Críticas que son elogios

Dos casos emblemáticos de personas con discapacidad que lograron superar sus limitaciones y aportar su contribución al desarrollo de la sociedad se quedaron, como cientos en La Pampa, sin su pensiones por una medida brutal del gobierno nacional que volvió a apuntar sus cañones hacia los más vulnerables. Ambos, un pintor que en el sur de la provincia aporta a la cultura pampeana pintando con la boca, y una mujer no vidente de familia humilde que estudió, se capacitó y formó una familia, horrorizaron a los pampeanos que observaban la decisión del macrismo con una mezcla de asombro, tristeza y rabia.
Nuevamente fue una intensa movilización del pueblo argentino la que logró torcer el brazo, otra vez, a un gobierno que quiere descargar el peso del ajuste sobre los sectores populares. Como otras veces, la coartada duranbarbiana de los acólitos del presidente fue asegurar que se trató de un error. Pero a esta altura es claro que no fue un “error”. Fue una medida planificada con premeditación y coherente con toda una gestión en un contexto de tarifazos, recorte de ingresos, de beneficios sociales a jubilados y de aumento de los precios de la canasta alimentaria (provocada por el quite de retenciones que hacen más apetecible la colocación de la producción agroalimentaria argentina en el exterior y encarece la compra por los elaboradores nacionales y, también, por el desarme de la Secretaría de Comercio que, cuando estaba el “cuco” Guillermo Moreno, le ponía algún freno a estas operaciones corporativas).
La quita de las pensiones a los discapacitados no fue un error y ellos mismos se encargaron de aventar cualquier duda al respecto con la campaña de desprestigio a este tipo de ayuda que el Estado da a quienes están en desventajas físicas o mentales. La decisión se tomó en el marco de la proclamada necesidad de achicar el gasto público y, no bien surgieron las primeras voces que denunciaron el quite de las pensiones, todo un ejército de “trolls” inundó las redes sociales con supuestas estadísticas donde se apuntaba al kirchnerismo como el responsable de haber hecho un verdadero “festival” de entrega de pensiones a discapacitados “truchos”.
En ese intento de confundir y justificar el quite masivo de decenas de miles de pensiones a personas con discapacidad, se mostraban supuestos ejemplos de pensiones mal dadas y hasta de pueblos enteros cuyos habitantes gozaban, supuestamente, de esos beneficios. También se mostró una estadística donde se trazaba una curva con la cantidad de personas alcanzadas por los subsidios estatales a la discapacidad que mostraba un explosivo crecimiento en el período de gestión de Cristina Fernández.
El objetivo de esa campaña no fue el de aportar datos para un debate, sino el de justificar una medida antipopular y apuntaba a quienes por su odio al período anterior son presa fácil de estos manipuladores de la opinión pública. De esas filas surgieron los que repitieron como loros en las redes sociales las mentirosas excusas que puso el gobierno para dejar fuera del sistema social a casi dos centenares de miles de personas.
Lo curioso de esa campaña fue que, una lectura no sesgada de los datos que se entregaban debería inducir, en realidad, a una conclusión contraria a la que se intentaba imponer pues quedaba claro de esa estadística demostraba por sí sola que fue el anterior gobierno el que hizo el mayor esfuerzo en la historia reciente del país por elevar la calidad de vida de las personas con discapacidad entregándoles pensiones y dotándolas de una obra social.