Datos vs. operaciones

I. Ante la brutal manipulación mediática que se ha desatado por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, su familia abrió una página en internet con el doble propósito de brindar información libre de distorsiones y, a la vez, refutar las operaciones que inundan el espacio comunicacional.
Al respecto resultó verdaderamente impactante lo que sucedió en las últimas horas: en el sitio web, la familia del joven desaparecido publicó una desmentida detallada de un informe publicado en el diario La Nación plagado de inexactitudes. Punto por punto se suceden las refutaciones y solo en muy pocos de ellos se puede leer que la información brindada es correcta. La mayoría de las preguntas y respuestas -17 en total- que plantea el diario acerca de los hechos está sembrada de inexactitudes, que quedan meticulosamente expuestas en la web de los familiares. En todo el informe se filtra la conocida línea ideológica conservadora del diario porteño que coincide prácticamente sin fisuras con la del gobierno nacional. De ahí que en ocasiones como ésta se convierta sin demasiado esfuerzo en vocero oficialista con su poderío mediático.
La estrategia de replicar con datos ese discurso aparece hoy como la mejor forma de contrarrestar la apabullante ventaja del macrismo y sus poderosos aliados. La información rigurosa es, sin dudas, el arma más eficaz para desmontar las operaciones de la prensa hegemónica.

II. No muy diferente es lo que sucede en el ámbito de las redes sociales. En este caso también el gobierno ha lanzado campañas muy agresivas tendientes a desacreditar a quienes expresan un pensamiento diferente al discurso único que pretende instalar.
Nada menos que la ministra de Educación de la provincia de Santa Fe acaba de ser víctima de un “acoso cibernético” que motivó una denuncia penal. Se detectaron actividades de decenas de trolls que inundaron las redes sociales con informaciones falsas -le inventaron a la funcionaria una directiva que no dio sobre el tema de la desaparición de Santiago- que generaron un intenso tráfico de ataques a la ministra lo cual motivó la presentación ante la Justicia.
Poco antes, en Buenos Aires, los docentes habían sufrido un ataque cibernético mediante una supuesta campaña de padres enojados por el tratamiento del tema en las escuelas. Luego siguió la ya conocida segunda parte de la operación: fue levantada por el diario Clarín y su efecto multiplicado. De inmediato fue el propio ministro de Educación el que disparó una artillería verbal muy agresiva contra los docentes, completando el esquema comunicacional que se viene desplegando en forma coordinada y efectiva pues buena parte de la sociedad -distraída, indiferente o ingenua- no lo advierte y cae en el engaño.

III. El uso de trolls (perfiles falsos) y bots (robots) fue implantado por el macrismo apenas llegó al gobierno. Para eso creó la Subsecretaría de Vínculo Ciudadano que cuenta con una cincuentena de expertos que operan desde la misma Casa Rosada bajo las órdenes del jefe de Gabinete y cuenta con un presupuesto que supera los 160 millones de pesos. El objetivo es “respaldar” las acciones del gobierno y “neutralizar” sus efectos colaterales, es decir, operar en las redes sociales para imponer, por la fuerza numérica que despliega esta estructura, el discurso oficial.
Desde luego, los principales blancos son los espacios kirchneristas y sus dirigentes, pero no los únicos. Sergio Massa y Marcelo Tinelli también padecieron el accionar de estos ataques masivos en las redes sociales y los denunciaron aunque sin lograr ningún resultado.
Hoy es la desaparición forzada de Santiago Maldonado la que concentra los mayores esfuerzos del poderoso tanque comunicacional del gobierno. Internet, televisión, diarios y radios no dejan de propagar el relato oficial, que busca imponer una realidad construida a fuerza de operaciones y en desmedro de los hechos sucedidos y verificados.