Creadores literarios y su andar con tanta peripecia

Señor Director:
He podido ponerme al tanto de noticias sobre creadores literarios de nuestro tiempo y siento la necesidad de hacer de intermediario.
Parto del hecho de que ya están en Cartagena de Indias, Colombia, las cenizas de Gabriel García Márquez, traídas desde México y ahora, desde mañana, descansarán en un mausoleo construido en el claustro llamado de la Merced, de la Universidad de Cartagena, en un lugar muy próximo al que ocupa la casa que fue de Gabo mientras vivió en esa ciudad. Una escultura en bronce reproduce su figura, al tiempo que sus cenizas quedarán resguardadas en un cofre especial. Gabo nació el 6 de marzo de 1927, en Aracataca, y en la misma fecha de este año debió realizarse este homenaje, pero la obra se demoró. No sé si ya está todo dicho sobre este sudamericano, aunque pienso que cuando se ha sido un traductor tan fiel de su tiempo y de la realidad latinoamericana, así como del ejercicio de la lengua castellana, cada lector y cada época hallarán algo valioso para comunicar.
El pasado miércoles 18, en la Casa de San Juan, Buenos Aires fue recordado el poeta Jorge Leónidas Escudero, quien, a diferencia de Gabo, no alcanzó resonancia internacional y ni siquiera nacional a pesar de haber vivido durante 95 años, hasta el 10 de febrero de este año. Se movió casi siempre en los límites de su provincia y tuvo un pasado que incluyó la dedicación a la minería, que no le dio fortuna pero permitió que conociera la piedra y le diera expresión en su poesía. Escribió luego durante 45 años y publicó doce libros, todos ellos por Ediciones en Danza. Algún lector recordará que conté algo de su vida y su obra en mis columnas el pasado febrero. Entonces lo hice para repetir lo que se ha dicho muchas veces: que si se vive en el interior no siempre se llega a publicar y que aún si se publica no se deja de ser un desconocido para las otras partes del territorio nacional. Por esta razón muchos argentinos de la cultura, prosistas, poetas y artistas, o se han trasladado a la metrópoli o han dado un paso más y se han establecido en el exterior, ya en Francia (destino principal hasta hace poco), ya en México (casi siempre exiliados), ya en Estados Unidos o Inglaterra.
En el homenaje de mañana a Escudero, en la Casa de San Juan, Buenos Aires, se descuenta la presencia de un grupo de poetas argentinos. De uno de ellos, Javier Cofredes, leí una declaración que me atrajo y quiero comunicar porque en ella aparece el nombre de Juan Carlos Bustriazzo Ortiz. Lo nombra Cofredes para decir que no acepta vincular a Escudero con Bustriazzo (como parece haber hecho alguien): “No hay forma posible de aliarlos desde la poética ya que cada uno emprendió un camino diferente”, aunque “a pesar de eso los lectores celebramos que ambos hayan logrado producir grandes obras”. Previamente había mencionado al pampeano como “gran poeta”. La periodista cultural Silvina Friera se refiere a Escudero como el poeta que hizo hablar a la piedra, y reproduce una de sus poesías, cuyo comienzo dice así: “La poesía se viene y yo comedido /me ofrezco de puente para que llegue a otros. /Ella en el mundo de las analogías busca /relaciones ocultas y me las dicta”. Como se aprecia es otro modo de decir con respecto al de Bustriazzo.
A diferencia de los grandes medios, que “atienden en Bs. Aires”, poetas y artistas se buscan en todas las latitudes y luego se esfuerzan por intermediar, como puentes en el decir de Escudero, para procurar que el poder comunicativo de lo metropolitano no impida que circulen todas las formas de expresar lo argentino y a la peripecia humana en cada una de sus regiones. Si bien se ha dicho, no siempre con falsedad, que ésta es también una manera de hablar de sí mismos, lo cierto es que generan una cadena virtuosa para que, sin dejar de estar atentos al mundo, nos escuchemos, nos leamos y de tal modo construyamos un puente sobre esa “grieta” virtual que de verdad divide.
Atentamente:
Jotavé