Drogas bien guardadas en un órgano policial

Señor Director:
Cuando se vive en un lugar donde la policía se mantiene dentro de la esfera de su competencia y el policía sigue siendo un vecino más, cuesta entender la frecuencia con que la información viene dando cuenta de hechos que proponen elaborar una imagen diferente.
Y no me refiero a extremos tales como Jujuy (caso Milagro Sala) sino a hechos que se producen o que se han podido conocer y que tienen por escenario el territorio de mayor concentración poblacional, o sea la CABA y la provincia de Buenos Aires, aunque también Córdoba, Santa Fe y otras provincias.
El pasado domingo se difundió un caso del tipo que merece la atención pública. Se produjo en Lanús, un poblado distrito bonaerense. Un juez dispuso allanar la Superintendencia de Drogas Ilícitas. El magistrado se basó en un video que alguien le hizo llegar, el cual mostraba el techo de un lugar de esa dependencia y dejaba ver a un agente que retiraba o ponía algo que en el video se decía que eran drogas prohibidas. El procedimiento judicial llegó a la Superintendencia, fue hasta el sitio del video y allí, en ese techo, encontró envases que contenían cocaína, paco y marihuana: 350 envoltorios de cocaína de pureza 50%, 50 envoltorios de paco y cigarrillos de marihuana. Qué hacían ahí no pudo saberse de inmediato. No podían ser de un procedimiento regular, porque en tal caso debe ser puesto en conocimiento del juez. Tampoco era regular que estuviese en un techo falso o acondicionado a esos efectos. ¿Para qué? La primera respuesta conocida fue que la policía lo utilizase para colocar la droga de manera que fuese posible fundar una causa por narcotráfico contra alguien. Otra, tanto o más preocupante, es que esa policía especializada usase la droga en su propio beneficio, mercándola directamente o por medio de narcotraficantes con los que opera como banda. Cualquiera de estas conjeturas es para temblar.
Al cabo del allanamiento quedaron detenidos dos policías que estaban en el lugar. Curiosamente, uno de ellos es el que aparecía en el video mencionado. Además, esos dos y el jefe de la dependencia quedaron desafectados del servicio por Asuntos Internos. El juez interviniente no es el que tiene jurisdicción ahí. Concluida la feria el caso pasará al juez competente. Entonces, quizá, se verá de qué se trata, aunque el margen para una alternativa importante es estrecho.
Lanús ya estaba en la actualidad nacional antes de este allanamiento, con el caso que la prensa llama de El Polaquito, el muchacho de once años que fue presentado en un programa “periodístico” de canal 13 (Lanata PPT). El Polaquito vive en una villa miseria. Fue presentado en el programa como una presencia casual, como si él mismo se hubiese ofrecido. Y el muchacho se mostró muy dispuesto a presentarse como una criatura de tal ambiente para la mirada prejuiciosa. Dijo que sí, que él ha robado, que consume droga y que también tiene una muerte en su haber. Este programa ha sido muy objetado. La madre y el defensor del Polaquito dicen que este muchachito fue elegido y condicionado para que dijese lo que el programa tendría el propósito de demostrar: que hay que bajar la edad de la responsabilidad criminal. ¿Hasta los 11 años? El planteo de la defensa ante la justicia se hace fuerte en la evidente violación de los “derechos del niño”. Si bien el chico apareció con el rostro pixelado en el programa, su nombre real es un secreto a voces. Pero, hay más, porque la municipalidad de Lanús aparece también bajo sospecha por los antecedentes de funcionarios a cargo del tema de la droga.
Lo más llamativo de este caso de droga en una dependencia policial es que la justicia tiene varios más, tanto en la provincia como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y en otras jurisdicciones. Me refiero a los casos en los cuales se sospecha de una relación delictiva policial con bandas narcotraficantes y hasta con miembros de la justicia.
Atentamente:
Jotavé