Cuestionables expresiones

Las palabras de la jueza Victoria Elena Fresco, actual presidenta del Superior Tribunal de Justicia, se escucharon en la Legislatura pero resonaron en toda la provincia. La semana pasada se presentó ante los diputados provinciales que tratan en la comisión de Hacienda el Presupuesto para el año próximo. Lo que parecía que iba a ser un encuentro para hablar solo de números y partidas terminó convirtiéndose en un “sincericidio” -neologismo del mundo periodístico- por parte de la funcionaria.
Fresco se despachó sobre el papel y la actualidad de la Justicia, pero fue más allá y abordó cuestiones como la seguridad y las causas de los delitos. Afirmó, llevando la cuestión casi a un choque entre poderes, que “la inseguridad es terrible y eso lo vivimos todos”. También señaló que “el Ipesa no sirve”, que no sabía cómo se podían “recuperar” a los jóvenes en conflicto con la ley y destacó que “todos somos víctimas o posibles víctimas de estos delincuentes”.
Ni siquiera se privó de adherir a un mito xenófobo local, infinidad de veces desmentido por autoridades políticas y policiales, para reforzar su particular visión del problema al afirmar que muchos de los delitos que se cometen son producto de “gente que han traído de afuera por viviendas”.
Ante semejantes expresiones llovieron las respuestas. La vicegobernadora y diputados de la oposición cargaron contra la ministra y no hubo quien defendiera su traspié. En un cruce de poderes nada frecuente, dos ministros salieron a replicarle. Uno fue el titular de Gobierno, Justicia y Seguridad y el otro el de Bienestar Social, cartera que es responsable del manejo del Ipesa. No dejaron pasar que la ministra cuestionó directamente la política de seguridad del Ejecutivo, en momentos en que hay un cambio ministerial y se reclaman medidas ante una serie de delitos violentos que se cometieron en la provincia.
También fue desautorizada por otro de los integrantes del Superior Tribunal, Tomás Mustapich, quien afirmó que las expresiones de su par “no deben tomarse como una declaración del STJ”. La jueza fue a hablar como representante de un poder del Estado, aunque no sobre el tema que finalmente trascendió. En ese sentido, como indicó Mustapich, se refirió a los temas de la seguridad y del delito a título personal porque no estaba en el temario previsto. Pero si bien esos temas no eran los que se estaban tratando, acudió a la reunión en su calidad de máxima autoridad del Superior Tribunal.
Fresco además dejó en claro cuál es su concepción social y política, que bien se puede calificar de reaccionaria, al considerar quiénes son los que cometen los ilícitos y las posibilidades de resocializar a los jóvenes que delinquen. En esta última problemática, no dejó mucho margen para la esperanza.
Se suele decir que los jueces hablan por sus fallos. Esta vez no fue así. Por una vía muy directa y frontal la presidenta del máximo tribunal pampeano dio su parecer sobre el estado de cosas en materia de seguridad pública sin cuidarse demasiado en caer en expresiones estigmatizantes y hasta xenófobas. El gran dilema sin embargo es otro: cómo se interpreta la ley y se imparte justicia desde esas objetables posiciones.