Cuesta creerlo

A las puertas del verano todavía muchos productores rurales adeudan la limpieza de las picadas contra incendios en sus campos. A menos de un año de los gigantescos fuegos que arrasaron nuestra provincia y consumieron más de un millón de hectáreas -el diez por ciento del territorio pampeano según estimó el INTA- esta actitud irresponsable fue motivo de una reunión en la Comisión de Ecología de la Legislatura con el titular de Defensa Civil.
Ante semejante muestra de desinterés por la suerte de la tierra resulta inobjetable la decisión del gobierno de imponer sanciones a quienes están en falta. Especialmente porque el Estado viene realizando inversiones en equipamiento que pone a disposición de los productores agropecuarios a fin de evitarles que asuman ellos ese costo a la hora de realizar estas labores preventivas.
Tiempo atrás un ex funcionario del área había denunciado que muchos productores rurales afectados por incendios habían sido atendidos y respaldados por el gobierno, cuando reclamaron ayuda económica, a pesar de no haber cumplido con el requisito mínimo de mantener limpias las picadas. Esa dadivosidad con dineros del tesoro público resulta a todas luces injusta porque equipara a los que cumplen con responsabilidad su tarea con los infractores que no solo incrementan los riesgos de incendios de sus propios predios sino que exponen a sus vecinos productores a padecer mayores pérdidas.
Según las autoridades “son muchos” los propietarios rurales “negligentes” que no limpian las picadas, a pesar que saben perfectamente bien que comienza la temporada estival y con ella aumentan considerablemente las probabilidades de ocurrencia de focos ígneos. De ahí que se tornen imprescindibles las inspecciones y las consiguientes sanciones económicas a quienes muestran tanta despreocupación por la suerte del agro pampeano. Muchos de ellos “son hijos del rigor”, se escuchó decir en la reunión. Lamentablemente todo indica que es así y el Estado tiene que actuar con determinación en salvaguarda del interés general por sobre el particular.

Docencia sindical
Los gremios docentes nacionales y provinciales salieron a defender sus derechos laborales y jubilatorios con una determinación que hoy está ausente en la cúpula de la CGT y en buena parte de la oposición política al gobierno nacional. Los sindicatos que agrupan a los educadores -entre ellos la Utelpa de La Pampa- rechazaron en forma tajante que el macrismo y los grandes medios oficialistas hablen de “privilegios” cuando se refieren al sistema de retiro de los docentes. Explicaron que el trabajo frente al aula merece un tratamiento especial pues genera una serie de enfermedades profesionales -ampliamente comprobadas- y que en muchas de las jurisdicciones los trabajadores de la educación realizan mayores aportes al sistema previsional con relación a otras actividades laborales.
Pero en donde los gremios docentes plantan bandera y se diferencian todavía más del sindicalismo burocratizado y complaciente es en la metodología de sus acciones. El reciente acuerdo que el triunvirato de la CGT firmó con el Ministerio de Trabajo no fue debatido -ni antes ni después- por ninguna instancia orgánica de esa poderosa central. Varios secretarios generales se quejaron porque no fueron convocados a discutir esa decisión que tomó la cúpula cegetista a espaldas de los trabajadores. En cambio los docentes están llevando a cabo jornadas de debate en los lugares de trabajo, reuniones de secretarios de seccionales y hasta un congreso nacional que en los próximos días resolverá cómo seguirá la protesta para defender los derechos laborales y jubilatorios trabajosamente conseguidos en décadas de lucha gremial y que este gobierno desea torpedear.
Desde luego que no es una novedad este accionar de los sindicatos docentes, pero hoy sobresale como nunca ante la bochornosa actuación de la máxima central sindical del país.