Dos de cada tres intendentes van por la reelección

LA ALTERNANCIA POLITICA, UNA ASIGNATURA PENDIENTE TAMBIEN EN MUCHAS LOCALIDADES

Norberto G. Asquini – La reelección, la continuidad de los oficialismos y la falta de alternancia son la norma en la política municipal de La Pampa. Son 51 los actuales jefes comunales que buscarán un nuevo mandato en octubre. En los últimos doce años 50 pueblos, el 63,3%, no cambiaron su signo político.
La permanencia del peronismo en el poder en La Pampa se puede explicar por diferentes razones -desde ser la “garantía de gobernabilidad” hasta el uso de los recursos y el empleo del Estado, pasando por la tradición histórica de la provincia-. Pero el poder territorial del Partido Justicialista es uno de los factores que ayudan a esta “ventaja del oficialismo” -la “cancha inclinada”- o al sistema de partido predominante en la política provincial. Ese despliegue y la continuidad de los oficialismos locales es cada vez más condicionante para la reproducción del poder local, que a su vez está acompañado por otro fenómeno que lo acompaña: la alternancia es cada vez más limitada y la reelección es la norma. El status quo se mantiene en las localidades y le da además estabilidad al sistema político provincial. Y a pesar de la fragmentación y dispersión del PJ en la provincia y en la capital provincial, esta base partidaria es parte del “cemento” de la estructura partidaria.
Actualmente hay 56 intendentes justicialistas -y presidentes de comisiones de fomento- en las 79 poblaciones pampeanas (el 70,9% del total de jefes comunales) por sobre 16 del Frepam (20,2% del total) y 6 de juntas o alianzas vecinales (7,6%), si bien algunos de estos últimos apoyan al gobierno provincial. Este predominio del peronismo se ha ido incrementando en los últimos años: en 1999 y 2003 el PJ gobernaba en el 48,1% de las localidades (38) y en 2007 en el 65,8% (52).

Falta de alternancia.
En la última “década larga” de los gobiernos de los Kirchner además se acrecentó una tendencia que habíamos calificado en su momento como la “política congelada”: los intendentes que se perpetúan en el cargo y la continuidad de los oficialismos. Los números lo evidencian. En los últimos doce años 50 de las 79 localidades, el 63,3%, no cambiaron su signo político. De éstas, 34 (68% de los casos) fueron del PJ, 13 del radicalismo y tres de partidos vecinales.
La Pampa tiene dos de los jefes comunales más antiguos: en Gobernador Duval y en Sarah gobiernan desde hace 32 años -y pueden estar otros cuatro años más- los mismos. Dos intendentes están hace 24 años en el puesto y otros tres hace veinte años. Pero en 23 localidades (el 29%) gobierna el mismo color político desde 1995 y en 12 (15,1%) lo hace desde 1983.

Tasa de reelección.
En las elecciones del 25 de octubre 51 (el 64,6%) de los actuales jefes comunales, dos de cada tres, buscarán un nuevo mandato. La mayoría de éstos, 38 (el 74,5% de los casos), son del PJ, 10 radicales y tres de partidos vecinales. Y algunos de los que no disputarán otra reelección será porque “saltaron” a listas provinciales (son cinco los casos este año). O porque perdieron en las internas del 5 de julio. Y acá también se hace notar el peso de los jefes comunales. Hubo 38 intendentes justicialistas que buscaban la reelección y debieron disputar una interna por el cargo. De éstos 31 (el 81,65%) la ganaron y solo 7 la perdieron.
La tasa de reelección ha ido creciendo en los últimos comicios provinciales. Esto no significa que no haya también recambio al frente de las comunas, tanto de nombres como de partidos. En 1999 hubo varias alternancias locales por las victorias de la Alianza (UCR + Fregen) en los pueblos, en 2003 por el cambio gubernamental de Rubén Marín a Carlos Verna que promovió la confrontación en los peronismos locales y en 2007 por la interna entre Oscar Jorge y Marín. En 2007 el 45,6% de los intendentes logró su reelección (36 casos sobre 79) y en 2011 aumentó el 72,1% (57 casos). Este año será más baja producto de la nueva interna en el PJ.

Otro dato.
El poder territorial del PJ se observa en otra cuestión: es gobierno en las dos principales ciudades, donde se aglutina el 50% del electorado. En General Pico gestiona desde hace 32 años y en Santa Rosa la única alternancia se dio en 2008 después de una crisis institucional de proporciones y el cambio ocurrió tras una intervención que desalojó del cargo al intendente electo. Otro dato: en 14 de las 23 capitales provinciales gobierna un intendente de diferente partido al gobernador. No es el caso de La Pampa.
La falta de alternancia y el peso de los intendentes también llevan a la baja competitividad de las elecciones porque éstas se vuelven menos desafiantes para el oficialismo y su preeminencia condiciona la visualización de la oposición como alternativa de poder.

El peso de los locales.
Cabe señalar que es una constante de las últimas décadas que los votantes se hayan inclinado por sus intendentes actuales en todo el país, y esta tendencia a la “municipalización” de la política se da a nivel mundial, indica el periodista Facundo Matos. Por ejemplo, en Buenos Aires, 95 de los 135 intendentes actuales, el 70,3%, tienen altas chances de retener el cargo tras los resultados de las primarias del 9 de agosto.
En La Pampa, el poder local de los intendentes se ha acrecentado con el tiempo. Más allá de la proximidad con el vecino-votante y la personalización de la política o el sistema de reelección indefinida que desalienta la competencia, el predominio de los jefes comunales y su permanencia en el poder se ha basado en gran medida en los recursos económicos que ingresaron en los últimos años a las arcas comunales. Esto permitió mejores gestiones y apuntaló el rol de los intendentes en la política provincial y sobre todo en la estructura del PJ. Esto fue producto del vernismo a través de la descentralización, y los fondos que llegaron a las comunas desde Nación (fondo sojero) o desde la Provincia (fondo petrolero). Esto los ha llevado a ser un foco de poder y un factor de peso dentro del PJ. De hecho, más allá de los liderazgos de las líneas, las dos listas internas que disputaron las internas del justicialismo el 5 de julio los tuvieron como actores centrales.

Los que van por la reelección.
Los jefes comunales del PJ que buscan un nuevo mandato en octubre son por el PJ Luis Muñoz de Agustoni; Oscar Gatica de Algarrobo del Aguila; Enzo Sosa de Arata; Néstor Tríbolo de Larroude; Jorge Riera de Bernasconi; Oscar Barras de Caleufú; Ariel Mauna de Chacharramendi; Serafín Eberhardt de Colonia Santa María; Angel Ré de Conhelo; Norberto Rodríguez de Hilario Lagos; Natalia Hollman de Dorila; Julio César González de Eduardo Castex; Juan José Rainone de General Pico; Carlos Grazide de Gobernador Duval; Roberto Cincunegui de Cuchillo Co; Oscar Beilman de Jacinto Arauz; Juan Barrionuevo de La Adela; Oscar Pereyra de La Humada; Gustavo Cein de La Maruja; Hugo Colado de La Reforma; Angel Gutiérrez de Limay Mahuida.
Luis Rogers de Lonquimay; Oscar Martínez de Loventué; Mónica Valor de Luan Toro; Jorge Cabak de Macachín; Rosa Eleno de Miguel Cané; Federico Ortiz de Miguel Riglos; Roberto Kronemberger de Perú; Julio Gerez de Puelches; Carlos Llanos de Puelén; Luciano Beloqui de Quehué; Horacio Castro de Rancul; José Ferreyra de Rolón; Carlos Lázaro de Rucanelo; José Rodríguez de Santa Isabel; Daniel Frencia de Sarah; Luis Fredes de Speluzzi; Ariel Rojas de Toay; Juan Antonio Silva de Trenel; Roberto Gómez de Uriburu; Manuel Costoya de Unanue; y Omar Canonero de Vertiz.
Por el radicalismo son Oscar Flores de Alta Italia; Héctor Delahaye de Anguil; Mario Roth de Campos; Celestino Folmer de Mauricio Mayer; Luis Bertero de Maisonnave; Rubén Marcantonio de Parera; Néstor González de Relmo; Sergio Arrese de Guatraché; Roberto Holgado de Anchorena; y Emilio Soncini de Villa Mirasol. Por juntas vecinales se presentan Oscar Canonero de Falucho; Aldo Fernández de Pichi Huinca; y Hugo Kenny de Victorica.