Dos pájaros de un tiro

Hasta los periodistas más oficialistas tuvieron que admitir que el gobierno pergeñó una jugada para demorar el anuncio del triunfo de Unidad Ciudadana en las PASO de la provincia de Buenos Aires. La manipulación fue tan evidente que los dos altos funcionarios encargados de poner la cara ante la prensa: el jefe de Gabinete y el ministro del Interior se vieron obligados a utilizar chicanas para intentar minimizar el bochorno. A falta de argumentos serios no pudieron presentar más que frases para la tribuna.
La suspensión del escrutinio el lunes a la madrugada cuando faltaban contabilizar unas 1.500 mesas logró, por izquierda, lo que el macrismo ansiaba: demorar la “mala noticia” de su derrota en el mayor distrito electoral del país para no aguar el festejo del triunfo el domingo por la noche. En esas horas llegaron a contar a Santa Fe entre las provincias que favorecieron a Cambiemos merced a una mano negra que demoró la carga de datos para perjudicar al candidato del kirchnerismo y demorar su consagración como triunfador. La maniobra fue tan parecida, y tan burda, que ya no quedó ningún margen para la duda.
Aunque nadie lo recuerda, semanas atrás la Cámara Nacional Electoral había planteado algunas advertencias que fueron desoídas por el gobierno nacional, entre ellas “implementar medidas para el fortalecimiento del proceso electoral” que incluía un escrutinio provisorio “alejado de la órbita del Poder Ejecutivo”. A ello se suman algunos datos que hoy se vuelven muy sugestivos: al frente del Correo Argentino se encuentra un ex gerente de Socma -el conglomerado empresarial de la familia del presidente- que contrató en forma directa a la empresa privada española que realizó el escrutinio. A su vez, el director general de esa compañía es un ex alto ejecutivo de Siemens-Itron, una asociación entre la firma alemana y -otra vez- Socma.
Pero hubo otra cuestión en danza que volvió a ser esgrimida en medio de este escándalo. Desde el gobierno se lanzó una nueva ofensiva en favor del voto electrónico como remedio a todos los males. El macrismo todavía no pudo digerir la oposición que encontró en el Congreso su anterior embestida para imponerlo. Es que los argumentos que justifican su rechazo son categóricos: sólo ocho países lo aplican en el mundo; en Europa, Alemania y otras naciones lo abandonaron y retornaron al voto en papel; hasta en Corea del Sur que, según se informó vendería las máquinas a nuestro país, se vota en papel. Las evaluaciones de los expertos en seguridad informática fueron lapidarias ante el Congreso: no existen márgenes de seguridad para evitar el hackeo de las computadoras y, con ello, la adulteración de los resultados.
Luego del bochorno con el escrutinio de Buenos Aires y Santa Fe, más que nunca debe rechazarse la implementación del voto electrónico. Hoy existen pruebas físicas -las boletas en las urnas y las actas- para investigar la posibilidad de un fraude. Con el voto electrónico esa verificación se puede tornar imposible. Por eso casi todos los países del mundo confían más en el voto en papel que en el voto virtual.