Coloquio de IDEA, reducto de monopolios en sus 52 ediciones

DIERON APOYO TOTAL AL AJUSTE DEL GOBIERNO DE MACRI

La semana pasada se desarrolló el Coloquio de IDEA en Mar del Plata. Pasan los gobiernos, generalmente afines al empresariado, no siempre, y los pesos pesados del sector permanecen. Como dueños, apoyaron al gobierno que los representa.
EMILIO MARIN
Sus reuniones no son en cualquier hotel sino siempre en el Sheraton de Mar del Plata. Los invitados al Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial Argentino (IDEA) pagaron 30.000 pesos si eran socios y 50.000 si no tenían la membresía, por estar con la crema del gobierno y las centrales patronales, más el alojamiento de tres días.
Este año, la 52ª edición hizo propaganda con que el número de asistentes era un récord nunca alcanzado de 890 personas. El cronista revisó su archivo y desde 2004 los concurrentes no bajan de 800; en la reunión del año pasado, que coincidía con el cierre de las campañas presidenciales, con asistencia de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, ese número había sido superado.
Hay una concurrencia alta, porque las cúpulas empresarias hacen un culto en octubre o noviembre de cada año invertir tres días en relaciones públicas y estudio del ambiente y de sus negocios. Su poder de lobby así lo demanda.
Los presidentes de IDEA y el coloquio anual van cambiando, pero dentro del mismo círculo, como en una calesita. En 2004 estaba Enrique Pescarmona, de Impsa, y presidía la reunión Oscar Vicente, petrolero. Al año siguiente ese lugar lo ocupaba Alfredo Coto, quien tuvo una fuerte reprimenda de Néstor Kirchner por la inflación que el supermercadista vaticinaba del 12 por ciento para 2006. “Yo te conozco, Coto”, le espetó desde Buenos Aires el mandatario, disconforme con los aumentos de precios de los súper, de fuerte impacto inflacionario.
En 2012 el mandamás de la cita empresaria era Miguel Blanco, del Swiss Medical Group, que hoy sigue en la Comisión Directiva de IDEA. Ese año el disertante principal fue Lula da Silva, con un discurso desarrollista y pleno de inclusión social, con críticas al hegemonismo de EE.UU. El público hizo como que le gustaba, sin demasiados aplausos porque nunca está de acuerdo con cuestionar al socio mayor de sus negocios e ideología.

Viejos conocidos.
Este año, en la cita número 52, el presidente de la entidad es Ignacio Stegman, director de Agrotamia, de venta mayorista de cereales, forrajes y oleaginosas, o sea del agro-business. En este rubro siempre descolló en los plenarios marplatenses Gustavo Grobocopatel, de Los Grobo. El titular del coloquio, finalizado el viernes 14/10, fue Adrián Kaufmann, director de Arcor y presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Antes de entrar a considerar las declaraciones de estos empresarios y sus invitados en los once paneles, es importante completar la información de quiénes son los dirigentes de la organización. Así el lector tendrá una idea más aproximada de cuáles son las recetas tan favorables al macrismo, aplaudidas en La Feliz.
Por ejemplo, decir que el vicepresidente 1º de IDEA es Javier Goñi, gerente general de Alpargatas; el vicepresidente 2º Gabriel Martino, presidente HSBC Bank Argentina, y el tesorero Roberto Murchison, el CEO de Murchison.
Como directores alternan Roberto Alexander, presidente de IBM Argentina; Rosario Altgelt, gerente general Latam; Oscar A. Andreani, presidente Andreani Logística; José A. Aranda, del Grupo Clarín; Diego H. Bekerman, gerente general Microsoft Argentina; el citado Blanco, director general Swiss Medical; Alejandro Bottan, presidente de General Electric International Inc; Enrique Cristofani, presidente Banco Santander Río; Hernán P. Dietrich, CEO Grupo Dietrich; Sergio De Francesco, gerente general de Alimentos para Argentina, Paraguay y Uruguay PepsiCo; Ignacio A. González García, de “La Nación”; Kaufman, presidente Accenture; Fabián Kon CEO, Banco de Galicia; Teófilo Lacroze, presidente Shell; Santiago J. Mignone, CEO Price Waterhouse & Co; Claudia L. Mundo, presidente Metlife Seguros; Federico Rava, presidente Telefónica de Argentina; Gastón Remy, presidente Dow Argentina y David Uriburu, director de Techint, entre otros.

Ovaciones.
Como era previsible, esta tribuna aplaudió a rabiar a Macri el miércoles 12/10 e hizo otro tanto con la gobernadora María Eugenia Vidal en el cierre del viernes. También con los ministros Esteban Bullrich (Educación), Carolina Stanley (Desarrollo Social), Francisco Cabrera (Producción) y Germán Garavano (Justicia), además del titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.
Macri sintió que jugaba de local porque ya en la edición nº 51, de noviembre de 2015, el clima favorable al PRO-Cambiemos de las inminentes elecciones se había reflejado en un recibimiento apoteótico, a pesar que aún no estaba escrito que ganaría por menos de dos puntos.
Ahora, como la victoria tiene muchos padres, el también empresario en Socma, Sevel, Sideco, Iecsa, Correo privatizado, cloacas de Morón y algunos etcéteras en Bahamas y Panamá, recibió el respaldo de sus pares. Su discurso no tuvo innovaciones respecto a lo que viene repitiendo dentro y fuera del país: la muletilla de la productividad, la importancia de la educación de calidad -desmentida por los recortes al presupuesto educativo y de ciencia y técnica para 2017-, la lucha contra el narcotráfico (asunto donde se enfocó Vidal, supuestamente amenazada por los carteles de la droga), etc. La comparecencia presidencial puso el centro en que el gobierno tiene consignadas inversiones extranjeras por 48.000 millones de dólares hasta 2019. Habrá que verlas porque hasta ahora lo que hay es, por el contrario, un proceso de endeudamiento por 35.600 millones de dólares que generó un enorme rojo financiero de capital e intereses para empezar a pagar en 2017.
Las encuestas presentadas como todos los años por Dalessio en el cónclave marplatense mostraron un nivel de apoyo entusiasta al gobierno, muy superior al índice de imagen positiva que éste tiene a nivel país. Es lógica tamaña diferencia. En IDEA opinaban y votaban los ejecutivos de empresas, los mismos que tienen directivos o ex directivos suyos en la administración nacional, porteña y bonaerense.
Ellos daban por cierto que el PBI aumentará 3,5 por ciento o más en 2017, según lo pautado en el proyecto de ley de Presupuesto. Eso sí, no lo hicieron basados en datos reales de crecimiento de la economía o de aumento de personal en sus empresas, que en muchos casos siguen suspendiendo y aún despidiendo personal. Lo suyo no tiene certeza económica sino un acto de fe política por parte de empresarios militantes que siguen a un CEO como ellos, Macri. Y guarda relación con el alineamiento de IDEA con los apoyos dispensados por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y Washington.

Empresarios militantes.
Que la economía macrista no atraviesa por una buena coyuntura lo demuestra el vaticinio de la Cepal de que caería 1,8 este año, según divulgó Alicia Bárcena, su secretaria, días atrás. Como es obvio, ningún economista de ese palo desarrollista fue invitado a IDEA.
Más aún, entre los ministros expositores tampoco estuvo Alfonso Prat-Gay, quizás porque IDEA sintoniza más la onda de Sturzenegger y Francisco Cabrera. El del Banco Central reiteró que -como está bajando la inflación-, los aumentos de salarios deben ser inferiores (dejando el hueco de la pérdida del 12 por ciento o más de lo que va del año). Su pronóstico de inflación para 2017 no lo cree nadie, del 12 al 17 por ciento; incluso los asistentes piensan que andará entre el 17 y 22 por ciento.
Cabrera tuvo un minuto de triste fama declarando sobre las suspensiones: “en parte es una buena noticia porque quiere decir que las empresas retuvieron su personal ante la esperanza de una reactivación económica”.
Tampoco parece casual la ausencia de Jorge Triaca, ministro de Trabajo. De haber estado allí en IDEA no podrían haber eludido los 134.000 despidos en la órbita privada desde diciembre a julio, en base a los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
En fin, las ovaciones al macrismo tienen profundas razones ideológicas, políticas, de negocios y hasta personales, todo ello bien mezclado.
Kaufmann dijo que Arcor está ahora en 92 países en vez de 142 y quiere volver a estar en esta última cantidad, omitiendo las 400 suspensiones en Colonia Caroya. Uriburu, de Techint, confía en Macri como escollo contra los acuerdos con China, para volver a ganar contratos con sus caños a mayores precios. Dietrich, directivo de IDEA, tiene al ministro de Transporte en su familia y apuesta a que así se irá “pum para arriba”. Shell cuenta a Aranguren en Energía y a su reemplazante Teófilo Lacroze en la entidad patronal. Alpargatas suspendió personal pero su gerente Goñi no recibió ningún tirón de orejas en IDEA, igual que Techint y Fiat, que también suspendieron. Martino, del británico HSBC, está de parabienes porque había sido suspendido por el BCRA durante el gobierno de CFK por falta de informes sobre lavado de dinero y fuga de capitales de las 4.040 cuentas en Ginebra. Ahora fue repuesto y el banco sigue con grandes negocios. Aranda, de Clarín, es directivo de IDEA por lo que no causa extrañeza el despliegue del monopolio favorable al evento.
Después de 12 años en que ganaron mucha plata pero no estaban felices políticamente, ahora en IDEA el festejo es completo.

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