Cuando el pasado pide reparación

LA SEMANA PAMPEANA

I – La semana tuvo una funesta noticia para miles de jubilados pampeanos que esperaban la decisión de la justicia sobre su reclamo de ajuste de haberes. El Superior Tribunal de Justicia, basándose en la ley provincial, falló en contra del pedido de recálculo y cerró así el capítulo provincial del reclamo al que ahora solo le queda ir en queja ante la Corte. La historia de esta injusticia, aparentemente legal, no es fruto del azar. Tiene su origen en decisiones de política económica que se tomaron en el país hace años cuando el neoliberalismo se convirtió en el catecismo de toda una generación de dirigentes políticos. Fueron los años del “uno a uno”, de la ley de convertibilidad y el modelo de un país con mucha desocupación, mucha deuda externa y poca producción. (Resulta curioso comprobar hoy que muchos de los que condujeron la economía argentina a aquél desastre, están nuevamente en posiciones de poder y tomando decisiones más o menos en el mismo sentido. Manejaron el país para que los capitales extranjeros llegaran a hacer grandes negocios que aquí eran presentados con el eufemismo de “inversiones”. Aquellos capitales, una vez que lograron su objetivo de maximizar sus ganancias y la deuda argentina era tan abultada que hacía inviable el modelo de país que habían propiciado, tomaron vuelo y dejaron a la Argentina en el infierno. Así quedaron los empleados que debieron jubilarse luego de esa hecatombe rehenes de la crisis, con una disminución de sus haberes).

II – Pero si esta funesta consecuencia de los noventa parece no encontrar su camino para ser reparada, en cambio sí parecen encontrarlo otras de las “pesadas herencias” de aquellos años de fiesta neoliberal. El dictamen favorable de la Ley Ziliotto en el Congreso de la Nación por el cual las provincias tomarán el control de las distribuidoras de gas que ostenta el Enargas y, además, las faculta a intervenir directamente en ese servicio por sí o en asociación con cooperativas, tiene para La Pampa todo un sentido de reparación histórica en dos sentidos. Por un lado porque, cuando hace más de veinte años, se privatizó la empresa estatal Gas del Estado, el modelo que debió imponerse en La Pampa fue el de pasar la distribución al sistema cooperativo que aquí, como en otras provincias, ha dado sobradas muestras de eficiencia y compromiso con los usuarios. Pero además porque fue un pampeano, diputado nacional del mismo partido de Ziliotto, el que fue señalado en aquellos años de entrega del patrimonio nacional como el artífice de uno de los mayores fraudes institucionales que se recuerde al sentar en una banca a un diputado trucho para poder aprobar la ley de privatización del gas porque con los que tenían no les alcanzaba.
Así, que sea un pampeano el que ahora impulse la nueva legislación que crea las condiciones para reestatizar el gas tan tramposamente privatizado por otro pampeano de triste memoria y que se reconozca expresamente que las cooperativas deben ser actoras privilegiadas de ese nuevo escenario, viene a reivindicar por partida doble a la dirigencia política y a las cooperativas de la provincia.

III – La oposición pampeana tuvo en la semana los pliegos de la terna elegida por el Consejo de la Magistratura para elegir al presidente del Tribunal de Cuentas. El gobernador lo había adelantado en su discurso de asunción meses atrás: cedería esa potestad constitucional a los bloques legislativos de la oposición para reforzar el carácter de organismo de control que se supone tiene el Tribunal. Hubo en algunos dirigentes de la oposición la sensación de que la elección así limitada a la terna confeccionada por el Consejo tenía “gusto a poco”. Ciertamente, el Consejo de la Magistratura tiene una composición muy sesgada a favor del oficialismo, pero esa limitación es constitucional y cambiarla implica una reforma. No obstante, si se analiza el papel que tuvo hace no tantos años el TdeC degradado al extremo de ser considerado funcional a la corrupción, que se haya logrado salir de aquél pantano de complicidades políticas y retomar la función del organismo no es poco avance. Más aún cuando ahora se le ofrece a la oposición ejerza el papel de seleccionar de entre la terna a quien considera técnica y políticamente más idóneo para ejercer el control de las cuentas públicas. (LVS)