Dos certezas y tres incógnitas electorales

LA SEMANA PAMPEANA

I – En dos semanas los pampeanos se enfrentarán al cuarto oscuro en una elección que tiene dos certezas y tres incógnitas. Las dos certezas son, sin dudas, que los primeros candidatos del justicialismo y Cambiemos serán diputados nacionales a partir del 10 de diciembre cuando asuman los ganadores de la elección del 22 de octubre. Las tres incógnitas, o mejor, “la” incógnita sobre el tercer lugar es el punto central de la elección que, como pocas veces antes, ha obligado a las partes a poner “toda la carne en el asador”.

II – La derecha pampeana apuesta a convencer a todos los que votaron por las opciones radicales el pasado 13 de agosto en las Paso, que repita su voto pero esta vez por un candidato que no es radical sino un auténtico representante de las políticas neoliberales. Un exponente de la derecha argentina cuyo programa se definió claramente en la semana con la privatización de Vialidad Nacional, la ofensiva por la “reforma laboral” y la amenaza sobre el INTA y el Conicet. Con acento de pastor religioso omite en sus apariciones públicas hablar de lo que se está haciendo para meter de nuevo a la Argentina en un modelo neoliberal del mismo cuño que el que hizo saltar por los aires al país cundo implosionó en 2001. El mejor argumento que tienen para convencer a quienes votaron a alguno de los dos radicales en las Paso, es que su voto impulsará a una candidata radical, segunda en la lista, a la cámara baja nacional. Es que por la ley de cupos, el segundo en las Paso, el radical Martín Berhongaray, no entró sino que lo hizo su segunda en la lista, Gloria Cazanave.

III – El peronismo se juega en esta elección como pocas veces antes en una legislativa. Durante 12 años -desde el fatídico 1985, que perdieron las legislativas con el radicalismo alfonsinista, hasta 1997, que se coló el Fregen de Pablo Fernández como tercera fuerza-, el PJ ganó cómodamente los dos legisladores de los tres que se ponían en juego. Desde 1997 y hasta 2013, pasaron otros 16 años de clara supremacía peronista en las legislativas. Ese año la irrupción en la política pampeana de Carlos Javier “El Colo” Mac Allister logró meter nuevamente una cuña y arrebatarle al justicialismo pampeano el tercer candidato en la legislativa. Ahora, y luego del anticipo funesto que significó que el frente opositor obtuviera 20 mil votos más, el propio gobernador se puso a la cabeza de la campaña y le dio a la elección poco menos que el carácter de un referéndum revocatorio. Se puso, como se dice, “la campaña al hombro” y su imagen y palabra es la que domina en la campaña en la que apela a su vínculo personal con muchos de los votantes que lo eligieron en 2015 pero que no votaron a sus candidatos en agosto. Su estrategia es simple y le ha dado resultado en todas las elecciones en las que la puso en práctica: privilegiar sus acciones de gobierno en favor de la producción, el trabajo, la educación, la salud, y contrastarla con las medidas de ajuste que aplica el gobierno nacional al que representa el candidato que lo desvela. Sabe que no es fácil convencer a diez mil votantes que cambien su voto, pero confía en que no son tantos los que necesita pues una parte de los que lo hicieron por los radicales Berhongaray o Torroba podrían desviar su preferencia hacia otra lista.

IV – Esa lista es, justamente “el tercero en discordia”, Juan Carlos Passo, un radical alfonsinista con una destacada y protagónica actuación en las filas del partido de Alem del que se fue en la diáspora motivada por la implosión de la Alianza. Passo cree que puede meter el tercer diputado y confía que a sus ex correligionarios le dará menos pudor votarlo a él que reivindica las banderas del radicalismo progresista que a Martín Maquieyra que es el representante cabal de la derecha neoliberal. Es una lectura política no exenta de cierta fe religiosa (después de todo Passo es pastor evangélico) de la que el radicalismo comparte buena parte de lo que llama “doctrina” y que es, más que un programa, un compendio de credos al estilo del Preámbulo de la Constitución Nacional que recitaba Alfonsín en su arrasadora campaña de 1983. Passo confía que los radicales que no han “vendido su alma al diablo” neoliberal tienen un candidato en su figura y con esos votos llegar otra vez al Congreso. (LVS)