamos denunciar la gravedad de estos mensajes mediáticos (compartidos por vastos sectores de la sociedad) que desconociendo los aportes académicos de varias décadas y las legislaciones vigentes, son empleados para deslegitimar al pueblo mapuche, contribuyendo a las situaciones de violencia que se vienen registrando en estos días.
Por eso reclamamos a los organismos correspondientes (INAI, Secretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural) el pleno cumplimiento de las normativas vigentes en relación a los pueblos indígenas, que se refuten los discursos que contribuyen a crear el clima de violencia que posibilita estos repudiables sucesos. A la vez reclamamos el cese de toda forma de violencia, la aparición con vida de Santiago Maldonado y el esclarecimiento de estos graves hechos. (Infonews).

Firman: Alejandro Balazote, profesor-investigador UBA, Universidad Nacional de Luján. Sebastián Valverde, profesor-investigador Conicet-UBA, Universidad Nacional de Luján. Mónica Berón, profesora-investigadora Conicet-UBA. Graciela Maragliano, profesora Universidad Nacional de Comahue. Marcelo Impemba, profesor e investigador Universidad Nacional de Comahue. Alejandra Pérez, profesora UBA. Ludmila Quiroga, profesora UBA, Universidad de Morón. Juan Carlos Radovich, profesora-investigadora Conicet-UBA. Gabriel Stecher, profesor Universidad Nacional de Comahue.