Crímenes de lesa humanidad en Afganistán
En pleno escándalo por el descubrimiento de los esfuerzos de EE.UU. y sus aliados para ocultar atrocidades cometidas contra la población civil de Afganistán, el gobernante de ese país, Hamid Karzai, informó de la muerte de 52 personas no combatientes -incluidos mujeres y niños- en la población de Helmand, a consecuencia de disparos de misiles desde helicópteros de los ocupantes.
Este hecho, atroz pero de ninguna manera excepcional, se inscribe en una pauta sostenida de mortíferos ataques contra grupos de civiles por las fuerzas aéreas y la artillería de Estados Unidos, Alemania y Francia, y se agrega a comportamientos bárbaros documentados por el sitio Wikileaks, que hizo públicos unos 90.000 documentos secretos de la coalición invasora: ataques con bombas de una tonelada a viviendas repletas, asesinatos de individuos ajenos al conflicto -incluso discapacitados- por tiros de soldados nerviosos, ocultamiento regular -por soldados de la coalición- de bajas civiles, y errores mayúsculos del espionaje occidental -que busca desde hace nueve años a Osama Bin Laden, cabecilla de Al Qaeda, en extensas regiones del país ocupado-, de la administración extranjera -que en la provincia de Farrah nombró jefe de policía a un notorio criminal- y de los esfuerzos de las tropas estadunidenses por ganarse, pese a todo, los corazones y las mentes de los afganos.
Los informes refuerzan la certeza de que la guerra en Afganistán se encuentra en un callejón sin salida y sólo es un gran negocio para los accionistas de la industria militar estadunidense y europea. (La Jornada).
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