Con un 32%, Mestre fue reelegido como intendente de la capital

ELECCIONES MUNICIPALES EN CORDOBA

El pasado domingo, Ramón Mestre (hijo) festejó desde la tradicional Casa Radical de Córdoba, su reelección como intendente de la ciudad de Córdoba, con Mauricio Macri a su lado.
IRINA SANTESTEBAN
Fueron comicios muy tranquilos, donde votó el 70% del padrón, con un 1,80% de votos en blanco y 2,80% de nulos. Al igual que en las elecciones provinciales del 5 de julio pasado (para gobernador, vice y legisladores provinciales), se utilizó la boleta única, en la que figuran los tramos que puede elegir el votante con una tilde o cruz. A diferencia de aquéllas, el escrutinio fue más ágil, a pesar que había trece fuerzas que disputaban la intendencia y viceintendencia, los concejales, y los integrantes del Tribunal de Cuentas Municipal.
Ahora que está en debate el sistema electoral, y se habla de cambiar las boletas tradicionales por la única y hasta por el voto electrónico, a la luz de la experiencia de Córdoba hay que reconocer las bondades de la boleta única. Así se evita el “faltante” de boletas, porque éstas son provistas por la autoridad de Mesa, que entrega al votante la papeleta firmada por el presidente y los fiscales. El ciudadano se dirige a un box, donde marca la o las opciones de su preferencia, luego dobla en cuatro la boleta y la deposita en la urna.
En el sistema electoral de la provincia y la ciudad de Córdoba, intervienen, además de las autoridades de mesa y fiscales partidarios, los Fiscales Públicos Electorales (FiPE), que la ley pone en manos del Poder Judicial. Así, los empleados y funcionarios judiciales actúan como delegados del Tribunal Electoral en las escuelas, colaborando para la normalidad de los comicios, pero sin reemplazar al presidente de mesa, que sigue siendo la autoridad máxima.

Mayoría automática.
Por la Carta Orgánica Municipal, para el Concejo Deliberante se utiliza el sistema D´Hont, pero con una “cláusula de gobernabilidad” que implica que la fuerza vencedora se lleva la mitad más uno de los concejales, aunque haya obtenido una suma exigua de sufragios.
De esta forma, la alianza Juntos por Córdoba, de la UCR y el PRO, a pesar de haber triunfado con un 32,6 % de los votos válidos, tendrá en el futuro Concejo 16 miembros, dejando los restantes 15, de un total de 31 concejales, repartidos para las cuatro fuerzas restantes que alcanzaron a ingresar al cuerpo deliberativo municipal.

Sorpresa.
La nota distintiva de estas elecciones fue el candidato Tomás Méndez, del Movimiento ADN, que obtuvo el segundo puesto con un 23,75% de los votos, superando al candidato del oficialismo provincial -Unión por Córdoba- Esteban Dómina y a la alianza Fuerza de la Gente, que llevaba como candidatos a intendente y vice, al senador Luis Juez y a Olga Riutort, ex esposa del gobernador José Manuel de la Sota.
Méndez no sólo obtuvo un segundo puesto, siendo un debutante en política, sino que ganó en 270 escuelas y 27 circuitos electorales, ubicados en los barrios más humildes. Mestre, por su parte, ganó en 90 circuitos, y Dómina en sólo dos, pero de escasos votantes.
Méndez es un periodista que en su programa de televisión ADN, durante los últimos 14 años, tuvo a maltraer a muchos dirigentes políticos y gremiales, a quienes denunciaba por casos de corrupción, utilizando cámaras ocultas. En los últimos años, enfocó sus investigaciones hacia el narcotráfico y fue su denuncia, en octubre de 2013, la que destapó el “narcoescándalo” de la Policía de la Provincia, que le costó a De la Sota la renuncia de su ministro de Seguridad, el comisario Alejo Paredes, y de su jefe de Policía, comisario Ramón Frías, éste último procesado en diferentes causas judiciales.
Al frente del Movimiento ADN, que lleva el mismo nombre de su programa de TV, Méndez hizo hincapié en la lucha contra la droga, los narcotraficantes y la recuperación del adicto junto a su familia. No es casual entonces, que su candidatura haya ganado en aquellos barrios de Córdoba, donde se aplica la ley de los “narcos” y la policía es cómplice de ese orden ilegal paralelo.

Pareja derrotada.
La alianza Juez-Riutort, presentada a último momento ante la Justicia Electoral, dejó perplejos a muchos cordobeses. Es que Juez, implacable crítico de De la Sota, también lo fue de su ex esposa, con quien se enfrentó en sus años de intendente (entre 2003 y 2007) y también en el período posterior, en la intendencia de Daniel Giacomino, en la que Riutort fue concejala.
Para ambos fue un duro golpe, pues el porcentaje obtenido, del 15,80%, no se condice con las expectativas de las dos fuerzas. El Frente Cívico de Luis Juez gobernó la ciudad durante dos períodos, y estuvo a punto de quedarse con la gobernación en 2007. En los últimos años fue mermando su caudal electoral, al ritmo de alianzas electorales que fueron provocando deserciones. El año pasado se sumó al frente que a nivel nacional formaron la UCR y el PRO, y en virtud del cual tuvo que acompañar la candidatura a gobernador de Oscar Aguad.
En estas elecciones municipales, su compañera de fórmula, Riutort, también tuvo un comportamiento oscilante, pues pasó de ser la referente de Sergio Massa en Córdoba, a la alianza con su otrora adversario, Juez, luego que el dirigente de Tigre integrara la Unidad para la Nueva Argentina (UNA), en las PASO, con el gobernador De la Sota. Como dirigente peronista, Olga tenía peso en Córdoba capital y aunque nunca le alcanzó para ser intendenta, tuvo la satisfacción, en algunas elecciones, de sacar más votos que el PJ, liderado por su ex marido.

FPV en crisis.
Córdoba nunca fue un territorio fácil para el kirchnerismo, aunque en los últimos años tuvo mejores intervenciones electorales que las del domingo. La ex diputada nacional Carolina Scotto obtuvo en 2013 un 15% de los votos; mientras que el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, en las elecciones del pasado 5 de julio, como candidato a gobernador, logró un poco menos de ese porcentaje.
Para estas elecciones, el kirchnerismo tenía varios candidatos, pero ninguno gozaba de la “bendición” de Buenos Aires, hasta que el ex intendente Daniel Giacomino, se erigió en “el elegido”, aunque su candidatura no concitó el entusiasmo de muchos. Es que su gestión como intendente (entre 2007 y 2011) tuvo más sombras que luces, y su imagen pública es muy pobre.
Por ello, algunos referentes K de la ciudad, optaron por acompañar a Tomás Méndez en su debut político, lo que provocó fuertes críticas del candidato del FPV. En las últimas semanas, Giacomino cometió el imperdonable error de equivocarse de enemigo, cuando se dedicó a criticar a Méndez, en lugar de enfocar sus dardos hacia Ramón Mestre, que era el candidato a vencer, desde la óptica kirchnerista, sobre todo teniendo en cuenta que su triunfo le sirvió a Macri para proclamar esa victoria como si fuera propia.

Pases de factura.
Cuando las cifras del escrutinio comenzaron a conocerse, la decepción y la bronca cundieron en las filas del FPV. Muchos culparon al “dedo” de la Casa Rosada, más concretamente al Secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, candidato a vicepresidente para las elecciones del 25 de octubre.
Es que Zannini es quien ha llevado siempre las riendas de las alianzas que se tejen en Córdoba, y la mayoría de las veces con escaso éxito, en esta ocasión el candidato del FPV llegó en un 7° puesto, por detrás del FIT y del MST.

Promesas vacías.
La campaña electoral del hoy reelecto intendente, fue generosa en promesas, de obras como cloacas y asfalto, de mejorar el transporte, etc. Aunque un tercio del electorado le ha creído, es evidente que los problemas recurrentes de una ciudad de más de 1,4 millón de habitantes, y una gran extensión territorial, necesitan algo más que promesas.
Y sobre todo, menos negociados, que es lo que algunos candidatos, pero en particular Méndez, le enrostra al actual intendente.
La privatización de la empresa estatal de recolección de basura, Crese, a manos de dos privadas, Lusa y Cotreco, que han encarecido ese servicio de manera escandalosa y prestan un deficiente servicio; así como la privatización de la empresa de transporte municipal, Tamse, a dos empresas que también tienen serias deficiencias, Ersa y Autobuses Santa Fe, son algunas de las similitudes del mestrismo con el macrismo y explican la presencia del jefe de gobierno porteño en el festejo del domingo en Córdoba. Es que ambos alcaldes comparten la misma forma de encarar la gestión municipal, con negocios para los amigos, cambios superficiales y cosméticos en el mobiliario urbano (en Buenos Aires todo pintadito de amarillo, en Córdoba de verde), mientras los baches y la ausencia de iluminación, son dos de los tantos problemas que deben soportar los vecinos.

Apoyo conveniente.
En las últimas horas se supo que el candidato presidencial del kirchnerismo, Daniel Scioli, habría brindado apoyo a Tomás Méndez, lo que ha enfurecido a los militantes K que trabajaron para la campaña de Giacomino. Consultado por la prensa, Méndez no lo desmintió, aunque expresó que su ADN es amplio y por ende, dejará que cada uno de sus dirigentes apoye a algún candidato para las presidenciales de octubre. Seguro que Macri no estará en esas preferencias.