EE.UU. en la Amazonia, el “sueño americano”

Por primera vez tropas de EE.UU. participarán en un ejercicio militar en el corazón de la Amazonia. Se trata del AmazonLog que se desarrollará entre el 6 y el 13 de noviembre en la brasileña Tabatinga, en la triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia.
Los ejercicios militares no tienen precedentes en América Latina. La propuesta tomó como referencia la operación de la OTAN realizada en Hungría en 2015, que desplegó 1.700 militares en una simulación de ayuda logística. Los objetivos consisten en el control de la migración ilegal, la asistencia humanitaria en grandes eventos, operaciones de paz en regiones remotas, acciones contra el tráfico de drogas y los llamados “delitos ambientales”.
Han sido invitadas las fuerzas armadas de Colombia, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Estados Unidos, Panamá y Canadá. También fue invitado el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), perteneciente a la Unasur, así como la Junta Interamericana de Defensa situada en la órbita del Pentágono.

Tres cambios.
Estos ejercicios implican tres cambios importantes. El primero es que Brasil había sido hasta ahora muy celoso en la custodia de la Amazonia. Un mensaje que circula entre militares dice: “Invitar a EE.UU. para hacer ejercicios conjuntos en la Amazonia, es como un crimen de lesa patria. Enseñar al enemigo cómo combatirnos en la selva amazónica es alta traición”, divulgó el periódico Zero Hora.
Nelson Düring, director de la página militar Defesnet.com.br, señala que los ejercicios son “un retroceso” y recuerda que “hasta ahora no eran aceptados militares extranjeros en el Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS). Ahora ya tenemos norteamericanos, europeos y hasta chinos”. Los sectores nacionalistas temen que la base temporal de Tabatinga pueda convertirse en permanente, como sucedió en Hungría en 2015.
En segundo lugar, los ejercicios reflejan una inflexión en las relaciones militares entre Brasil y EE.UU. En 1952 se firmó un acuerdo militar rubricado por los presidentes Harry Truman y Getulio Vargas, para el intercambio de armamento por minerales estratégicos. Era un momento de fuertes presiones de Washington sobre Brasilia para impedir el desarrollo de tecnología nuclear propia. En 1977 el presidente militar Ernesto Geisel denunció el tratado, ya que el gobierno de Jimmy Carter interfirió en los asuntos internos con el argumento de la defensa de los derechos humanos. En 1989 esa distancia se incrementó.
Joao Martins Filho, ex presidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa, señala que “desde el fin de la guerra fría Brasil se separó de EE.UU. que era un aliado estratégico y de repente comenzó a actuar como superpotencia única. Eso provocó una reacción de hiperdefensa de la Amazonia”.

Temer y Trump.
?Con la llegada de Donald Trump y de Michel Temer a la presidencia de EE.UU. y Brasil, las relaciones cambiaron. Los ejercicios de noviembre son solo la parte más visible del acercamiento. En marzo el jefe del Comando Sur, Clarence K. K. Chinn, fue condecorado en Brasilia y visitó las instalaciones del Comando Militar de la Amazonia.
La empresa brasileña de defensa, Embraer, cerró un acuerdo en abril con la estadounidense Rockwell Collins en el área aeroespacial y el Comando de Desarrollo e Investigación del Ejército de EE.UU. abrió una oficina en Sao Paulo, para profundizar en las relaciones de investigación de tecnologías de defensa. Luego el Ministerio de Defensa de Brasil anunció que está desarrollando un “proyecto de defensa” conjunto con EE.UU., según informó CNN.
Por último, se registra un paso atrás en el proceso de integración regional. En el marco de la Unasur, del que no participa EE.UU., se creó en 2008 el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) para consolidar una zona de paz suramericana y construir una visión común en materia de defensa.
Ahora el nuevo gobierno de Brasil invita a los ejercicios al CDS como a la Junta Interamericana de Defensa que pertenece a la OEA. Así legitima los espacios en los que participa el Pentágono y se diluyen los espacios propios en Sudamérica. Un juego nada sutil en momentos críticos en que la región debería refirmar su indentidad. (Raúl Zibechi. RT).