Cuando temblaron las calles de París

Este mes se cumplen 40 años del movimiento obrero-estudiantil conocido como el Mayo Francés que puso en una dificil situación al gobierno de Charles De Gaulle, obligándolo a disolver la Asamblea Nacional y a llamar a elecciones parlamentarias anticipadas.
FILINTO BENIGNO REBECHI*
Hagamos un pequeño raconto de los sucesos a medida que fueron ocurriendo a fin de tratar de comprender qué fue lo que motivó, en primer lugar a los estudiantes y posteriormente a los obreros, a llevar adelante un movimiento que hizo trastabillar el gobierno de Francia, donde el auge económico de la posguerra (hablando de Europa) más se había profundizado.
Este fue un movimiento que planteó esencialmente -en el campo intelectual- una crítica al orden social imperante, basada principalmente en los escasos recursos destinados a la educación y más especificamente a las carreras sociales, pues el gobierno se interesaba, en mayor medida, por aquellas carreras tecnológicas que ayudaran al país a ingresar en el nuevo mundo, que se perfilaba bajo la órbita de las dos grandes potencias existentes en la época.

Los antecedentes.
En los meses previo al Mayo Francés, se registraron en todo el mundo distintos sucesos que resonaron en Francia: en enero de 1968, las fuerzas de liberación de Vietnam lanzaron la ofensiva Tet; en enero en Tokio, los estudiantes atacaron al buque de guerra estadounidence Enterprise y al Ministerio de Relaciones Exteriores; el 17 de marzo en Londres, 25.000 manifestantes emprendieron contra la embajada norteamericana; el 1° de marzo, en Roma, la policía lanzó un ataque contra los estudiantes reunidos en la Escalinatas Españolas para demandar reformas educativas; en Estados Unidos, los antibélicos forjaban vínculos con el movimiento de liberación negra; el 5 de abril, se produjo el asesinato de Martin Luther King y millones de ciudadanos negros se alzaron a oir la noticia.
Todos estos sucesos muestran la existencia de fuertes movimientos sociales, surgidos a raíz de diferentes situaciones que llevaron a sus participantes a tratar de modificar esquemas que consideraban obsoletos y que, desde su punto de vista, merecían ser modificados.

Días intensos.
En marzo de aquel 1968 se produjo un ataque contra las oficinas de American Express en París y muchos de los estudiantes que participaron resultaron detenidos, lo cual trajo como consecuencia que el día 22 los alumnos pertenecientes a la Universidad de París (en el suburbio de Nanterre) tomaran el edificio administrativo, exigiendo la libertad de aquellos (los cuales formaron posteriormente el Movimiento 22 de Marzo).
La policía detuvo a ocho de ese grupo, que estaba liderado por Daniel Cohen-Bendit, conocido en todo el mundo como “Dany el Rojo”, actual copresidente del grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo. Esa medida produjo una reacción de apoyo a los detenidos, produciéndose el desalojo de la Facultad en Nanterre y más detenciones.
En solidaridad con la situación producida allí, el 3 de mayo hubo una concentración de estudiantes en la Sorbona, la cual fue rodeada por la policía que, en contra de lo prometido, procedió a detener a varios manifestantes. La Unión Nacional de Estudiantes (UNEF) y el Sindicato de Profesores (Snesup) convocaron a una huelga, solicitando la reapertura de la Sorbona, la retirada de la policía y la liberación de los detenidos, no siendo concedidos dichos reclamos por el gobierno.
A partir del lunes 6 de mayo (conocido como “lunes sangriento”), cuando se arrestaron a 422 personas y 345 policías resultaron heridos, se produjeron una serie de acontecimientos, hasta el día 24, cuya característica más importante fue el apoyo que tuvieron los estudiantes de parte del movimiento obrero en las huelgas (se calcula que participaron, aproximademente, las dos terceras partes de los trabajadores de Francia, unos 10.000.000 de personas).

Una crítica muy fuerte.
¿Qué importancia debemos darle a estos sucesos ocurridos en Mayo del ’68, máxime que ocurrieron en un país desarrollado y con la bonanza económica que en esos momentos tenía Francia? En primer lugar debe destacarse que fue la primera vez que los estudiantes fueron un factor social y político de importancia; y en relación al movimiento obrero, es indudable que resultó ser una crítica al sindicalismo y los líderes gremiales de la época que no atendía convenientemente las necesidades de los obreros.
También vale remarcar lo expresado por el periodista de Le Monde, Pierre Viansson-Ponté, en un artículo del día 15 de marzo de 1968, a través del cual dio una motivación, no exenta de razonabilidad, en relación a lo sucedido a partir de fines de abril y el estado en que se encontraba en esa época la sociedad francesa. Expresó el periodista: “Los franceses se aburren, no participan ni de cerca ni de lejos en las grandes convulsiones que sacuden al mundo (…). La juventud se aburre. Los estudiantes se manifiestan, se movilizan, luchan, en España, Italia, Bélgica, Argelia, Japón, Alemania e incluso Polonia. Tienen la impresión de que hay algo que conquistar, una respuesta que ofrecer, al menos una sensación de absurdo que oponer al absurdo (…). En Francia, los altercados, los discursos y los apóstrofes de los políticos de todas las tendencias, parecen propios de cómicos a los ojos de los jóvenes. El general De Gaulle se aburre (….). Sólo unos cuantos centenares de miles de franceses no se aburren: parados, jóvenes sin empleo, pequeños campesinos aplastados por el progreso, víctimas de la necesaria concentración y de la competencia cada vez más dura, ancianos más o menos abandonados por todos (…). ¿ No hay otra alternativa entre la apatía y la incoherencia, entre la inmovilidad y la tempestad?. El verdadero objetivo de la política no es administrar el bién común lo menos mal posible, sino conducir a un pueblo, abrirle horizontes, estimularle; incluso si para ello es preciso una cierta agitación (….). La pasión y la imaginación son tan necesarias como el bienestar y la expansión”.
Uno de los intelectuales más representativos de esa época en Francia, Jean Paul Sartre, al concurrir al anfiteatro de la Sorbona el 20 de mayo de 1968, que se encontraba ocupado por los estudiantes, expresó que estaba allí en total comunión de espíritu con ellos, siendo su único consejo de solidaridad una expresión: “Tenéis que reinventar vuestra tradición, una tradición que la revolución cultural debe darse a sí misma”.

Prohibido prohibir.
Infinidad de grafitis aparecieron estampados en las paredes además de panfletos. Quiero detenerme esencialmente en dos de ellos: uno decía “prohibido prohibir” y el otro “la imaginación al poder”. Al primero, debemos relacionarlo esencialmente con una realidad que concernía a la juventud en general -y en especial en Francia- que planteaba la transgreción de los límites sociales y la relativización de las normas imperantes.
Para comprender esta postura, es necesario tener en cuenta que en la actualidad -por lo menos en los países democráticos-, no resulta políticamente adecuado condenar un estilo de vida determinado o prohibir algún tipo de opción (siempre que la misma no afecte a terceros), pero ello en los ’60 no resultaba tan sencillo de ser aceptado por quienes detentaban el poder. La revuelta estudiantil del ’68 en Francia (como también en otros paises), fue por conseguir el rechazo a la discriminación de los grupos e individuos por ser quienes son (Roberto Lerner “Entre la Libertad y la Fatiga”).
El otro grafiti (la imaginación al poder) apuntaba a la búsqueda de nuevos caminos y salidas a los problemas de la sociedad, los cuales al no estar previstos en las normas establecidas, debían ser imaginados. Al respecto expresa el profesor Fernando Schwarz (Esfinge N° 2 – mayo 2000): “Hoy también en Francia, cada vez se consolida más la certeza de que tal como predecía el slogan revolucionario, la imaginación desempeña un papel fundamental en la evolución y el desarrollo de la especie humana”, quienes fueron los actores fundamentales del movimiento francés de mayo del 68, tenían muy en claro (según su óptica), la necesidad de que los problemas sociales, debían ser resueltos con medidas no convencionales que surgirían justamente, aplicando la imaginación de parte de los responsables de gobernar.

Más que un reclamo.
Como consecuencia del movimiento de mayo del 68, se produjeron una serie de acontecimientos que indudablemente repercutieron, no sólo en Francia, sino en el resto del mundo. En primer lugar debemos tener en cuenta, que por primera vez, un movimiento estudiantil pudo ser considerado como un factor de importancia social en uno de los países que más bienestar económico poseía. También resultó, por parte de los obreros, una crítica al sindicalismo por no atender sus necesidades. Estos factores repercutieron en la realidad francesa, no tanto en los resultados concretos obtenidos sino en el sólido fundamento social que trajo como consecuencia el movimiento.
Quienes tuviemos oportunidad de vivir como estudiantes este movimiento (aún cuando ello ocurriera a miles de kilómetros de distancia), quizás podamos comprender en forma más clara, una serie de factores que llevaron a que tuviera lugar, ya que no solamente se trató de un reclamo estudiantil por la libertad de estudiantes detenidos, sino que en el fondo, fue un movimiento social mucho más profundo que pretendía conseguir una serie de conquistas sociales, que a la postre se produjeron a consecuencia de dicha protesta, siendo una de ellas la liberalización de las costumbres y los derechos reclamados a través del movimiento feministas, entre otros.
A pesar del tiempo transcurrido, es posible comprender a quienes fueron parte de dicho movimiento (esencialmente ubicándonos en esa época) que ya forma parte ineludible de la historia de los acontecimientos trascendentes que modificaron estructuras y produjeron la evolución de la sociedad.

*Juez del Tribunal de Impugnacion Penal.