Despedida a “Pampita” Artigas

Tribuna del lector

Señor Director:
Hace algunas semanas falleció “¨Pampita” (Regina Ester) Artigas. Me enteré por LA ARENA, en la sección correspondiente, y por el mismo diario quisiera despedirla con más que una participación. Sí con algo que evidencie los sentimientos hacia la docente y mujer ejemplar que fue, y que conocí.
En el año 1943, con su título flamante de maestra, llegó para ejercer en la Escuela Nicolás Avellaneda de la localidad de Anguil. Muy joven ella, y yo alumna de 4º grado. Llegaba con la frescura y transparencia de su juventud, con ideas y aires nuevos, que fue brindando con cordialidad, en su quehacer diario al frente del grado. Con docentes que habían llegado antes y otras que se incorporaron después, formaron un grupo joven y dinámico que abrió nuevas posibilidades para el numeroso alumnado de la Escuela. De Pampita recuerdo un hecho concreto y muy particular que “revolucionó” el ámbito escolar: nos enseñó a fabricar muñecos títeres, algo novedoso que creó curiosidad e inquietudes nuevas.
Y le cuento señor Director: fabricábamos los títeres con una especie de “masa” que hacíamos con papel higiénico, agua y harina, que mezclábamos hasta que tomaba cierta consistencia, y ahí modelábamos la cabeza con todos los detalles el títere completo, que vestíamos de acuerdo al personaje que deseábamos, o nos correspondía.
Porque sucede que formamos una orquesta y, en mi caso, me tocó fabricar la muñeca que haría de cancionista: rubia, hermosa, con vestido brillante… Estaban también los músicos, cada uno con su instrumento, confeccionado casi a la perfección con cartones, pinturas, hilos, telas, verdaderas artesanías que Pampita dirigía con dedicación y amor.
También hicimos el “tablado” para la actuación . Un “teatro” de títeres que presentaba, además de la orquesta, diversos cuentos infantiles. Todo ese mundo de fantasía, propio de la niñez fresca de un pueblo. En particular me encantaba y aún hoy recuerdo la canción que compusimos entre todos y empezaba así: “los muñequitos artistas los vienen a divertir/ cada cual con su instrumento/ cada cual con su sonrisa”. La señorita Chichina Kher, recordada y querida maestra de entonces, desde el piano, acompañaba con la música. Era un mundo mágico de felicidad cada presentación del Teatro de Títeres, al que habíamos puesto un nombre, que hoy no recuerdo, y que figuraba como “marquesina” en la parte frontal, bien a la vista. Amábamos lo que hacíamos., y Pampita nos alentaba. Estoy hablando de la década del 40…
Terminé el ciclo primario en esa Escuela, con excelentes resultados que posteriormente tuve que reconocer. Con el tiempo, dejé de tener contacto con ella, pero los años, que van abarcando nuestras vidas, me hizo reencontrarla en Santa Rosa, ya jubilada, pero con esa elegante presencia de docente y bella mujer, casi sin diferencias con la joven que había conocido. Entonces empezamos a encontrarnos, evocando los tiempos compartidos, ella como docente y yo como alumna, con alabanzas mutuas, seguramente exageradas. Nos unía un gran afecto.
También tengo presente una entrevista que hace un par de años, le hizo el periodista Juan Carlos Carassay en su programa televisivo “El Invitado”, donde ella recordó con calidez los tiempos vividos en Anguil. Me agradó verla y escucharla tan clara, tan lúcida. Como la Pampita que conocí.
Desde su prestigioso diario, me permito despedirla con todas las emociones y vivencias que ella supo generar. Mis compañeros de entonces, seguramente, compartirán estos y otros recuerdos de ese feliz periodo de nuestras vidas.
Se fue: Regina Ester Artigas, nombres que ella no usaba y nosotros, tampoco. Pampita, por siempre: Pampita.

Gracias señor Director.
Cordialmente.
Nelly Piccirilli