Conflicto en el PJ: del telón de acero jorgista al parlamentarismo vernista

Norberto G. Asquini
Una nueva avanzada vernista es la de interpelar a los funcionarios del Ejecutivo. Aunque no tiene consecuencias en la realidad, sirve para mostrar la debilidad de un gobierno. Ya adelantaron una y tienen otras en carpeta. En la pulseada, Jorge decidió cerrarle cualquier camino a una Legislatura disidente.
Los cuerpos legislativos parecen haber sido los protagonistas de los últimos días. En el sistema argentino, con poderes ejecutivos fuertes, muchas veces los parlamentos son meros acompañantes del oficialismo, cuando no parecen suspendidos. Esta semana, hubo desde un fuerte debate por la reforma judicial con reproches y cruces entre los diputados nacionales como escaramuzas en el Concejo Deliberante de Santa Rosa por el transporte público urbano.
Pero el cruce más importante en la provincia es el que se está viviendo entre Casa de Gobierno y la Cámara de Diputados. La situación se puede considerar como un conflicto de poderes en el que la disputa interna en el PJ ha tensado la situación entre ambos polos, dominado cada uno por una línea diferente.

Nuevo capítulo.
Esto no es nuevo, pero ha sumado un nuevo capítulo. Durante el año pasado el bloque de diputados vernistas arrinconó al gobernador Oscar Mario Jorge -mediante críticas y reclamos a su gestión, proyectos que confrontaban con su gobierno y finalmente la injerencia sobre los fondos del Presupuesto-, y en 2013 la historia toma igual sentido.
Ahora no solo esperan por tratarse varios proyectos incómodos para el mandatario, sino que la avanzada se da sobre sus funcionarios. Hubo varios pedidos de informes y convocatorias para que asistan a dar explicaciones a la Legislatura, pero Jorge cerró el camino a esas ofensivas de una Cámara disidente. Envió una nota en la que informa que sus funcionarios no asistirán a los requerimientos de los diputados y que solo deben informar por nota escrita. Un “telón de acero” tendido entre dos poderes que están separados físicamente por unos cuantos metros, pero políticamente por muchos más.

Más interpelaciones.
El vernismo juega su interna en la Legislatura. Para algunos, sus maniobras son para “entorpecer” al Ejecutivo con el que están enfrentados. Para sus filas, es “cogobernar”, obligar a Jorge a seguir un plan de gobierno con el que ellos están de acuerdo y remiten a su jefe político, el senador Carlos Verna.
Sea cual sea la visión, el uso instrumental de la Legislatura para dirimir la interna es una realidad. Es un “parlamentarismo” a lo vernista. Por lo pronto, las interpelaciones son las nuevas herramientas de esa avanzada y ya se adelantó que van a pedir la del ministro de Bienestar Social, Gustavo Fernández Mendía. Pero en los planes de los vernistas aparecen otros nombres que serían más importantes y de carácter político: los más “duros” apuntan al secretario de Asuntos Municipales, Fabían Bruna, y al ministro de Gobierno, César Rodríguez. Otros podrían ser, y ya se han pedido informes, funcionarios de Obras Públicas. Se conocen hasta los puntos flacos de la gestión jorgista que se intentarían atacar, como es la marcha del Megaestadio.
Las interpelaciones en un sistema de un Poder Ejecutivo fuerte, son casi anecdóticas, ya que no conllevan cambios de rumbo a una gestión o de funcionarios. Pero en el marco de esta interna, tiene un significado político: mostrar la debilidad del gobierno central y discutirle sus decisiones. Un mecanismo para dirimir poder públicamente. Solo hubo dos momentos en los que se llegó a interpelar a ministros en La Pampa con el peronismo y que muestra los tiempos que se están dando: durante los años 70 con la ruptura entre el gobernador José Regazzoli y la rama sindical y en los 80 con el PJ en minoría en la Legislatura.

Un campo más.
La Legislatura es un campo más de disputa en la interna, aunque el más visible y el que afecta directamente el rumbo del gobierno provincial. Pero el vernismo tiene varias batallas más hacia adelante. Las leyes pendientes del vernismo serán parte de esa ofensiva, pero las elecciones para legisladores de este año -aunque no presenten candidato propio- y las internas del PJ, son otras.
Igualmente, si bien hay “agachadas” en esta pelea como aliarse a la oposición en la disputa contra un gobierno justicialista que ellos mismos votaron, también prima una cierta racionalidad en la confrontación. Es que las consecuencias institucionales de esta interna se derramarán a futuro sobre los próximos gobiernos. Por eso hay ciertos límites. Como ocurrió con la posibilidad del juicio político al ministro Rodríguez. De haber avanzado y sacado a un funcionario, podría haber sentado un precedente que afectaría a la corporación política.

Otra mirada.
A esta mirada sobre la interna del PJ enquistada en la división de poderes, hay quienes contraponen otra. Los que están ajenos a ambos bandos dentro del PJ tienen una visión distinta sobre lo que ocurre. Es otra lectura sobre la realidad. Para éstos, no hay conflicto de poderes y todo se reduce a cuestiones personales y “de caja” entre dos facciones de una misma corriente. Para ellos, es anecdótico que Jorge y sus intendentes estén hoy con la presidenta Cristina Fernández y Verna del otro lado, cuando apenas poco tiempo atrás estaban todos en el mismo frente.
De hecho, argumentan, algunos resortes del Estado y el manejo de determinados organismos y áreas que manejan las “cajas” gubernamentales todavía están en manos de funcionarios que salieron del vernismo, y hasta responden al senador. Solo sería una pelea momentánea entre los integrantes de un mismo sector.

Rupturas sobre acuerdos.
Volviendo a nuestra lectura, los episodios de conflictos, propios de una democracia constitucional, son normales sobre todo porque hay intereses y derechos en pugna. Casi son una prueba de que el sistema democrático funciona.
Hasta 2015 vamos a asistir en la provincia, tal y como están las cosas, a que las diferencias al interior del partido gobernante, representadas en la división de poderes, no se negocien y la puja de poder sea la normalidad en el sistema político pampeano. Es que quienes están en el Ejecutivo y los que tienen la mayoría del bloque del PJ en la Cámara tienen hoy como horizonte para 2015 el choque de sus mundos.
Lejos se está de los noventa marinistas con una Legislatura con un bloque oficialista monolítico y encolumnado con el Ejecutivo, también del período vernista en el que la bancada del PJ acompañaba, o del primer gobierno de Jorge en el que se permitía alguna crítica moderada, aunque con una Cámara pasiva frente a un gobierno central que la dejaba en segundo plano.
Hoy la Legislatura ha tomado otro protagonismo, otra dimensión en la historia institucional de la provincia. Muy diferente a otras etapas. Que seguramente dejará consecuencias a futuro para los próximos gobiernos al romper con los anteriores libretos que priorizaban los acuerdos y la gobernabilidad por sobre las rupturas y las internas.