Despidieron a Navarro, periodista crítico, de C5N y Radio 10

FUERTES PRESIONES DEL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI

Continúa la sangría de periodistas y programas críticos del gobierno de Mauricio Macri. De una forma o de otra esas voces críticas vienen siendo silenciadas. Y es una pérdida doble: de puestos de trabajo y de información.
EMILIO MARIN
Es difícil establecer el cronograma exacto, pero primero sacaron a Luis D’Elía de radio Cooperativa y CN23, luego rajaron a periodistas de la Televisión Pública y de Radio Nacional, suprimiendo programas como 678 y otros. Más tarde sacaron de la TDA al canal hermano Telesur -una empresa latinoamericana de la que Argentina era parte-, corrieron a Víctor Hugo Morales de Radio Continental y ahora despiden a Roberto Navarro de C5N y Radio 10.
Navarro tenía en ese canal exitosos programas diarios, de lunes a viernes, y también el domingo, “Economía Política”, todos de mucha audiencia. Y en la radio estaba con “El Destape”, de 9 a 12 horas, con una audiencia que según él duplicaba la existente al momento de su incorporación.
Estos pesares del periodismo argentino no ocurrieron por casualidad. Son consecuencia de un cambio regresivo en política. El medio periodístico sufrió la extirpación de partes vitales de la ley de servicios de comunicación audiovisuales, ley 26522, que pretendió democratizar este espectro y lo consiguió menos que a medias. La llegada del gobierno de Cambiemos en diciembre de 2015, fue la señal de largada de un proceso revanchista y de fortalecimiento de los jugadores monopólicos en el mercado, con el emporio Clarín a la cabeza.
Hoy la ley de medios, como se la denominó en forma sintética, es un espectro que vaga como una sombra, despojada de entidad real, a la espera que el gobierno macrista considere tener las bancas necesarias para atreverse a darle una poco cristiana sepultura y festejar el nacimiento de otra, “de empalme tecnológico”.
Ninguna pantalla tienen Sandra Russo, Nora Veiras, Cynthia García, Mariana Moyano y tantos otros buenos comunicadores. Ahora los Animales Sueltos se mueven a los gritos en todos los canales, sin caerse de La Cornisa ni hacer ningún Juego Limpio; tampoco es verdad que haya Dos Voces sino una, la de Héctor Magnetto.

Navarro molesta.
Roberto Navarro venía siendo un periodista molesto para el gobierno no sólo porque había apoyado al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sino porque, coherente con esa visión político-mediática, había sido muy crítico hacia la administración Macri.
El domingo 20 de marzo de 2016 fue levantado su programa “Economía Política” de C5N por orden patronal, por la presión gubernamental. Navarro denunció que el motivo de la censura era su informe de tres horas sobre el Socio del Presidente, en referencia a Nicolás Caputo, amigo y socio de Macri en su gestión de ocho años en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y licitaciones millonarias ganadas cuando éste se convirtió en Presidente.
Por caso, en enero de 2016 se le adjudicó un contrato de 797 millones de pesos para la construcción de la obra civil donde se instalará un reactor de investigación multipropósito en el Centro Atómico Ezeiza. Luego recibió otro contrato por 513 millones para el sistema de almacenamiento en seco de los elementos combustibles radioactivos de Atucha I. Y también ganó para producción de energía eólica: con su Grupo Sadesa, Caputo tiene adjudicado el 10 por ciento de las licitaciones del Plan RenovAr en energía eólica.
Seguramente el informe de Navarro en marzo de 2016 versaba sobre estos asuntos pero no pudo emitirlo.
Ahora, al momento de ser cesanteado, el periodista explicó: “me prohibieron difundir una denuncia sobre la Nº 2 de la lista de Cambiemos en Provincia, Gladys González. Me prohibieron difundir un informe sobre la financiación de la elección, que compromete gravemente a Gabriela Michetti. E informes sobre Larreta y otros actores importantes del Gobierno. Investigaciones que publicaré en Eldestapeweb”.
En relación a la candidata González, se ha conocido por medio del portal El Disenso -quizás sea parte del informe censurado- que esa señora “tiene denuncias en la Justicia por administración fraudulenta, malversación de fondos, usurpación de cargos y bienes, incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad, estafa procesal, falso testimonio, falsificación de instrumentos públicos, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público entre otros delitos graves”.
Así fuera cierto el 20 por ciento de los cargos que se le endilgan a González, ya sería suficiente para no votar la boleta de Cambiemos donde ella secunda a Esteban Bullrich. Sería una prueba que, como dice Unidad Ciudadana, lo mejor es que el segundo senador sea Jorge Taiana y no GG.

Críticas a Navarro
Hace años que el poder económico y mediático más concentrado tiene a Navarro en la mira, y le disparan sin contemplaciones. Como nadie es perfecto, se toman de su fallida afirmación “Ganó Daniel Scioli por amplia diferencia”, en la noche del balotaje de noviembre de 2015 que ganó Mauricio Macri. Un furcio cometido en parte debido a encuestas a boca de urna mal hechas y en parte por dejarse llevar por sus propios deseos, un pecado capital para un periodista. En octubre había dicho que Aníbal Fernández había ganado en Buenos Aires…
Navarro no aprendió, porque unos días después de las PASO del 13 de agosto pasado afirmó que el resultado final en la provincia sería con Cristina 4 ó 5 puntos arriba y que así habría otra provincia y otro país. El resultado fue de 0,21, o 20.324 votos de diferencia. Fueron expresiones de deseos y lecturas equivocadas, errores de los que nadie está exento.
La otra descalificación se basó en la pauta oficial que recibía de Alfredo Scoccimarro, de la Secretaría de Medios. El primer golpe vino de “La Nación”, el 28 de junio de 2015. Pablo Sirvén lo calificó de “periodista próspero” y aseguró que “según información cruzada por Poder Ciudadano y LN Data, entre 2009 y mayo de 2014 (último informe disponible de la Jefatura de Gabinete), Navarro recibió, a título personal, $ 9.500.000 en pauta oficial nacional”. El otro ataque provino de Clarín, el 26/04/16, que tituló: “Roberto Navarro recibió 11,5 millones en tres años sólo de la Secretaría de Medios”.
Los que denunciaban la pauta recibida por ese periodista no deberían ocultar lo obsceno que es la distribución hecha por Macri en 2016: 1) Grupo Clarín: $519.046.672; 2) Telefe: $171.535.146; 3) Grupo Indalo: $165.924.703; 4) América: $133.455.580 y 5) Diario La Nación: $118.738.384. Navarro no figuraba en los primeros 25 lugares; si estaba sería bien al fondo de la tabla con su productora La Ñata.

No le perdonan.
A lo largo del año y nueve meses de gobierno del ajuste, los programas de Navarro en TV y radio, más sus publicaciones en redes sociales, pusieron en aprietos al poder.
La gente corta de memoria puede creer, como él lo señala en su comunicado, que son intereses lesionados por sus informes del Socio del Presidente, Arsat y Correo gate, que dejaron mal parados a Macri y sus ministros.
Eso es cierto, pero el cronista cree que le están pasando una factura de muchos años, por ejemplo, de cuando Navarro publicaba sus notas en Página/12 y citaba fuentes parlamentarias K para demostrar que en 2008 la Patria Sojera estaba ganando fortunas con la soja a 600 dólares la tonelada, incluso con retenciones móviles. El 7 de julio de 2008 escribió: “un productor de 200 hectáreas del sudeste de Buenos Aires ganaba un 38 por ciento más que en octubre último, en el momento de la siembra. Si además accedía a la compensación de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, terminaba obteniendo un 99 por ciento más que al sembrar”.
Otro ejemplo. El 9 de noviembre de 2008 denunció en ese mismo diario los altísimos ingresos de los gerentes de las AFJP: “ciento cincuenta altos ejecutivos de las administradoras embolsaron cerca de 200 millones de pesos el último año. El presidente de Consolidar cobró 2,1 millones de pesos en doce meses; el de Orígenes, 1,5 millón en un semestre”. De ese modo cuestionaba el sistema privado de las AFJP y propugnaba la recuperación previsional para el Estado.

Cristóbal también.
Esas ofensas no las olvida el establishment. Y las cobra con este despido injusto que también afecta al resto del equipo, por ejemplo al Cadete (Pedro Rosemblat).
La carta de denuncia del cesanteado carga las tintas sobre el gobierno y habla de “democracia precarizada”, lo que es correcto. En cambio no está bien que omita la responsabilidad de Cristóbal López, dueño del grupo Indalo (de C5N y Radio 10), el responsable directo de este despido por razones políticas. Navarro se pelea sólo con Federico Maya, gerente de Contenidos del canal, pero no dice nada de López, que tuvo negocios con los Kirchner pero también con Macri.
Es muy reveladora la conducta del dueño de Indalo: entre indisponerse con el gobierno de turno y despedir a un empleado-periodista exitoso, eligió pegarle a éste una patada en la baja espalda. Toda una lección de qué puede esperarse de la capa superior de la gran burguesía nacional, que sólo a veces posa de progresista. Eso hasta que la AFIP le reclamó 8.000 millones de pesos de impuestos no liquidados de la venta de combustible. Ahí López mutó y se parece tanto a Magnetto o Saguier, de “Gaceta Ganadera”.