domingo, 15 septiembre 2019
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Convicción y sensibilidad

TRIBUNA DEL LECTOR

Señor Director:
En general, son pocas las veces en las cuales los ciudadanos de este país tenemos la posibilidad de observar en un gobernante o dirigente político la feliz conjugación del administrador público con el ser humano.
Esto, que debiera ser natural, se torna excepcional cuando las habituales prioridades del «poder» distraen con diligente eficacia lo esencial de la política, alcanzar el bienestar común de todos los que deseamos vivir en un mundo mejor.
Desde este punto de vista, el discurso del gobernador Verna en la Legislatura Provincial señaló, a propios y extraños, que la política es mucho más que la mera administración circunstancial de un poder popularmente delegado en democracia. Esa gestión requiere la complementación ineludible de un ser humano con sensibilidad social, atento para interpretar el entorno que le toca administrar y apto para anticiparse a las dificultades que se le presenten. Eso es un estadista, un ser capaz de combinar lo idóneo y lo profesional de su cargo, con una humanidad permeable a las demandas, necesidades y aspiraciones de sus representados.
Tan excepcional resulta en estos tiempos esta categoría humana, que hasta el mismo gobernador tuvo que aclarar que él no se pelea con nadie, que tan solo representa y defiende el interés de quienes le confirieron tamaña responsabilidad. Sin embargo, para algunos, proteger la dignidad de la gente, cuidar su salud, su seguridad, mejorar la educación, construir viviendas, generar empleo, luchar por los recursos hídricos, desarrollar productivamente una provincia o simplemente trabajar por el interés común, resulta lo menos común en boca de quienes defienden otros intereses, más mezquinos y egoístas, cuasi inconfesables.
Y es esa bienvenida dualidad entre el gestor y el ser humano político lo que el pueblo pampeano reconoce y valora en Carlos Verna. Ese «fuerza gobernador» que se expresa con afecto y sinceridad desde cada rincón de esta humilde pero orgullosa provincia no es impostado, no surge de la nada… es el fruto de una labor demostrada, de un compromiso asumido hace muchos años, de un cariño genuino construido en base a la confianza y el respeto mutuo que se da naturalmente entre un representante popular y sus representados, cuando la verdad y la justicia social -desde la función pública- se dan la mano en beneficio de todos.
Por todo ello, el discurso del gobernador no fue un discurso más. Demostró que es posible conjugar armoniosamente claridad, idoneidad y convicción política con sensibilidad humana a la hora de administrar la cosa pública. Que la pasión por hacer vence siempre al egoísmo de los mediocres. Que el pueblo devuelve con lealtad y votos una labor política ejecutada con verdad y responsabilidad institucional, porque al final del camino lo que nos une es mucho más de lo que nos separa. Esa fue la lección de una experiencia de vida sometida al escrutinio público, la lección de Carlos Verna al servicio del pueblo pampeano.
Silvio Javier Arias
DNI: 24.499.738