De pronto todos miran a La Pampa

El triunfo aplastante del radicalismo sobre el PRO en la interna pampeana de Cambiemos provocó un sacudón en todo el país y sacó a relucir tensiones que hasta ahora se mantenían ocultas o asomaban tímidamente a la superficie en el partido de Alem.
Muchos dirigentes radicales plantearon sus disidencias con la conformación y el funcionamiento de una alianza que los ha relegado a un opaco rol de asistentes de cámara sin participación en las decisiones más relevantes de la política. Los pases de facturas volvieron a aparecer y muchos ya no ocultan su enojo incluso con expresiones subidas de tono.
En la India, en donde está acompañando la gira presidencial, Martín Lousteau citó expresamente “lo que pasó en La Pampa” para añadir a renglón seguido que “no debería haber miedo a competir en las PASO” en lo que fue interpretado por los periodistas como un “desafío al gobierno”. El presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, es otro de los que se sintió habilitado para hablar luego de la interna pampeana. Dijo que “no se imagina poniendo una boleta de Macri o de Vidal en las urnas” y remató: “no somos un partido conservador o neoliberal como quienes gobiernan; van en contra de las banderas del radicalismo, no tenemos nada que ver”.
Pero además de estas fuertes declaraciones -que no fueron las únicas- hubo también movimientos de piezas en el tablero político como en Rosario en donde el PRO bajó a su candidato y en Córdoba en donde Ramón Mestre se declararía “en rebeldía” del diseño que quiso imponer el dedo de Marcos Peña desde la Casa Rosada y armaría su propia fórmula para disputar la gobernación de esa provincia.
Es inocultable que hay porciones significativas de la UCR que quieren recuperar su identidad política y dirigentes que representan esa disconformidad. Hasta ahora el sector que logró hacer marcar el paso al resto fue el ala más conservadora y antiperonista que se impuso en la recordada convención de Gualeguaychú de 2015 -que, entre los pampeanos, no contó con el visto bueno del recordado “Pacheco” Berhongaray- en donde triunfó la postura en favor de la alianza con el PRO.
Pero corrió mucha agua bajo el puente, el macrismo monopolizó el gobierno y fue muy notorio el desdén que dispensó al socio que había puesto al servicio del triunfo electoral su amplia estructura territorial. Porque nadie ignora que sin el aporte de la plataforma partidaria de la UCR en las 24 provincias el macrismo nunca hubiera llegado a la Casa Rosada. Sin embargo a cambio de semejante esfuerzo recibió muy poco. Solo algunos pocos dirigentes radicales, los ideológicamente más cercanos al macrismo, lograron el acceso a algunos cargos que, encima y salvo excepciones, no fueron de relevancia en la estructura del Poder Ejecutivo Nacional. Muy poco rédito para tanta inversión política.
En poco tiempo las próximas compulsas en otras provincias irán acomodando las fichas, y si bien es difícil anticipar hoy qué sucederá con la candidatura presidencial, sí se ve aflorar el gran malestar que reina en las filas radicales en donde se van sumando los que quieren sacar “los pies del plato”, con perdón por el uso de la metáfora peronista.