Derroche creativo de la burocracia macrista

El año que finaliza hoy no ha dejado un buen saldo para la mayoría de los argentinos, especialmente para los que viven de un salario, una jubilación o una Pyme. Sin embargo la escasez de buenas noticias en el terreno laboral ha sido compensada con creces por el gobierno nacional con la creación de numerosas reparticiones públicas que llevan nombres ostentosos, quizás como una forma de compensar la sequía de proyectos productivos. Los ejemplos abundan y muchos de los hallazgos se los debemos a pacientes rastreos en el Boletín Oficial. En sus páginas se detectaron los casos más desopilantes, como éste: Subgerencia Operativa del Programa Jóvenes Profesionales, de la Gerencia Operativa Planeamiento de Dotaciones y Reubicación Laboral, de la Dirección General Capital Humano. Esta jeringoza parece apuntar a algún tipo de reubicación de cesantes o desplazados quienes, más allá de su condición de “jóvenes profesionales” al menos han merecido la calificación de “capital humano”.
Pero hay otras dependencias cuyos títulos no tienen nada que envidiarle: Dirección Nacional de Comunidad y Capital Humano dentro de la Subsecretaría de Emprendedores de la Secretaría de Emprendedores y de la Pequeña y Mediana Empresa; Dirección Nacional de Foros Sectoriales en la Subsecretaría de Articulación Federal y Sectorial de la Secretaría de la Transformación Productiva; Dirección Nacional de Competitividad y Evaluación de la Subsecretaría de Políticas de Desarrollo Productivo de la Secretaría de la Transformación Productiva.
El derroche de creatividad, que no tiene techo en el gobierno de Cambiemos, nos sorprende en cada edición del Boletín Oficial con originales y sugestivas designaciones como éstas: Dirección de Coordinación de la Red de Recursos Humanos dependiente de la Dirección Nacional de Coordinación Interministerial de Recursos Humanos de la Subsecretaría de Relaciones Laborales y Fortalecimiento del Servicio Civil; Coordinación de Estadística, Calidad y Minería de Datos de la Dirección de Gestión de la Información de la Dirección Nacional de Gestión y Soporte de la Secretaría de Modernización Administrativa del Ministerio de Modernización; Coordinación de Aplicación de Políticas Transversales de Recursos Humanos de la Dirección Nacional de Coordinación Interministerial de Recursos Humanos de la Subsecretaría de Relaciones Laborales y Fortalecimiento del Servicio Civil; Coordinación de Asuntos Contenciosos de la Direccion General de Asuntos Juridicos de la Subsecretaría de Coordinación; Coordinación de Asuntos Regulatorios de la Dirección de Dictámenes y Asesoramiento Legal de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Subsecretaría de Coordinación.
Si el paciente lector ha logrado sobreponerse a tan impactantes innovaciones burocráticas debe saber que la lista está lejos de agotarse y que aún le aguarda el premio mayor en la competencia por el nombre más largo de un cargo público. Respire hondo: Coordinación de Fortalecimiento de la Cultura Oorganizacional de la Dirección de Fortalecimiento de las Capacidades Institucionales de la Oficina Nacional de Innovación de Gestión de la Subsecretaría de Planificación de Empleo Público de la Secretaría de Empleo Público del Ministerio de Modernización. Nada menos que cuarenta y dos palabras para bautizar vaya uno a saber qué organismo pero que impone respeto por su solo nombre y el tamaño del sello que necesita.
Lo llamativo de estas designaciones es que fueron concebidas en el Ministerio de Modernización, un organismo que hasta ahora se ha destacado por cesantear a miles de trabajadores aunque, vaya como consuelo, en nombre de la “racionalización” del Estado. Ahora bien, los que ingresaron en las nuevas oficinas perciben sueldos muy superiores a los que cobraban los despedidos. ¿Será que el nivel salarial es proporcional a la cantidad de palabras que nombra a cada repartición?