Dos iglesias

Días atrás quedaron en evidencia las distintas corrientes que funcionan dentro de la Iglesia Católica, una estructura antaño monolítica que cambió notablemente en las últimas décadas. En su reciente visita al país, Leonardo Boff, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, obligado a dejar los hábitos, dijo: “mi causa era justa: la de los pobres del mundo; y sigue siendo la misma”. En tanto la cúpula del Episcopado se reunía con altos funcionarios del gobierno y emitía un tímido comunicado destacando “el valor del diálogo y de los acuerdos entre los sectores de la producción y el trabajo”. Para muchos fue una jugada del gobierno para atenuar declaraciones eclesiásticas sobre el crecimiento de la pobreza. En cambio los Curas de la Opción por los Pobres -claramente diferenciados de la jerarquía-, criticaron al gobierno por promover una “injusticia sistemática y pertinaz”, y a la gran prensa oficialista por avalar o disimular hechos gravísimos en el campo económico y de los derechos humanos.
Pero las mayores diferencias entre lo que se podría considerar “dos iglesias” se vieron con el allanamiento realizado en agosto al monasterio de las carmelitas descalzas de Nogoyá, Entre Ríos, que reveló la existencia de torturas y el hallazgo de instrumentos de suplicio. En esa ocasión el obispo de Paraná rechazó el procedimiento y llegó a decir que había sido “como violar una embajada” ya que es “una zona especialmente protegida por el Papa”. La cúpula eclesial reclamó que “la Justicia se expida con prontitud” y se solidarizó con el obispo del lugar.
La respuesta de la Justicia entrerriana fue contundente: destacó que el monasterio es “territorio argentino, con soberanía política del Estado argentino”, calificó el caso como “problema de género” afectado por “hechos gravísimos desde el derecho penal”. “No investigamos una cuestión canónica” sino “una conducta con características penales” por lo tanto “se aplica el régimen penal de Argentina, y el derecho procesal entrerriano”, dijo el juez para aclarar definitivamente las cosas.

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