Educación: también cuestiona el interior

Los representantes de las provincias en la Asamblea del Consejo Federal de Educación realizada en Neuquén le pusieron un freno al intento del gobierno nacional de imponer cambios en la educación secundaria y le exigieron que presente más información para habilitar el debate en el seno del cuerpo. Resultó muy llamativa esta decisión porque su argumento central coincide plenamente con el que esgrimen estudiantes y docentes de la Ciudad de Buenos Aires en su resistencia al plan del gobierno.
El planteo es el mismo: el gobierno no se ha preocupado por presentar la información imprescindible para conocer de qué se trata esta reforma y, todavía más, insiste en llevarla a cabo bajo este estado de desconocimiento. Sí se conocen algunos aspectos: en el último año del secundario los chicos pasarán la mitad del tiempo trabajando en empresas sin percibir remuneración alguna y, también, esta modalidad se aplicaría en las escuelas públicas pero no en las privadas.
La reacción de los estudiantes fue inmediata y se manifestó en la toma de establecimientos: una modalidad que se extendió rápidamente por toda la ciudad hasta sumar por estas horas a una treintena de escuelas. Pero no fue la única reacción. Los sindicatos docentes respaldaron la medida de los estudiantes y también cuestionaron la metodología del gobierno de pretender imponer un cambio sustancial sin preocuparse por informar sobre sus lineamientos.
Los planteos no se oponen a la interacción con el mundo laboral, sino a la forma en que se llevaría a cabo. Destacados especialistas en educación han planteado muchas dudas que desde el gobierno no se molestan en evacuar o, peor aún, generan más inquietud. Por ejemplo, ¿quiénes serán los que tendrán a cargo la educación de los chicos en el interior de las empresas? Esa pregunta tan básica no ha sido respondida oficialmente, aunque algunos funcionarios acotaron que serían los mismos empresarios y empleados, lo cual generó el lógico rechazo pues no se trata de personal capacitado para cumplir con tal función pedagógica. Esa respuesta es la que alienta la mayor oposición, pues permite inferir que los estudiantes cumplirán tareas laborales, como cualquier empleado, en lugar de recibir una capacitación con sustento didáctico.
El debate ha sido embarrado por los grandes medios porteños y su conocida furia contra quien no piense o actúe en favor del macrismo. Los charlistas televisivos más exaltados y las plumas más insidiosas se han lanzado con saña contra los estudiantes descalificando su lucha y sus objetivos apelando, como ya es costumbre, a falsear los hechos y a mostrarlos como el ariete de una alucinada conspiración contra el gobierno.
El buen resultado electoral de Cambiemos en la CABA estimula estas reacciones tan agresivas al tiempo que envalentona al gobierno para seguir adelante con su iniciativa despreciando el debate y la búsqueda de consensos. En abierta contradicción con su habitual discurso indulgente embiste ciegamente para quebrar las resistencias e imponer su proyecto, aunque ahora el rechazo no se limite a la capital del país y se haya extendido a las provincias del interior con este freno que se acaba de ver en Neuquén.