Contra los jóvenes

Otra vez estudiantes universitarios fueron víctimas del accionar violento de la policía provincial. Esta vez fue en General Pico en un caso mucho más grave que el anterior, ocurrido en Santa Rosa, porque hubo golpes y pasaron varias horas detenidos en un calabozo. Peor aún, los acusaron de una agresión y un robo que no cometieron y los dejaron tras las rejas incomunicados y separados entre sí como si se tratara de delincuentes de extrema peligrosidad.
El relato de uno de ellos con los detalles del calvario parece extraído de una crónica de la última dictadura militar. La comparación es odiosa pero en nuestra provincia el comportamiento de la policía se está pareciendo cada día más a la de aquellos ominosos años en que cualquier ciudadano podía ser detenido y maltratado por la sola voluntad de los integrantes de la fuerza policial.
Hace pocos días el Consejo Superior de la UNLPam. repudió el “hostigamiento” a una alumna de la Facultad de Ciencias Humanas por parte de agentes policiales en esta capital. Hoy se torna evidente que ese duro cuestionamiento de las máximas autoridades universitarias no ha sensibilizado ni provocado ninguna reacción en el blindado Ministerio de Seguridad. Poco antes un episodio similar había tenido como víctima a un joven militante de una fuerza política de izquierda que visitaba nuestra ciudad.
Estos pocos ejemplos -y alguno mucho más grave como el del cazador asesinado- dejan ver que no es arbitraria la comparación con lo que sucedía en los años dictatoriales pues es la propia realidad la que muestra el habitual accionar intimidante de una fuerza que desconoce los derechos de las personas al tratarlas con un nivel de agresividad inaceptable. Bajo el paraguas protector de un ministro que se empeña en combatir la “inseguridad” con el terror, se suceden estos operativos cargados de violencia y dirigidos especialmente contra los jóvenes.

¿La dejarán caer?
La demora en el salvataje financiero de SanCor genera mucha preocupación en la provincia de Santa Fe, en el movimiento cooperativo nacional y en todos los argentinos conscientes de la enorme relevancia de esta empresa alimentaria nacional. La crisis de la producción láctea no es nueva y se enmarca en las dificultades que vienen atravesando las economías regionales. Pero el desmesurado crecimiento de las importaciones de productos lácteos y la caída del mercado interno han acelerado el proceso de deterioro de esta enorme cooperativa que es emblema de Santa Fe y que da trabajo a unas 30 mil personas entre empleados directos e indirectos. El gobernador de aquella provincia reprochó al gobierno nacional la aplicación de una política de ajuste en lugar de una de desarrollo y la demora en apoyar a la cooperativa de producción más grande del país y una de las más grandes del mundo.
Esa tardanza a pesar de los desesperados reclamos que se vienen levantando tanto desde el mundo laboral, como desde los tamberos y todo el arco político santafecino habla del acatamiento ciego del gobierno nacional al libreto neoliberal que le impide ver la relevancia económica y estratégica de una empresa que, como pocas, ha venido contribuyendo a la seguridad alimentaria del país.
El triste recuerdo de otra gran cooperativa, El Hogar Obrero, se hace presente hoy. Aquella entidad fue abandonada a su suerte en la década de los noventa cuando el menemismo, como hoy el macrismo, aplicaba el catecismo fondomonetarista a rajatabla. Si en lugar de cooperativas hubieran sido bancos, los salvatajes habría llegado de inmediato.
El pecado de SanCor hoy, como el del EHO ayer, fue haber entrado en situación de crisis cuando no había en la Casa Rosada gobiernos sensibles al desarrollo económico nacional y humano sino ardientes defensores de la economía de mercado y de las elites del “círculo rojo”.