EE.UU. no pide perdón

VISITA DE OBAMA A HIROSHIMA

En la historia del mundo, pródiga en guerras y matanzas, el más impresionante de estos actos posiblemente sea el de la bomba atómica lanzada por EE.UU. sobre la ciudad de Hiroshima, en 1945. Esa espantosa explosión, que acabó con la vida de unas ciento cincuenta mil personas, apuró la rendición de Japón el final de la Segunda Guerra Mundial. Tres días después una bomba similar sobre la ciudad de Nagasaki provocó setenta y cinco mil muertos más.
Hiroshima pasó a ser sinónimo del horror atómico. Sesenta años después y ya desvanecido el peligro de la radioactividad, son muy pocos los visitantes que no salen visceralmemente conmovidos ante los testimonios de la masacre.
Paradojas de la historia, tras la derrota Japón pasó a ser un aliado estratégico de EE.UU. en el tablero mundial y también una potencia económica y tecnológica. La propaganda y el paso del tiempo ayudaron a disimular aquel espanto, por más que quedara grabado por siempre en la memoria del pueblo que lo sufrió. La campaña por el olvido promovió, incluso, que se retiraran del centro de la ciudad, convertida en un museo, las “sombras” en que -literalmente- se convirtieron los seres humanos en el área donde la explosión alcanzó mayor potencia.
De allí que sorprende el anuncio de una próxima visita -la primera- del actual presidente norteamericano a la ciudad que devastara la bomba atómica. Sin embargo la Casa Blanca anticipó que el viaje no implica una disculpa por el ataque y que su objetivo es ilustrar “su compromiso con perseguir la paz y seguridad de un mundo sin armas nucleares”. El Presidente visitará el Parque de la Paz dedicado a las víctimas de la bomba atómica, para “compartir sus reflexiones sobre el significado de ese lugar y los eventos que ocurrieron allí”.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que confiaba en que la visita de Obama a Hiroshima se convierta en un mensaje en favor de la erradicación de las armas nucleares. Algunos analistas, menos sentimentales pero más realistas, sugieren que la visita puede ser también una advertencia a Corea del Norte que ha ensayado lanzamientos de misiles y ha advertido que usará su arsenal atómico si es atacado por occidente o sus aliados.
Otros observadores ven en la gira de Obama (que se extiende también a otros países) un paso estratégico para sumar nuevos aliados frente a la “amenaza”de China que pretende imponer sus pautas políticas y económicas en la región. (FR).