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Cómo se usa el espacio público

El uso del espacio público en la ciudad siempre ha sido objeto de fuertes polémicas porque suelen estar presentes intereses comerciales. Bajo la actual gestión de gobierno, las discusiones, lejos de aquietarse, se multiplicaron por decisiones del municipio que generaron críticas muy duras en algunos sectores.
La ocupación de la plaza San Martín durante las fiestas de fin de año por parte de los artesanos es quizás el ejemplo paradigmático. En los últimos tiempos, al acercarse Navidad y Año Nuevo reverdecen las discusiones entre los feriantes y las autoridades municipales. El motivo principal es la férrea postura contraria a la instalación de la feria en la plaza central de la ciudad. Bajo el argumento de que se encuentra habilitado el Paseo de los Artesanos en los terrenos del ferrocarril y que ese predio se halla ubicado en el área céntrica de la ciudad, a muy pocas cuadras de la plaza, se intentó cerrarle las puertas a los interesados en instalarse en la plaza San Martín. La obstinada insistencia de estos últimos fue lo que, al final, terminó inclinando la balanza.
La presencia de vendedores ambulantes en las calles santarroseñas también fue fuente de discordias y, al igual que el caso anterior, enfrentó a los que viven de las ventas callejeras con las autoridades comunales. Finalmente el municipio aprobó una ordenanza que redujo considerablemente esas «molestas» presencias en las calles. En este caso terció en la polémica, en favor de la línea del municipio, la cámara que nuclea a los comerciantes quienes, dijeron, se ven perjudicados por la competencia desleal de los vendedores callejeros.
Pero ahora irrumpió en la plaza San Martín una presencia desusada y a la vez sorprendente. Una gran compañía multinacional de telefonía celular se aposentó con sus vistosas instalaciones y, además, con un trailer para promocionar sus servicios. Sin embargo, a diferencia de los casos anteriores, esta vez no se vio a los inspectores correr a los vendedores sino, por el contrario, una actitud de indulgencia y comprensión.
Se ignora si la compañía efectuó algún tipo de contraprestación -en servicios o en efectivo- a la comuna, aunque ese detalle no debería ser relevante. No puede aceptarse que el uso del espacio público sea tarifado y, por lo tanto, se generen irritantes diferencias entre los interesados en utilizarlo en función de una desigual capacidad económica.
No es la primera vez que grandes empresas foráneas encuentran buena recepción en San Martín 50. Las puertas del palacio municipal suelen abrirse con generosidad a estos poderosos actores de la economía globalizada como ocurrió el año pasado cuando el Concejo Deliberante aprobó entre gallos y medianoche una ordenanza para facilitar la instalación de antenas para telefonía celular en el espacio público de la ciudad por parte de grandes corporaciones sin siquiera haber recibido y escuchado a la Cooperativa Popular de Electricidad, cuyos «dueños» son todos los santarroseños que a su vez son contribuyentes a la comuna.
Hoy, bajo otras circunstancias, la historia vuelve a repetirse. Ni siquiera en los últimos meses de su mandato, la actual administración municipal pudo desprenderse de sus selectivas preferencias.