Dura condena a los anestesistas

Los ministros de Salud de todas las provincias del país junto a su par nacional unieron sus voces para condenar las “actitudes extorsivas” de las asociaciones de anestesiólogos, a quienes acusaron de afectar “el derecho de todos los habitantes a acceder a prestaciones quirúrgicas fundamentales”.
El inusual tono severo de la denuncia surgió en forma unánime durante la última reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa) ante la preocupación que generan las asociaciones profesionales de anestesistas que no permiten cubrir los cargos necesarios, impiden la formación de nuevos especialistas y entorpecen el acceso a la salud de la población.
“Ellos fijan las condiciones y si la provincia no las acepta se queda sin cobertura de anestesia”, dijo uno de los funcionarios en la reunión. En tanto, el viceministro de Salud de la Nación advirtió que existe una “suboferta programada, una escasez deliberada dispuesta por las asociaciones de anestesistas”. El funcionario denunció que “el Estado nacional intenta expandir la oferta de formación pero las sociedades de anestesiología no acompañan”.
El ministro de Salud de Entre Ríos fue contundente: “la sociedad está presa, está en emergencia, en manos de los anestesistas; toda la población depende de las decisiones corporativas de estas personas a quienes la sociedad otorgó su título para que trabajen, pero terminan extorsionando y poniendo vidas en riesgo. Forman grupos cerrados, no permiten que nuevos profesionales se especialicen; si alguien de todos modos logra formarse le bloquean la matrícula; si alguna jurisdicción decide plantear la extrema gravedad de lo que hacen, la declaran ‘lugar inhóspito’ y se niegan a prestar servicios allí”.
Por su parte, el ministro de Santa Fe advirtió que en su provincia deben “trasladar pacientes graves, en urgencia, a lo largo de centenares de kilómetros porque no hay anestesiólogo donde debería haberlo. Somos prisioneros de las reglas de juego que fijan las dos asociaciones que hay en la provincia”.
La Pampa también es víctima de esta calamidad. No hace mucho fue boicoteada la formación de nuevos especialistas cuando la asociación que nuclea a los anestesiólogos objetó la residencia que varios médicos ya habían iniciado. Es la misma metodología que denunciaron en la reunión del Cofesa los ministros de Salud de todas las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.
En aquella oportunidad, desde esta columna se criticó esa conducta corporativa que antepone el beneficio de unos pocos por encima de las necesidades del conjunto de la sociedad. Pero también se señaló la pasividad oficial de permitir esa extorsión. Es alentador que ahora todas las jurisdicciones del país se hayan unido con el propósito de poner un freno a las desmedidas ambiciones de un sector de profesionales de la medicina que ha desnaturalizado de semejante forma el accionar de sus instituciones de defensa gremial.
No está de más recordar que muchos de los anestesistas -seguramente la mayoría de ellos- recibió su formación profesional en universidades públicas del país de acceso gratuito. No se les pide que trabajen sin cobrar; solo que no extorsionen la salud pública de todo un país.