Cuando la máquina puede más que el seso humano

Señor Director:
Desde hace mucho tiempo la humanidad está interesada por averiguar si sus creaciones podrán, en algún momento, independizarse de su amo y creador y hacer lo que les venga en gana.
La historia del robot es remota. El nombre viene de la creación de un religioso de Praga, aunque en este caso la criatura no resultó de la industria y la tecnología sino de aptitudes misteriosas que daban por supuesto que el rabino (había una fuerte comunidad judía en la capital de la República Checa) podía generarla mediante operaciones misteriosas, a partir del barro (por eso de “polvo eres…y volverás al polvo”).
Después de la revolución industrial ha sido posible crear máquinas programadas para realizar determinadas operaciones. Por esta vía se llegó a imaginar un desafío entre un campeón de ajedrez y una computadora. Fue Kasparov quien aceptó el reto. Ganó el primer encuentro en l994, pero al año siguiente la computadora le ganó por 3 y medio puntos a 2 y medio y Kasparov dijo que ya no habría manera de ganarle a la máquina. Un poco antes, la computadora había vencido al campeón del juego de damas. Entonces se pensó si podría repetir este éxito con el Go, juego chino que se practica en gran parte de extremo oriente y también en el resto del mundo. Es extremadamente más complicado que el ajedrez. Pero en el pasado mes de marzo, una computadora pudo hacerlo.
Lo cuenta Adrián Paenza. El juego se desarrolló en Seúl, Corea del Sur. Se jugaron cinco partidas. Antes se enfrentaron la nueva (y especial) computadora Alpha Go y el campeón europeo. Venció la máquina por 5 a O. Luego contrataron al campeón mundial de Go, que lleva 18 años como dueño de ese título: si ganaba 3 de 5 partidas se haría acreedor a un millón de dólares; si perdía, el millón iría a una obra de beneficencia de su elección. Sedol se llamaba el campeón. Se enfrentaron los días 9, 10, l2, 13 y 15 de marzo de este año. La primera fue ganada por Alpha luego de 188 movimientos. En la segunda, cuando Alpha hace su movimiento 37, el campeón queda como petrificado. Se toma su tiempo y juega “la mejor partida de mi vida”, pero pierde después de 211 movimientos. La tercera es también para la máquina. La cuarta es ganada por el campeón, que vuelve a perder en la quinta.
El secreto de Alpha Go es que es la primera computadora que aprende mientras juega. Es el producto de Demis Hassabis, inglés, de casi 40 años, creador de la máquina que aprende mientras juega. Para llegar a su ejecución, vendió su idea a Google en 600 millones de dólares y desde entonces trabajó en su perfeccionamiento con el mejor equipo disponible.
“La herramienta acaba de cruzar una barrera que muchos creían imposible de abordar”, dice Paenza (en Página/12, el 4/7).

Opio.
El consumo de opio en los Estados Unidos ya ha alcanzado el rango de epidemia y afecta a los jóvenes nacidos en las dos últimas décadas del siglo XX, según palabras de un experto en rehabilitación de Florida.
Se sabe que unas 78 personas de ese país mueren por día por el mayor consumo de fármacos y opiáceos.
El Centro de Control y Previsión de Enfermedades de ese país, en su último informe (año 2014) hace saber que más de 28 mil personas perdieron la vida por este consumo.

Revista.
Se llama Independencias la nueva revista digital que ha sido presentada el pasado martes 5 en el Instituto Patria, de Buenos Aires. Reúne artículos de Raúl Zaffaroni, Álvaro García Linera, Hebe Bonafini, Estela de Carlotto, Eduardo Basualdo y Ricardo Forster, entre otros.
Asistió al acto de presentación la ex presidenta Cristina Fernández Kirchner.
Dolly.
Esta semana (el martes 4) se cumplieron veinte años desde que se logró la primera clonación animal exitosa. Nacía la oveja Dolly, en Escocia. Envejeció prematuramente, sufría artritis y desarrolló una enfermedad pulmonar, por cuyo motivo se dispuso sacrificarla en 2013. Dolly está en un museo.
Atentamente
Jotavé

Compartir